Análisis Rhythm Paradise Groove: Un regreso triunfal y cargado de ritmo tras 10 años desde su último videojuego (Switch)
Rhythm Paradise Groove para Nintendo Switch (y Switch 2) nos ha sorprendido, no por su fórmula rítmica, que cuenta con 20 años de experiencia dentro de la saga, sino por la cantidad de contenidos que incluye. Y puede engañar, sobre todo a primera vista cuando empiezas a jugar e intuyes que va a ser un juego corto. Por eso, a medida que iban pasando las horas, nos preguntábamos hasta dónde más podría llegar el juego, y aunque no nos permiten decir mucho sobre ello, es precisamente una de las sorpresas más agradables que te vas a llevar.
Para no haceros destripes innecesarios, vamos a compartir solo un dato que Nintendo ya ha hecho oficial: contiene cerca de 80 minijuegos, los cuales se distribuyen en las vertientes individual, multijugador, además varios secretos y una modalidad RPG muy interesante. Para tratarse de un juego rítmico, es realmente completo, y sin duda uno de los más ambiciosos de la saga Rhythm Paradise.
Los minijuegos musicales más simpáticos de Nintendo
El modo en solitario es lo más potente del conjunto. Aquí el juego muestra todo su potencial, con minijuegos rítmicos muy variados que, en algunos casos, se comportan casi como vídeos musicales. Cada uno dispone de su propio tutorial, para posteriormente hacernos presionar los botones con mucha precisión. Dependiendo de nuestros aciertos, obtenemos una puntuación, y si no tenemos el suficiente acierto deberemos repetir el intento hasta conseguir el aprobado.
Por supuesto, hay minijuegos más inspirados que otros, pero algo que nos ha gustado de Rhythm Paradise Groove es que la calidad no solo se mantiene durante todo el videojuego, sino que siempre va a más. Tenemos pruebas en que un dinosaurio come brotes al ritmo de la música, un divertido baile de paraguas en que abrirlos y cerrarlos con ritmo, así como propuestas tan retro como saltar vallas en un entorno pixelado. Todo con la presión de apenas un par de botones. Podría parecer simple, pero esa simplicidad se va haciendo compleja con una exigencia cada vez mayor.
La dificultad puede ponerse muy interesante (aunque nunca abusiva) y va in crescendo a través de cada una de las etapas que nos vamos encontrando. Especialmente retantes son los niveles remix, en que se proponen dinámicas combinadas de cada uno de los minijuegos que hemos jugado previamente. A los habituales de Wario Ware les sonará mucho este planteamiento: microjuegos, reglas muy sencillas, ritmos acelerados y un diseño a veces muy absurdo, como unos robots que recogen flanes sin que se rompan o un hombre musculoso que usa sus bíceps para hacer rebotar unas frutas.
No todo es perfecto. Hay veces que la curva de dificultad presenta picos tanto hacia arriba como hacia abajo, y la forma de puntuar algunas pruebas resulta extraña, porque hay ocasiones en que con pocos errores no consigues superarlas, pero luego hay otras que cometiendo bastantes fallos se te dan por válidas. También se da el caso de que algunas pautas rítmicas no son tan intuitivas como nos habría gustado, y es una de las razones por las que resulta fundamental jugar los tutoriales previos a cada minijuego, algo que puede dar la sensación de entorpecer el ritmo de juego.
No obstante, una vez comprendes las pautas rítmicas de cada minijuego es fácil seguir el ritmo, hasta el punto de acabar moviendo tu cabeza al son del compás. Los temas son pegadizos y muchos están interpretados por grupos profesionales, los cuales ha reunido Mitsuo Terada (Tsunku), un cantante y compositor musical que ya intervino en la creación de anteriores juegos de Rhythm Paradise. Por supuesto, hay muchos temas con ritmos muy nipones, pero hay variedad y os encontraréis con simpáticas sorpresas que no podemos (ni queremos) desvelar.
Antes de pasar a comentar el resto de contenidos de Rhythm Paradise Groove, queremos detenernos en un aspecto crucial: la precisión a los mandos. Básicamente, la mejor forma de jugar es en modo portátil y con auriculares conectados por cable. Si utilizas cascos por bluetooth no se garantiza la sincronía, y dependiendo de la conexión será más o menos satisfactoria la experiencia.
Donde hemos encontrado más problemas de sincronía es en el modo televisor. El juego dispone de una opción para compensar el desfase del televisor, consistente en apretar los botones en los momentos indicados para aliviar el retardo. No obstante, el propio juego avisa de que no es una solución perfecta, y que podríamos notar desajustes. En nuestra experiencia, algunos minijuegos nos resultaron frustrantes por esta cuestión. Por ello, los modos portátil y sobremesa son las opciones ideales para jugar, también por los Joy-Con, ya que sus botones de "clic" son más precisos que -en este caso- los del mando Pro.
