Análisis Bluey’s Quest for the Gold Pen: Un juego ideal para disfrutar jugando junto a los más pequeños de la casa (PC, Xbox Series X, Switch 2, Switch, PS5)
Bluey se ha convertido en un auténtico fenómeno en lo referente a series de animación infantiles, especialmente entre niños, así como progenitores que han visto reflejadas vivencias familiares en sus más de 150 episodios hasta el momento. Creado por Ludo Studio, afincado en Australia, es normal que hayan aparecido videojuegos sobre la licencia, como Bluey El Videojuego. Ahora llega uno más, y con mucho potencial para disfrutarlo junto a los más pequeños de la casa.
Se trata de Bluey’s Quest for the Gold Pen, el cual nos propone una historia completamente original, escrita por los guionistas originales de la serie para televisión. Bluey y su familia viajan a través de los mundos que ellos mismos están dibujando en casa, en una misión por encontrar el bolígrafo de oro. Esto sirve de premisa para explorar distintos escenarios, así como superar un buen puñado de desafíos, muy orientados a los jugadores de más corta edad.
Un juego de Bluey ideal para primeros jugadores
Hay que señalar que el enfoque resulta muy apropiado, y que de hecho se puede convertir en el primer videojuego de cualquier niño, al menos en sus primeros compases. Las mecánicas introductorias son básicas y muy fáciles de seguir, con la presencia de tutoriales muy visuales.
La libertad de movimiento que existe en los mundos favorece la curiosidad, mientras que tenemos acciones como apuntan con una varita mágica para acabar con obstáculos, así como mover estructuras o activar mecanismos.
Dentro de cada mundo disponemos de una serie de objetivos en forma de objetos coleccionables, al estilo de caramelos. Aunque el jugador puede esforzarse en obtenerlos todos, no es estrictamente necesario para avanzar de mundo, así que el planteamiento es bastante asequible. No obstante, esto no quita que existan retos bastante avanzados, y que estos lleguen algo rápido, algo que obliga a que un adulto tenga que intervenir en ocasiones para que los pequeños no se queden atascados.
A este respecto, hemos echado de menos la existencia de una modalidad cooperativa, algo que no entendemos que no se haya incluido. Es una aventura para un único jugador, aunque siempre podemos coger un segundo mando para colaborar en el manejo de Bluey y así intervenir en las partes más complicadas. Hay algunos puzles básicos, al estilo de mover estructuras para abrir un camino, hablar con distintos personajes para descifrar un acertijo o usar la acción de planear para alcanzar otras plataformas.
Sin embargo, recalcamos que los pequeños necesitarán supervisión constante, puesto que los desafíos incrementan su dificultad rápidamente, algo que tampoco nos ha convencido del todo. El ritmo no es tan gradual como se hubiese deseado, con retos del estilo de plataformas móviles algo complejas en que hay que usar la varita mágica a modo de gancho (y no es muy preciso que digamos). Eventualmente pueden aparecer nuevas mecánicas, como usar una mochila propulsora, algo que también requiere un nivel más alto de complejidad jugable, y por tanto habilidad.
Quitando esto, y que hay que tener en consideración que es un juego para que un adulto esté supervisando (y colaborando), es un producto muy recomendable para que los pequeños tengan una introducción al mundo de los videojuegos. De hecho, algo muy bueno que tiene Bluey’s Quest for the Gold Pen es que se estructura en varios mundos (una pradera, un desierto, unas montañas nevadas, una tierra entre las nubes…). Esto incentiva mucho la exploración, que los niños se diviertan moviéndose en un entorno abierto, con incluso la presencia de viaje rápido.
Dentro de cada mundo hay una serie de portales con desafíos especiales, y luego existen objetos coleccionables para completar cada mundo al cien por cien (algo que no es necesario pero que incentiva la rejugabilidad). Para superar la aventura no se requieren muchas horas. Yendo con calma puede durar entre 6-7 horas, aunque depende mucho de lo que os entretengáis, y por supuesto de la edad y habilidad de los niños que lo jueguen. Lo más seguro es que os acabe durando más, y eso sin tener en cuenta el carácter rejugable que comentábamos.
Dado el enfoque de la aventura, nos parece una duración adecuada, y en este caso son una presentación y calidad bastante loables. Visualmente es tan encantador como la serie original, con unos diseños que en este caso emulan el dibujo a mano, y es que en realidad nos encontramos en los mundos que están dibujando en casa Bluey y su familia. Lo único que no nos ha gustado es que presenta bastantes tirones a nivel de rendimiento, al menos en la versión de PlayStation 5 que hemos probado.
Todo el juego se encuentra traducido al español, con unos textos lo suficientemente grandes como para que los más pequeños puedan leerlos sin problemas. Por desgracia, la secuencias de introducción de cada nivel, en que la familia de Bluey conversa, no se encuentran dobladas al español (solamente en inglés).
Conclusión: entrenando a futuros amantes de los videojuegos
En definitiva, Bluey’s Quest for the Gold Pen es un videojuego recomendable para niños que quieran disfrutar de una de sus primeras experiencias con un videojuego. Su jugabilidad está completamente pensada para los más pequeños, con pruebas que les ayudan a introducirse en mecánicas presentes en una gran variedad de títulos. No obstante, puede llegar a ser un poco complejo para ellos, y requerirán supervisión constante. En cualquier caso, es de las mejores experiencias interactivas que existen actualmente para disfrutar con los más pequeños, y además con una licencia con la que es fácil que conecten tanto ellos como los progenitores.
Hemos realizado este análisis con un código de descarga para PlayStation 5 que nos ha proporcionado PM Studios.

NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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