El paso atrás de George R. R. Martin en la tercera temporada de La casa del dragón no responde a una salida abrupta, sino a una reordenación de prioridades dentro del propio ecosistema de HBO. El máximo responsable de contenidos de la cadena, Casey Bloys, ha señalado que el escritor “dio un paso atrás” para volcarse en El caballero de los siete reinos, un proyecto que el propio autor considera especialmente querido.
La explicación encaja con la estrategia de calendario: la franquicia quiere convertir 2026 en un año “de doble vía”, con una nueva serie (Dunk & Egg) abriendo fuego y la guerra Targaryen acelerando después. En ese marco, Bloys ha situado el estreno de El caballero de los siete reinos en enero de 2026 y la temporada 3 de La casa del dragón en torno al inicio del verano (según cómo la propia cadena ha ido marcando ventanas públicas).
Agenda, pero también fricción creativa
Pero reducirlo todo a “agenda” se queda corto. El distanciamiento también llega tras un periodo de fricción creativa: en los últimos meses se habló de notas y propuestas del autor que no terminaban de aterrizar en pantalla, un debate que estalló en público cuando el showrunner Ryan Condal respondió a un post crítico de Martin (que acabó eliminado) sobre decisiones de adaptación y ausencias relevantes del material original.
Ese choque ilustra un patrón clásico en adaptaciones grandes: el creador literario empuja hacia la coherencia interna del canon y sus consecuencias a largo plazo, mientras la producción televisiva se mueve entre restricciones de rodaje, ritmo de temporadas, reparto, presupuestos y la presión por entregar “momentos” que justifiquen la escala. Condal, de hecho, ha defendido que las decisiones se tomaron buscando equilibrio entre fidelidad y viabilidad, con la temporada 3 encaminada a ser la más grande en términos de set pieces y guerra abierta.
El atractivo particular de Dunk & Egg
En paralelo, El caballero de los siete reinos ofrece a Martin una paleta distinta: tono más aventurero, menos “tablero geopolítico” y una historia que —por tamaño y enfoque— tiende a permitir un control creativo más directo, además de ser un relato que él mismo ha descrito reiteradamente como de sus favoritos personales. Y ese atractivo se refuerza si, además, el proyecto ya tiene fecha de arranque en el calendario: enero de 2026.
El resultado práctico es que La casa del dragón no se queda sin brújula: sigue adelante con Condal al timón y con un plan que apunta a una recta final ambiciosa (con grandes batallas y una escalada rápida del conflicto), mientras Martin centra su energía en el spinoff que más le apetece empujar y supervisar de cerca.
El ruido de The Winds of Winter
Y, como telón de fondo inevitable, está la incógnita recurrente alrededor de Vientos de invierno: cada vez que Martin se implica en televisión, parte del fandom lo lee como “distraerse” del libro, algo que él mismo ha abordado al hablar de plazos y compromisos.