Contenidos para seguir el ritmo durante horas
Hay muchos aspectos de los que no podemos hablar, al estilo de minijuegos especiales y otros desbloqueables, pero sí que podemos comentar algo sobre Beatspell, que es un curioso modo RPG en que seguimos el compás para lanzar hechizos contra una serie de enemigos. Por cada victoria obtenemos experiencia, subimos de nivel y tenemos la oportunidad de mejorar algunas de nuestras técnicas. Todo hasta llegar al jefe de cada uno de los capítulos disponibles. Hay una historia que seguir y la dificultad va creciendo en una pequeña aventura que puede que no lleve algo menos de una hora, pero como añadido no está nada mal.
En realidad, y como apuntábamos al principio, esta entrega es inusualmente longeva, más si consideramos su naturaleza rítmica. Una primera partida puede llevarte cerca de 7-8 horas, pero conseguir todas las medallas (obteniendo la máxima puntuación en cada prueba) hace que la duración se multiplique. Y eso por no hablar de los desafíos desbloqueables, así como la superación de todos y cada uno de los contenidos que no queremos destripar.
El multijugador es otro elemento que potencia la rejugabilidad, y resulta importante. Es exclusivamente en modo local, en la misma pantalla, y admite hasta 4 jugadores. Puedes escoger un avatar y un nombre que el propio juego pronuncia cuando llega tu turno. Los minijuegos, en este sentido, siguen siendo igual de simples que en la vertiente individual, pero aquí todos dependen de los demás. No es una vertiente competitiva, sino más bien cooperativa.
Por ejemplo, hay un minijuego consistente en quitar los pelos a una cebolla, algo que debéis hacer por turnos. También tenemos un minijuego de voleibol en que cada usuario controla a un jugador, devolviendo la pelota cuando le llega su turno. Hay un buen puñado de propuestas, que además son independientes del juego individual, con lo cual el multijugador logra distinguirse y adquirir una identidad propia, algo que merece la pena destacar. Sin duda, es otro ingrediente que sin duda nos ha sorprendido y que contribuye a hacer que este Rhythm Paradise sea mejor videojuego.
En lo que respecta a la presentación de menús, no es especialmente sorprendente, sino todo lo contrario. Son menús muy austeros, pero efectivos y muy en la línea de minimalismo que siempre han defendido los juegos de la saga. Los minijuegos iniciales tampoco sorprenden, pero a medida que avances serás consciente de una creciente carga de complejidad en las escenas, con elementos superpuestos y multitud de efectos. Tal es así, que la sensación de jugar dentro de videoclips es plena y muy satisfactoria en algunos momentos.
A pesar de ser un juego rítmico, lo cierto es que tiene algunos momentos memorables, especialmente en los remix, cuando suelen hacer aparición los temas cantados. Es entonces cuando todos los engranajes musicales empiezan a resonar para darnos un espectáculo rítmico que acompañamos a través de la presión precisa de los botones. Los elementos en pantalla también reaccionan positiva o negativamente a nuestros aciertos y errores, logrando una representación audiovisual de lo más convincente.
Hay veces que la cámara se aleja de la acción, otras que directamente se hace un fundido a negro, o se presentan imágenes de forma subliminal para despistarnos. El juego tiene inventiva, y eso nos gusta. Todo con un rendimiento excelente, que era lo esperable. Una lástima que hayamos experimentado problemas en el modo televisor, donde nos ha resultado complicado jugar por la falta de precisión. Por eso mismo es necesario -insistimos- que tengáis en cuenta que está diseñado para jugarlo en modo portátil o sobremesa.
Mencionar también que el juego tiene traducción al español, y como viene siendo habitual en las producciones de Nintendo es de alta calidad. Igualmente presenta voces en español, pero mediante un sintetizador de voz automática, con un tono algo robótico que puede chocar al principio, pero al que te acabas habituando. Si no es tu caso, no te preocupes, porque se te da la opción de desactivar estos comentarios.
¿Uno de los mejores Rhythm Paradise?
Rhythm Paradise Groove ha pasado de ser el típico lanzamiento de fin de temporada de Nintendo Switch (también jugable en Switch 2) a convertirse en un nuevo referente dentro de su género. De hecho, es el nuevo punto de referencia para los Rhythm Paradise, con un juego que no escatima en contenidos, incluyendo multijugador, y que ofrece una ajustada dificultad. Todo con la simpatía clásica de los Rhythm Paradise, con minijuegos simples pero divertidos y cargados de simpatía. Si te gustan este tipo de juegos musicales rítmicos, no puedes dejarlo escapar.
Hemos realizado este análisis mediante un código de descarga que nos ha proporcionado Nintendo of Europe SE - Sucursal en España.

NOTA
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Puntos negativos
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