Análisis This Is Fine: Maximum Cope – El meme del perro con ansiedad es ahora un metroidvania tan divertido como surrealista (PS5, PC, Switch, Xbox Series X, PS4)
La historia del meme en el que se basa This is Fine: Maximum Cope es casi tan surrealista como el hecho de que alguien haya decidido aprovecharla para crear un videojuego basado en ella. Para los que no la conozcan, basta con saber que su protagonista, Question Hound, es un perro que, sentado ante una taza de café en un cuarto en llamas, afirma que "todo va bien" pese a que evidentemente no lo está. El chiste se cuenta solo y es fácil de entender en su contexto. Lo que seguramente sea más difícil de procesar es el motivo por el cual se convirtió en una de las imágenes virales más recurrentes del siempre turbio mundo que rodea a los foros y redes sociales más populares de los últimos años. En el fondo tiene su gracia y es fácil sentirse identificado con ello en estos tiempos en los que vivimos. Después de todo, ¿quién no se ha sentido alguna vez así?
El tono de la viñeta creada por KC Green trae a la memoria series de animación de Adult Swim, en las que un humor ácido y negro se da la mano con situaciones surrealistas e imaginativas. Su contexto es perfecto para sacar de él una historia mucho más profunda de lo que sugiere la viñeta original, ya que, no en vano, esta formaba parte de un cómic mucho más extenso en el que se aludía a la famosa negación emocional de la que tanto se habla hoy en día. Así, basándose en un concepto relativamente simple y apoyándose en un fantástico estilo visual, el estudio turco Hero Concept logró convencer a su creador de que, siempre desde el respeto y sin perder las señas de identidad de su obra, se les otorgase una licencia oficial para crear una aventura con los rasgos clásicos de un metroidvania.
Un viaje por la mente de alguien que padece ansiedad
Un metroidvania, decimos, cuya mayor peculiaridad, al margen de su protagonista y del trasfondo del cómic en el que se basa, es el hecho de centrarse en cómo afecta una de las enfermedades modernas más comunes en la sociedad, la ansiedad, en la mente de un ser vivo. Es decir: aunque su apariencia pueda indicar otra cosa, el planteamiento de Hero Concept ha sido el de crear una aventura seria, propia de su género, con un diseño de niveles destacable, un estilo artístico magnífico y una mecánica que nos lleva a adentrarnos en la caótica mente de su protagonista, Question Hound, a través de cinco mundos en los que tendremos que desentrañar los motivos que han llevado a nuestro humilde amigo perruno a vivir en un estado constante de nerviosismo.
Cuando hablamos de seriedad no nos referimos al tono general de la aventura, que emplea el humor negro como principal vehículo para transmitir con sutileza el mensaje que quiere trasladar y que tendréis que descubrir por vosotros mismos, sino al hecho de que su obra cuenta con muchos de los elementos que suelen caracterizar a cualquier aventura del género: fases de plataformas; exploración no lineal; mucho backtracking que nos lleva a regresar a zonas ya visitadas tras obtener alguna de las nuevas habilidades que podemos conseguir a medida que transcurren las horas de juego; combates recurrentes ante enemigos que nos pondrán las cosas difíciles, etcétera.
Para empezar a desentrañar lo que esconde la mente del protagonista comenzamos por los orígenes, su infancia, o más concretamente por el instituto. Este mundo, que recibe el título de Humillación, es solo el primero de otros cuatro (Miedo, Fracaso, Pérdida y Arrepentimiento), en los que tendremos que reunir todos los granos de café (o "coffee beans": hay que tener en cuenta que el juego llega traducido al español con un estilo un tanto estrambótico) que podamos para ir desbloqueando nuevos perks o información específica del mapa, como el lugar en el que se encuentran los puntos de descanso, que adecuadamente están representados por una mesa, un incendio y una taza de café, o el NPC de turno que se encarga de intercambiar granos por un valioso material.
Abriéndonos paso a puñetazo limpio
Como decimos, This is Fine: Maximum Cope (el título, por cierto, viene a ser algo así como "nivel dios de autoengaño", empleando la jerga de internet en la que se basa) emplea la estructura tradicional de un metroidvania al uso. Question Hound puede hacer uso de varios ataques cuerpo a cuerpo y de saltos que le permiten superar fases de plataformas mientras lucha con los distintos enemigos que pululan a sus anchas por el mapa. Algunos adversarios están ahí para molestar, sin más; otros sí nos obligan a esforzarnos por aprender sus técnicas de combate para así evitarlas y salir indemnes de estas batallas. Por lo general, la mecánica de combate es bastante simple, y salvo por algún que otro problema menor con el control del protagonista, funciona bastante bien durante los primeros compases de juego.
