Análisis de Prince of Persia: The Sands of Time (PS2, PC)

Descubre todo sobre uno de los 'juegos del año' 2003
Jose Miguel Rubio Contreras y Aleix Ibars ·
Actualizado: 21:31 17/8/2020
GRÁFICOS
9
SONIDO
9.5
NOTA
9.1
DIVERSIÓN
9
JUGABILIDAD
9.4
Análisis de versiones PS2 y PC.
Otros análisis: GameCube y Xbox
La obra maestra de Jordan Mechner
Existen toda una serie de juegos "elegidos" que pese a las modas imperantes, la evolución (cada vez más trepidante) del mundillo o simplemente el devenir del tiempo siempre quedan guardados en la memoria, en el subconsciente colectivo de aquellos que llevan unos añitos en este apasionante mundo del ocio electrónico. O dicho de otra manera, llegarían a estar presente sin duda alguna en un hipotético Museo de los Videojuegos –que algún día por cierto, seguro que habrá-. Nos referimos, claro está, a los archifamosos clásicos de los videojuegos. Entre esa enorme lista de juegos que han hecho historia, por un motivo u otro, habría ineludiblemente que reservar un hueco al Prince of Persia (Broderbund, 1989) de Jordan Mechner.

Inicialmente desarrollado para PC, Prince of Persia (POP) nos llevaba hasta el antiguo y poderoso reino de Persia, donde en ausencia del Sultán, el malvado Visir Jaffar había aprovechado para saciar sus ansias de poder e instaurar su reinado de terror. Nuestro heroico protagonista debía acabar con este tirano y rescatar a la princesa de turno en donde el tiempo jugaba una baza decisiva… realmente nada nuevo bajo el horizonte (incluso para la época). El desarrollo del juego combinaba determinados puzzles (del tipo activar interruptores) con elevadas dosis de acción de la mano de un plataformeo intensivo en el que había que sortear trampas de todo tipo y combates esporádicos, espada en ristre, contra los soldados de palacio… todo ello supuso un más que adictivo –y difícil- cóctel que colocó el listón muy alto. Pero si algo habría que destacar por encima de todo era la soberbia animación que acompañaba al sprite de nuestro aventurero protagonista, algo que llamó poderosamente la atención en esos momentos. El gran éxito del juego vino rubricado con la inmensa cantidad de conversiones que en los años posteriores se realizó para la práctica totalidad de formatos de la época, desde los populares microordenadores de 8 y 16 bits, NES, MegaDrive, MegaCD pasando por Snes, Turbo Duo o las portátiles de principios de los 90. Por desgracia el manido dicho de "segundas partes…" se cumplió en este caso y ninguna de sus secuelas mantuvo el nivel, ni la repercusión del original.

El Renacimiento de un clásico
Por eso el anuncio, de la cada vez más poderosa Ubi Soft de una nueva entrega en 3D a principios del año pasado levantó cierto escepticismo no sin razón al estar aún muy cercano en el recuerdo el mediocre Arabian Nights aka Prince of Persia 3D (1999, Red Orb Entertainment), o lo que es lo mismo, el primer intento fallido de acercar la saga a los polígonos y el texture mapping. En esta nueva ocasión, en este caso concreto sin embargo había dos factores que hacían presagiar un desenlace totalmente distinto y a todas luces prometedor para el nuevo título de Ubi: por un lado la presencia del mítico creador de la saga, Jordan Mechner como consejero y asesor durante todo el desarrollo del juego. Y además, serían los creadores del sensacional Splinter Cell (Ubi Montreal), el equipo encargado de semejante tarea. Dicho y hecho, justo para finales de año (temporada alta en videojuegos), Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo aparecía en escena… asombrando a medio mundo.

En esencia, Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo es una aventura con muchas dosis de acción, y con un claro corte clásico. Cabe argumentar que nos recuerda en muchos momentos al majestuoso ICO (el propio Jordan Mechner reconoció su especial predilección por el título de Sony) ya sea por los espectaculares escenarios, por el desarrollo de la aventura con resolución de puzzles y combates e incluso por la compañía femenina que tendremos durante la mayor parte del juego y que nos ayudará de forma bastante más activa (tanto en los puzzles como combates) que la inolvidable pero cuasi-pasiva Yorda. Sin embargo, Prince of Persia se basa bastante más en los combates, en los que permite utilizar diversos golpes, y la resolución de enigmas no es tanto de "pensar" sino de salvar las dificultades y obstáculos que el escenario plantea. Los niveles, eso sí, se desarrollan por multitud de salas, que debemos atravesar y limpiar de enemigos. Pero comencemos narrando algo de la historia…

