Análisis Coffee Talk Tokyo: el secreto del mejor café es aquel que te ayuda a pararte y reflexionar sobre la vida (PC, Xbox Series X, PS5, Switch, Switch 2, Xbox One)
Hace unos cuantos años apareció Coffee Talk, un interesante videojuego en forma de novela visual que nos colocaba en el lugar de un barista (profesional especializado en la preparación de café), escuchando los problemas y preocupaciones de los clientes que se iban pasando por su cafetería. La jugabilidad era tan sencilla como escuchar y preparar las bebidas correctas, algo que tenía efectos en la forma en que se desarrollaba la trama.
Debido al éxito del primer título y a las demandas de los jugadores, recibimos una continuación que expandía todos los conceptos vistos en la primera entrega: Coffee Talk Episode 2: Hibiscus & Butterfly. Fue también una entrega muy aplaudida, así que los desarrolladores lo tenían claro: debían continuar, pero con un giro de concepto para mantenerse frescos. Eso es precisamente lo que plantea Coffee Talk: Tokyo, un spin-off que cambia de ciudad, pero que no modifica en nada su esencia jugable.
Historias humanas en una cafetería de Tokio
Al igual que sus predecesores, Coffee Talk: Tokyo es ese juego ideal para cuando necesitas un momento de calma y reflexión. No tiene pretensiones mayores, más allá de llevarte a descubrir las vidas de un puñado de personajes reales y humanos (a pesar de que muchos de ellos sean en realidad una serie de animales antropomórficos o furros).
Una niña con problemas en el colegio, un joven programador que no sabe muy bien qué hacer con su vida, un fantasma que busca la manera de resolver una tarea pendiente…
Es una novela visual con conversaciones que exploran muchos temas relacionados con el trabajo, la familia, la amistad y también la pérdida. No llega a ser demasiado profundo en ninguno de estos aspectos, pero puede llegar a conectar contigo en múltiples ocasiones, y eso es precisamente lo que busca. Como responsable de la cafetería, no solo sirves bebidas, sino que también escuchas y conectas con unos clientes que buscan comprensión en un mundo dominado por la inmediatez.
El éxito de Coffe Talk: Tokyo es que precisamente permanezcas atento escuchando conversaciones durante las aproximadamente 7-8 horas que dura la campaña. Esto lo logra con cierto talento a la hora de construir su narrativa. La trama se desarrolla durante varios días de un mes de agosto de la época actual, y nos permite sentirnos dentro de una cafetería tokiense, conociendo las preocupaciones de una serie de personajes con unas identidades que se podrían considerar como detalladas y bien construidas.
Hay un artista musical con altibajos en su carrera, un padre que muestra las dificultades que implica la crianza e incluso nuestra propia ayudante en la cafetería, quien atraviesa una situación compleja por sus prótesis. Sin ser historias que vayan a emocionarte en su mayoría (depende mucho de tu experiencia vital), resultan coherentes y están bien escritas, haciendo que resulten reales. El equilibrio entre dramatismo y humor está bastante desequilibrado, pero el mensaje final de las historias es positivo y deja con buen sabor de boca. Por cierto, muy buena localización de los textos al español, con el uso de expresiones propias de nuestro idioma y un buen conocimiento en general.
Dicho esto, jugablemente no debes esperar demasiado, sobre todo si vienes de haber jugado a los anteriores Coffee Talk. Todo se basa en leer conversaciones y preparar una bebida cuando te lo piden los protagonistas de la historia. Se trata de un minijuego bastante sencillo, consistente en escoger los ingredientes y darle al botón de preparar. Tienes leche, café, chocolate, té verde, menta, miel, jengibre, mango… No es un repertorio extenso, pero da para preparar un amplio catálogo de bebidas tanto calientes como frías.
A este respecto, tus conversadores habituales proporcionan instrucciones sobre lo que desean en cada momento. Hay situaciones en que son muy específicos, otros te dan cierta libertad para experimentar, pero también pueden volverse algo rebuscados en las indicaciones, como por ejemplo pidiéndote que les hagas una bebida que parezca "un bosque en la nieve". Por eso, acertar es sencillo en ocasiones, pero otras veces se convierte en un auténtico acto de fe.
Este enfoque no nos ha convencido del todo, y hace que (sin la ayuda de una guía) en tu primera partida falles en un considerable número de preparaciones. No es algo por lo que debas preocuparte demasiado: más allá de que los clientes hagan algún comentario sobre que no era lo que esperaban, el juego seguirá y llegarás a la pantalla de créditos, pero sin desbloquear los mejores finales para cada uno de los personajes. Para lograrlo, debes darles justo lo que quieren, algo que requiere rejugar la partida en varias ocasiones. No es muy estimulante, pero ahí está por si no puedes resistirte a encontrar todos los finales buenos.
Si quieres experimentar con la cafetera, puedes acceder al modo infinito, que consta de una opción para confeccionar bebidas de forma completamente libre. Si quieres un poco más de presión, tienes una modalidad de desafío que te reta a preparar el máximo de bebidas dentro de un tiempo límite, y siguiendo las instrucciones que se te van dando.
Como elementos adicionales, tenemos acceso a un dispositivo móvil desde el que consultar una serie de opciones. Tomodachill es una especie de red social para seguir en contacto con los clientes de la cafetería, e incluso consultar las historias que publican online. Brewpad nos ofrece de un vistazo las recetas de cada bebida que ya hemos descubierto, por si se nos olvidan y nos las vuelven a pedir. Por último, Shuffld nos permite cambiar de tema musical en cualquier momento mientras jugamos, algo que sentiréis la necesidad de hacer en alguna ocasión.
La música es muy importante en este juego. Su tono reflexivo invita a ritmos pausados y relajantes, que es justamente lo que ofrecen las composiciones. Sin embargo, no son temas que os vayan a impactar, o a sentir el deseo de escucharlos fuera del juego. Encajan con la estética retro pixel de que se impregna Coffee Talk, pero no nos han convencido del todo y creemos que es una lástima que no se le haya prestado más atención.
Dicho esto, gráficamente es un título que no impresiona, pero que dentro de su estética pixel art ofrece muy buenos resultados. Los personajes presentan un número variado de animaciones y dejan ver cómo se sienten con cada frase que pronuncian. La ambientación del interior de la cafetería está igualmente lograda, y nos hace percibir un ambiente calmado, con luz tenue y ventanas al fondo que nos muestran las sombras de gente paseando en las calles. Es un juego muy reconfortante en ese aspecto.
Conclusión: Un buen café para parar y relajarse
Coffee Talk: Tokyo no quiere plantear algo necesariamente distinto a sus predecesores, más allá de apostar por una nueva localización que aporta algo de frescura. Sus temas siguen siendo muy humanos y es fácil conectar con ellos, pero lo que más sigue destacando es su facilidad para relajarte y hacer que te sumerjas en las historias de una serie de personajes anónimos. Sus vivencias podrían haber sido más interesantes de seguir y las dinámicas jugables de preparación de bebidas pueden frustrar por una instrucciones a veces confusas, pero sigue siendo una novela visual recomendable si te gustan este tipo de planteamientos más pausados y reflexivos.
Hemos realizado este análisis con un código de descarga que nos ha proporcionado Toge Productions.

NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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