Análisis de Cairn, la escalada como una lucha visceral contra la montaña (y contra uno mismo) (PC, PS5, Xbox Series X)
Decir que The Game Bakers es un estudio que no se casa con ningún género es quedarse corto. Pasaron de la acción frenética y el boss rush de Furi a la suavidad cooperativa y romántica de Haven, demostrando una versatilidad envidiable. Ahora, con Cairn, el estudio francés vuelve a cambiar de registro para llevarnos al Monte Kami, una cumbre virgen que nadie ha logrado coronar.
Lo que nos hemos encontrado en Cairn es una propuesta que mezcla con maestría la simulación de supervivencia con un control arcade sumamente físico. Aquí la escalada no es ese trámite automatizado que vemos en los grandes blockbusters; es un desafío manual donde cada agarre cuenta, cada pitón gastado duele y cada metro ascendido se siente como una verdadera victoria.
Esto es Cairn y aquí hay que escalar
La gran virtud de Cairn reside en cómo transmite el esfuerzo físico a través del mando. Controlamos a Aava, una escaladora profesional, y el juego nos exige una coordinación casi rítmica entre el posicionamiento de manos y pies: tenemos que
Aquí es donde entra la capa de supervivencia que dota al conjunto de una tensión constante. Subir es solo la mitad del trabajo; también hay que gestionar recursos limitados como pitones, magnesio para las manos, comida o medicinas. Colocar un seguro en la pared para descansar se convierte en una decisión estratégica crucial: ¿gasto un pitón ahora para asegurar el progreso o me arriesgo a subir unos metros más con la barra de resistencia temblando? Esa gestión del riesgo y la recompensa convierte cada pared en un pequeño puzle de acción.

Por otro lado, el diseño de niveles es brillante. Lejos de ser un pasillo vertical, el Monte Kami es un patio de recreo abierto que nos permite trazar nuestra propia ruta. Puedes detenerte, mirar hacia arriba y planificar por dónde atacar la montaña. Esta libertad es clave, porque si te atascas en una sección especialmente dura, casi siempre hay una vía alternativa, quizás más larga pero más segura, o un atajo arriesgado que requiere una técnica depurada. The Game Bakers ha logrado un escenario vivo que ofrece un desafío nuevo allá donde intentes poner el pie.
Estampas para el recuerdo en una aventura más extensa de lo que parece
A nivel visual, Cairn entra por los ojos desde el primer minuto. Tiene un diseño artístico muy trabajado, con una paleta de colores y un estilo que se aleja del fotorrealismo para buscar algo más expresivo. El juego nos regala constantemente estampas muy emotivas: la soledad de Aava colgada en la inmensidad de la pared, los atardeceres que bañan la roca o las tormentas que nos obligan a buscar refugio apresuradamente. Es un juego precioso, de esos que te hacen detenerte no solo para recuperar aliento, sino para pulsar el botón de captura.

Donde el juego nos ha dejado un sabor de boca algo más agridulce es en su narrativa. La historia de Aava y su sacrificio por alcanzar la cima cumple su función de hilo conductor, y nos encontraremos con otros personajes y vestigios de expediciones pasadas (incluyendo a los misteriosos trogloditas), pero el mensaje a veces peca de simple. La trama no estorba, se deja seguir con interés, pero carece de la pegada que tiene la jugabilidad. Afortunadamente, los momentos de introspección están bien medidos y no cortan el ritmo de lo que verdaderamente importa: la escalada.
Una de las sorpresas más gratas ha sido la duración. Esperábamos una experiencia más contenida, pero la historia principal se va fácilmente a las 12 ó 15 horas, una cifra muy superior a la media para el género. Y lo mejor es que no se siente estirado artificialmente; la montaña está plagada de secretos y rutas opcionales que invitan a la rejugabilidad. Volver a empezar para intentar coronar la cima por una cara diferente o optimizar el uso de recursos para los completistas (que pueden irse a las 30 horas) es un reto muy apetecible.

Además, The Game Bakers ha sabido ir dándole a la progresión del juego un buen ritmo: cuando comienzas a notar cierto agotamiento en los sistemas de escalada, Cairn te sorprende con nuevos retos, situaciones inesperadas o nuevas formas de escalar la montaña. Su gameplay lo hace divertido de jugar, sería satisfactorio si sólo fuera una pared vertical por la que subir de manera infinita, pero su diseño nos guía a través de una aventura con los puntos de impacto muy bien medidos.
Conclusiones
Cairn es una demostración de fuerza de The Game Bakers. Han conseguido trasladar la tensión de un combate a la escalada, creando un sistema de juego físico, arcade y exigente que resulta tremendamente satisfactorio. Su diseño de juego abierto y la gestión de recursos añaden una capa estratégica que lo eleva por encima de un simple simulador. Aunque su historia no termine de alcanzar la misma altura que su jugabilidad y se quede en un mensaje algo simplón, el conjunto es un videojuego robusto, precioso y desafiante. Es una de esas experiencias que, como las buenas excursiones a la montaña, te dejan cansado pero feliz de haber llegado a la cima.
Hemos realizado este análisis en PC gracias a un código de Steam proporcionado por popagenda.

NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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