La Leyenda de las Arenas del Tiempo
El juego (que realmente es una precuela de los anteriores) nos sitúa en la Persia medieval, la época en la que el honor estaba por encima de cualquier cosa y había que luchar por él constantemente. En este contexto, el rey de Persia y su hijo, el Príncipe -del que por cierto, nunca se llega a decir su nombre- inician frecuentes guerras para expandir su territorio, que además sirven de formación al futuro rey. Éste solo tiene un objetivo: honrar a su padre y hacer que se siente orgulloso de su hijo. La acción empieza cuando, de vuelta de las Indias, donde han logrado asaltar el reino del Maharahá, se encuentran padre e hijo en las instancias del Califa, ofreciéndole los tributos de la guerra ganada. El padre obsequia al Califa con un precioso y misterioso reloj de arena gigante, del cual desconoce ningún poder mágico. Y resulta que el joven Príncipe, por aquello de impresionar a su padre, logró robar la valiosa daga del tiempo durante su estancia en el palacio del Maharahá. Así pues, en un arrebato de poder, y pese a las advertencias de Farah (la hija del Maharahá que se encuentra prisionera y que resultará una pieza clave en el transcurso de la historia), el Príncipe introduce la mágica daga en el reloj de las arenas del tiempo. Y lo cierto es que, salvo Farah, nadie esperaba tal tragedia. De repente, todo se ve cubierto de arena, y el futuro rey ve cómo incluso su padre es convertido en polvo. Pronto descubrirá que él, Farah, y un misterioso tercer personaje (el Visir, que ha sido el malvado instigador de que el Príncipe introdujera la daga en el reloj) son los únicos supervivientes de la catástrofe, y que todos los demás, entre ellos nuestro padre, han sido convertidos en una especie de demonios y seres similares a zombis. Así pues, arrancaremos en el derruido palacio sin ninguna ayuda ni orientación más que nuestros propios pensamientos en voz alta, y deberemos, ante todo, buscar una salida de allí. Por si fuera poco, además de reestablecer el bien y derrotar a las fuerzas del mal, deberemos mirar por nuestro pellejo, e incluso tener que matar a nuestro propio padre, e ir de la mano de la hija de uno de nuestro mayores enemigos. No será una gesta fácil, ciertamente, pero tampoco faltará valor…
Parajes Orientales de ensueño
Si con las máquinas de 32/64 bits llegó el impactante cambio de 2D a 3D, con la actual generación de 128 bits vino el obvio perfeccionamiento y complejidad en las estructuras 3D. Un claro ejemplo (y no precisamente cogido al azar) de esto a lo que nos referimos podría ser ICO. Y este Prince of Persia constituye desde ya otro fabuloso ejemplo de lo que la generación 128 bits puede llegar a hacer. Y es que por encima de todo, estos juegos destacan técnicamente por su grandiosidad, magnitud y sensación de profundidad (con horizontes que se pierden en la lejanía) de sus escenarios exteriores. Ello conduce a una inmersión total y absoluta en los fastuosos decorados, las imponentes fortalezas de las que ambos juegos hacen gala. POP nos lleva por exóticos y embriagadores paisajes orientales de bello diseño y ricos en detalles; todo ello acompañado de numerosos efectos gráficos: superficies especulares, reflejos, transparencias, motion blur, sistema de partículas y una iluminación impresionante en donde llaman poderosamente la atención el efecto de radiosidad y luces volumétricas que aparecen en muchos ventanales, dando una ambientación verdaderamente magistral a muchos escenarios y estancias del castillo. Alucinante.

Los personajes principales así como enemigos no poseen un número muy elevado de polígonos pero tienen un cuidado diseño –aunque se echan en falta algo más de variedad en los enemigos- y unas impresionantes animaciones, en especial los dos protagonistas principales (no hay más que ver cómo se mueve su ropa o el pelo de cada uno). Lo mismo podemos decir de numerosos elementos móviles de los escenarios como cortinas mecidas por el viento o la caída de enormes bloques de piedra con un sistema físico soberbio (la escena inicial del asalto al castillo muestra este sistema físico y de colisiones en todo su esplendor). Los juegos de cámara también destacan sobremanera con multitud de vistas con la podremos controlar en todo momento la acción y elegir el ángulo si así lo deseamos. Mención especial para la vista panorámica que nos mostrará todo el escenario desde una perspectiva muy alejada. Denotan un trabajo sensacional. Por desgracia y pese a todos estos juegos de cámaras, alguna vez, en especial durante los combates, puede surgir algún problema de visibilidad o un ángulo estático que resulte molesto para la acción y que se ha convertido en un mal endémico de todos los juegos 3D. El desarrollo del juego se verá acompañado de numerosas secuencias de video, tanto CG como algunas realizadas con el potente engine 3D que sirven para mostrar el devenir de la historia con todo lujo de detalles.