El problema del combate no es tanto su mecánica como la falta de alicientes para potenciar nuevas habilidades o emplear distintas estrategias con el paso de las horas. Lo que en un principio es un sistema fácil de dominar se convierte con el tiempo en un estilo repetitivo, anodino y tedioso, en el que para más inri sufrimos algún que otro pico de dificultad inesperado que nos mandará directos a nuestra zona de confort, sentados ante nuestra famosa taza de café. Esta sensación se disipa cuando llegamos a los jefes finales que copan cada mundo y que, como suele ser habitual, exigirán que demostremos nuestra pericia a los mandos. El diseño de estos jefes es sobresaliente y sus técnicas variadas, muy al estilo de lo visto en Hollow Knight, del que copia descaradamente el diseño de niveles y el sistema de progresión.
Un metroidvania con mucho humor, pero poca chicha
Las habilidades que obtenemos al derrotar a los jefes finales no son nada del otro jueves, sino que se limitan a funcionar como herramientas que nos permiten acceder a zonas anteriormente infranqueables. La sensación de recompensa es constante, pero al igual que sucede con el combate, se queda bastante corta a poco de comenzar a jugar. Hay coleccionables que harán las delicias de los jugadores que aspiren a completar el cien por cien del contenido, pero en la práctica no aportan nada particularmente útil al progreso de la partida más allá de perder tiempo en el proceso. Por suerte, podemos viajar al instante entre las distintas zonas de descanso, un concepto que nos lleva a explorar uno de los aspectos más decepcionantes del juego: su corta duración. Podemos terminar la aventura sin complicaciones en menos de cuatro horas, lo que refuerza la sensación de que aquí prima la parte visual y la moraleja por encima de la parte jugable.
Esto no es algo negativo en sí mismo, sobre todo teniendo en cuenta el magnífico trabajo que Hero Concept ha realizado a la hora de plasmar el estilo artístico de la viñeta original. De hecho, es sin duda el punto más destacado del juego. El sentido del humor que lo acompaña en forma de pequeños detalles es muy divertido y nos lleva a disfrutar de los escenarios, a querer explorar cada rincón que esconden. Pero, a pesar de esto, es difícil pasar por alto la falta de profundidad en el resto de apartados. Sin alicientes que nos sirvan de excusa para dedicarle tiempo una vez llegamos a los créditos finales, la vida útil del juego se queda en la gracia de poder controlar a Question Hound y de ver la parafernalia artística que rodea su desestructurada mente. Si se hubiese puesto más esfuerzo en la parte jugable que en la visual, seguramente estaríamos hablando de un título mucho más sólido y fácil de recomendar.
Conclusión
Un juego de viernes noche, para echar unas risas, disfrutar en solitario o con amigos, con un rendimiento visual notable, pero al que le falta materia, duración y, en resumidas cuentas, chicha que le permita ir más allá de una adaptación curiosa y simpática de un meme ya de por sí bastante llamativo. Eso es lo que vamos a encontrar en This is Fine: Maximum Cope, un metroidvania que, pese a contar con todos los elementos necesarios para poder destacar por encima de sus compañeros, se queda muy corto en todos los aspectos que los aficionados al género suelen valorar, sobre todo en lo que al combate se refiere.
Al margen del acabado artístico, seguramente lo más destacable del juego sea su intención de estudiar un poco algunos aspectos de la ansiedad y de no conformarse con ser el meme de un meme pero en el mundo de los videojuegos. Hemos disfrutado de él mientras su corta duración nos lo ha permitido, pero nos hemos quedado con ganas de más. Los mimbres están, solo falta que, en una hipotética segunda parte, el estudio turco asuma más riesgos y ofrezca algo realmente llamativo a nivel jugable. Por lo demás, y pese a sus buenas intenciones, no deja de ser una aventura anecdótica que sirve para pasar un buen rato, pero poco más. Ya vendrán tiempos mejores. O no.
Hemos analizado este juego en PS5 con un código de descarga proporcionado por Selecta Vision.

NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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