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Ante todo este descomunal despliegue gráfico… ¿puede haber algún defecto reseñable? La respuesta es un rotundo sí. Vaya por delante que servidor no ha podido ver ni la versión GC ni la que parece ser (a tenor de los comentarios) la mejor de todas ellas, esto es, la de Xbox. Por todo ello, no ha lugar a comparaciones entre las otras versiones de consola, sino simplemente hablar algo de los fallos que hemos encontrado en la versión PS2 "per se". Por un lado existen pequeños defectillos gráficos, como algún que otro jaggie suelto; también algunas texturas (eterno talón de aquiles de la máquina) de los decorados pecan de simplonas y repetitivas. Pero todo ello son menudencias sin importancia frente al gran lunar del juego: el framerate. El juego va a 30 fps, detalle que en principio tampoco sería demasiado trascendental (ICO también iba a 30) si no se notaran bajones bruscos de framerate, en forma de "tirones" en más momentos de los que serían deseables. No entorpecen para nada el ritmo de juego ni afectan a la jugabilidad pero están ahí. Y realmente resulta chocante porque el juego posee un acabado magnífico en todos los aspectos. Más aún después de ver a estas alturas de madurez de la máquina, cosas como el mencionado ICO a 30 fps constantes o DMC –que también hacía gala de una geometría brutal- a 60 fps. Es obvio que la falta de tiempo y las prisas por lanzarlo al mercado no han dejado pulir este aspecto totalmente. Una verdadera lástima.

Apartado sonoro apabullante
Quizás lo mejor del juego. Como suele ser habitual en la compañía gala, el juego ha sido perfectamente traducido y doblado al castellano. Este es de esos títulos que nada más ponerlo (y "oírlo") se nota como ha sido mimado hasta el último detalle. Pero vayamos por partes… Las bellas melodías de clara, y obvia, inspiración árabe sonarán esporádicamente en determinados momentos que la acción o una determinada escena así lo requieran aumentando más la intensidad de éstas. Con alguna canción cantada inclusive y temas más vibrantes durante los combates. Sin duda un gran acierto teniendo en cuenta que en un juego de este tipo que muchas veces requiere largo tiempo para hallar una solución, unas melodías continuas hubieran acabado seguramente siendo monótonas y repetitivas. Los efectos sonoros también son intachables, desde el batir de espadas hasta el eco del agua en una gruta o el arrastre y caída de bloques de piedra están reflejados a la perfección.

El tema del doblaje merece un punto y aparte. Baste con decir que es uno de los mejores juegos doblados al español que hemos oído nunca en un videojuego. Esto queda ratificado en los numerosos diálogos que se producen continuamente entre la princesa Farah y nuestro príncipe protagonista en los que se irá estableciendo una curiosa (y previsible, claro) relación amor-odio. Estos diálogos, cargados muchas veces de ironía y reproches -además de ciertas gotas de machismo, siempre en tono humorístico- por parte del héroe de la aventura poseen una entonación y una fluidez impresionante. Sin duda un trabajo profesional que desearíamos para todas las producciones importantes (¿alguien dijo Metal Gear Solid?) que llegan a nuestro país.

El principe súper-atleta
Si en el principio de la historia las cosas no pintaban bien para nuestro héroe, en los primeros minutos de juegos nos percataremos de que no es así. Y es que, gracias a la daga del tiempo y a los movimientos del príncipe, éste podrá realizar un extenso catálogo de acciones que sin duda nos facilitarán la aventura. Podemos correr, saltar, agarrarnos a los bordes, caminar pegados a una pared, subir escaleras, columnas… con una mención especial para nuestro movimiento estrella: el poder correr por las paredes, al más puro estilo anime futurista. Y es que, ya sea horizontal o verticalmente, pulsando tan solo un botón podemos recorrer un extenso tramo de la pared, pudiendo incluso saltar desde ella a otro lugar. Este abanico de movimientos sin duda resulta una pieza clave de cara al desarrollo del juego, puesto que se basa mucho en la habilidad del jugador (saltar de columna en columna, o enlazar diversos movimientos para llegar a algún lugar en especial) dotando al juego de una espectacularidad impresionante. Y lo mejor de todo es que en apenas unos minutos dominaremos perfectamente el control del protagonista ya que todo está magníficamente estudiado y la disposición de botones es inmejorable. Es un control realmente intuitivo, y además la respuesta del mando es perfecta, cosa que facilitará aún más el dominio y ejecución del extenso elenco de movimientos de los que disponemos. Toda una delicia.
La clave: la Daga del Tiempo
Como comentábamos, los niveles son esencialmente salas en las que tenemos que ir de un lugar a otro -casi todo derruido, por lo que no será fácil-, usando nuestras habilidades y resolviendo pequeños y sencillos puzzles. Amenizando estas sesiones de plataformeo puro y duro se presentan los combates, muy frecuentes a lo largo del juego y también con un sinfín de posibilidades, puesto que no sólo podremos atacar y defendernos sino que seremos capaces de realizar distintos combos y movimientos especiales con la combinación de los botones (el de impulsarnos en la pared para lanzar un ataque certero es genial). Pero la protagonista absoluta es sin duda alguna la daga del tiempo, que podremos utilizar como arma mágica para devastar a los enemigos con un sólo golpe e incluso congelarlos durante un breve espacio de tiempo. Y es que, ciertamente, podríamos considerar este Las Arenas del Tiempo como un perfecto híbrido entre plataformas y beat’em-up (hack n’slash en este caso) aderezado con algunos toques de aventura en forma de puzzles y exploración. Cabe apuntar que durante los combates, los enemigos no desaparecen hasta que estén tumbados en el suelo y los convirtamos en arena usando la daga del tiempo. Precisamente esto convierte los combates en una ardua tarea (y pueden llegar a resultar monótonos y pesados para algunos jugadores), especialmente si se juntan diversas bestias y cuando te dispones a eliminar del todo a una de ellas, otra te golpea restándote la mitad de vida e impidiéndote acabar con la que estaba tendida en el suelo volviendo a empezar de nuevo.

Pero aún hay más. Porque cuando nos pase lo que acabamos de comentar, tendremos dos opciones: seguir estoicamente y ser derrotados del todo en breve (lo más probable, aunque, ojo… si somos listos notaremos que el 90% de las veces hay una fuente o manantial con agua cerca para reponer vida), o bien hacer uso del tiempo mediante el medidor especial que nos proporciona la daga mágica. Así, pulsando solo un botón podemos volver atrás en el tiempo unos segundos, a la acción (o acciones) inmediatamente anterior a la actual; es decir, que si en algún desafortunado salto acabamos empotrados en el suelo o nos atraviesan con una lanza en pleno combate, no hará falta volver a empezar la pantalla siempre que tengamos el medidor de tiempo lleno: tan solo pulsaremos el botón adecuado y podremos retroceder diversos segundos en el tiempo. Claro está que podremos optar por reiniciar la pantalla actual y punto pero si disponemos de tiempo, raro será el momento en el cual en pleno combate o salto fallido no hagamos uso de él. Sin duda se trata de un elemento que diferencia este juego del resto pues aporta nuevas posibilidades a la acción y facilitad el desarrollo de la aventura. Realmente no es nada revolucionario, puesto que se asemeja mucho al tan llevado y traído ‘tiempo bala’ (de hecho en el juego también tenemos la opción de ralentizar la acción al ‘estilo Matrix’), pero es una muestra más del esmero que ha puesto Ubi Soft en el desarrollo y, especialmente, la jugabilidad de este título.

Y no podemos descuidar las trampas, un elemento que sigue intacto desde los orígenes del juego y que siempre se ha alzado como uno de sus pilares básicos. Serán numerosas y de todo tipo, aunque no muy difíciles de esquivar, y nos las encontraremos a lo largo de los diferentes escenarios. Ruedas giratorias que se encargarán de cortarnos cualquier parte del cuerpo en caso de que nos acerquemos a ellas, palos con pinchos, suelos que se derrumban o guardan un "amable" nido de inmensos pinchos, y todo tipo de ingeniosos inventos serán activados desde el preciso instante en que empiece la acción de verdad, obligándonos a hacer uso de toda nuestra astucia y pericia con el control.

Conclusiones Finales
Habiendo ya hablado en profundidad el tema del framerate y las pequeñas ralentizaciones que trae consigo, en cuanto a desarrollo como tal de este Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo, hay que comentar es un juego altamente lineal puesto que en la inmensa mayoría de ocasiones el camino a seguir será el único disponible. Esto sin duda ayuda al desarrollo óptimo de la historia (que en este juego no es un mero intento fallido de contextualizar la acción) pero también facilita muchísimo el avance del juego ya que apenas hay que pensar más allá de cómo solucionar los enigmas que nos depara cada sala, y limita enormemente el aspecto aventurero o de exploración que el juego podría tener. Es precisamente este desarrollo tan lineal, junto a unas impactantes y efectivas (aunque totalmente prescindibles desde nuestro punto de vista) imágenes en tonos sepia a modo de "flashback" que se nos enseñarán de vez en cuando, lo que construye el mayor defecto del juego: su duración. Dichos flashbacks nos mostrarán las futuras ubicaciones a las que accederemos, además de sus momentos claves y, pese a resultar muy cinematográficas estéticamente hablando, lo cierto es que nos darán la clave para realizar las acciones (o solucionar los puzzles) que ya de por sí no eran demasiado difíciles de descubrir y poder seguir avanzando. Así pues, nos encontramos con un título de escasa duración, de aquellos que enganchan tanto que será ponerse a jugar y haberlo completado en apenas varios días –de 10 a 12 horas de juego- aunque el desbloqueo de jugosos extras (como versiones antiguas del POP, según la plataforma de juego) nos animarán a jugarlo más veces. En cualquier caso, la duración es un aspecto que no empaña el grandísimo apartado jugable que Ubi Soft ha forjado, con esa perfecta mezcla de géneros y ese maravilloso toque clásico que ha sabido conferirle, siendo fiel al juego original pero llevándolo por la puerta grande, como un mito de esta magnitud así lo merece, a las tres dimensiones actuales. No llega al excelso nivel de ICO -juego del que este Prince of Persia bebe mucho y por el que en Vandal sentimos verdadera devoción- pero se queda muy… muy cerca.
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Plataformas:
PS2 PC GameCube Xbox
También en: GBA

Ficha técnica de la versión PS2

ANÁLISIS
9.1
  • Fecha de lanzamiento: Noviembre 2003
  • Desarrollo: Ubi Soft Montreal
  • Producción: Ubi Soft
  • Distribución: Ubi Soft
  • Precio: 64.95 €
  • Jugadores: 1
  • Formato: 1 DVD
  • Textos: Español
  • Voces: Español
  • Online: No
  • Requisitos PC
COMUNIDAD
8.32

PUNTÚA
Prince of Persia: The Sands of Time para PlayStation 2

188 votos

Ficha técnica de la versión PC

ANÁLISIS
9.1
  • Fecha de lanzamiento: Año 2003
  • Desarrollo: Ubi Soft Montreal
  • Producción: Ubi Soft
  • Distribución: Ubi Soft
  • Precio: 44.95 €
  • Jugadores: 1
  • Formato: CD-ROM
  • Textos: Español
  • Voces: Español
  • Requisitos PC
Estadísticas Steam
COMUNIDAD
8.49

PUNTÚA
Prince of Persia: The Sands of Time para Ordenador

48 votos

Ficha técnica de la versión GameCube

ANÁLISIS
9.3
  • Fecha de lanzamiento: 19/2/2004
  • Desarrollo: Ubi Soft Montreal
  • Producción: Ubi Soft
  • Distribución: Ubi Soft
  • Precio: 44.95 €
  • Jugadores: 1
  • Formato: 1 GOD
  • Requisitos PC
COMUNIDAD
8.35

PUNTÚA
Prince of Persia: The Sands of Time para GameCube

90 votos

Ficha técnica de la versión Xbox

ANÁLISIS
9.3
  • Fecha de lanzamiento: 19/2/2004
  • Desarrollo: Ubi Soft Montreal
  • Producción: Ubi Soft
  • Distribución: Ubi Soft
  • Precio: 44.95 €
  • Jugadores: 1
  • Formato: 1 DVD
  • Requisitos PC
COMUNIDAD
8.67

PUNTÚA
Prince of Persia: The Sands of Time para Xbox

46 votos
#11 en el ranking de Xbox.
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