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Jon Favreau, director de 'The Mandalorian and Grogu': 'Pensábamos hacer una cuarta temporada, pero no estaba en los planes'

En una mesa redonda a la que asistió Vandal, Favreau habló del salto de The Mandalorian al cine, del futuro de Grogu y Din Djarin y del reto de llevar Star Wars a una nueva generación.
Jon Favreau, director de 'The Mandalorian and Grogu': 'Pensábamos hacer una cuarta temporada, pero no estaba en los planes'
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Actualizado: 10:30 1/5/2026
jon favreau

Jon Favreau lleva ocho años viviendo dentro de una galaxia muy, muy lejana, pero The Mandalorian and Grogu supone un salto especial: el regreso de estos personajes al cine y a la escala de las grandes películas de Star Wars. En una mesa redonda con el director y guionista en la que participó Vandal, con motivo del estreno de The Mandalorian and Grogu, habló del paso de la serie a la gran pantalla, del crecimiento de Grogu, de la construcción de nuevos mundos, de la influencia del western, el noir y el pulp, y de cómo la película busca funcionar tanto para los fans que conocen cada detalle de la saga como para quienes entren por primera vez en este universo.

En la película los Hutt tienen más presencia física y acción. ¿Cómo se planteó su movimiento?

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Favreau explica que una de las ventajas de hacer una película es disponer de más tiempo. “Es muy difícil tener personajes digitales de esa calidad en una serie de televisión, donde tienes que terminar en menos de un año”, afirma. El cine les permitió crear Hutt con una fisicidad mucho más elaborada.

El objetivo era que esas criaturas se sintieran pesadas y reales. “Siempre quieres que los Hutt parezcan anclados”, dice. Para conseguirlo, el equipo estudió elefantes marinos, mamíferos marinos chocando entre sí, movimientos de sumo, boxeo y lucha libre. La intención era combinar masa, fuerza y una forma de moverse que pareciera propia de esos cuerpos enormes.

Favreau destaca especialmente el trabajo de simulación. Habla de “cómo se mueve la carne y la musculatura” y de cómo eso ayudó a que las secuencias tuvieran más presencia física. No querían que los Hutt fueran solo una referencia nostálgica, sino criaturas capaces de ocupar la pantalla de una manera nueva.

La película es casi un regalo para los fans de Star Wars. ¿Hay detalles pensados para que solo los detecten quienes conocen muy bien la saga?

“Queríamos hacer una historia que, si eras fan de Star Wars, tuviera muchos detalles que pudieras ver”, explica Favreau. Sin embargo, aclara que esa no era la única intención. También querían que funcionara como una película capaz de recibir a alguien nuevo, “un amigo al que estás introduciendo en Star Wars”, sin que necesitara conocer toda la continuidad.

El cineasta defiende que las referencias deben estar integradas con sutileza. “Creo que la sutileza está bien, porque significa que hay muchas capas”, comenta. Según Favreau, cuanto más conoce el espectador la saga, más elementos puede captar, incluso en el fondo de los planos o en detalles de diseño.

Pero insiste en que la película no debía depender de esos guiños. “Si no sabes nada de todo eso, aun así lo pasarás bien”, afirma. Para él, esa es la clave: que el fan encuentre recompensas, pero que la aventura no se cierre sobre sí misma ni excluya al público nuevo.

En la película visitamos Nal Hutta por primera vez en imagen real. ¿Cómo se construye un planeta que ya existía en el imaginario de Star Wars, pero no en live action?

Favreau explica que, cuando trabajan con algo que no es completamente nuevo, Lucasfilm tiene una ventaja enorme. “Gracias al departamento de arte de Star Wars, especialmente a Lucasfilm y a Doug Chiang, es casi como tener toda una división de investigación”, señala. Ese equipo reúne lo que ya existe en novelas, animación, cómics o material gráfico.

En el caso de Nal Hutta, el planeta nunca se había visto en acción real, pero sí tenía una imagen establecida. Favreau menciona “la luna que lo acompaña”, los centros urbanos, las luces, el anillo y una idea previa de su topografía. “Teníamos que ceñirnos a lo que ya existía”, explica, aunque la película les dio la oportunidad de “darle vida” con más tiempo y presupuesto.

El objetivo no era solo realismo. “Para nosotros era más importante que se sintiera como Star Wars que incluso que se sintiera real”, afirma. Por eso, durante el proceso, el equipo se hacía siempre la misma pregunta: si ese planeta, esos decorados y esa atmósfera realmente pertenecían a ese tipo tan específico de ciencia ficción que es Star Wars.

Grogu es adorable, pero también arrastra una historia marcada por el trauma, la supervivencia y la memoria de los Jedi. ¿Cómo se equilibra esa oscuridad con su lado más popular?

Favreau parte de una idea clara: Grogu y Din Djarin están unidos porque los dos arrastran heridas. “Tanto Grogu como el Mandaloriano vienen de experiencias muy dolorosas cuando eran jóvenes”, explica. Esa es, según él, una de las razones por las que el vínculo entre ambos se forma de una manera tan fuerte.

El director recuerda que Star Wars nunca ha presentado un mundo completamente seguro. “El mundo siempre parece muy peligroso en Star Wars”, dice. Habla de criaturas que se devoran unas a otras, de abusos, de opresión y de amenaza constante. Pero, al mismo tiempo, insiste en que la saga siempre trata “sobre superar las dificultades, sobre la esperanza y sobre personas que se unen como una familia o como una comunidad”.

En ese camino, Din Djarin también cambia gracias a Grogu. Favreau recuerda que al principio era “un personaje moralmente conflictivo” y que “no parecía tener conciencia”. Sin embargo, al encontrarse con Grogu, “su conciencia despertó de nuevo”. Para el cineasta, esa evolución lo ha llevado de ser uno de los personajes más imperfectos de la saga a convertirse en “uno de los mejores padres de Star Wars”.

La serie tenía una base western muy clara, pero aquí aparecen otros tonos, desde el cine negro hasta las películas de gánsteres. ¿Cómo se cambia el género sin perder la esencia de Star Wars?

Favreau explica que una de las claves que ha aprendido trabajando en la saga es que “Star Wars no es tanto un género como una lente hacia otros géneros”. Según él, si uno solo mira Star Wars, acaba imitando lo anterior. Lo interesante es hacer lo que hacía George Lucas: tomar otro género y girarlo ligeramente hasta que parezca parte de la galaxia.

En The Mandalorian ya habían trabajado con influencias del western, del “hombre sin nombre”, de Boba Fett y del cine de Kurosawa. Para la película, querían explorar otros caminos. “Empezamos a hablar de las películas clásicas de gánsteres de Warner Bros., de Chicago”, explica, además de un tono de “neon noir” y de la ciencia ficción de los años 80.

Favreau también menciona el pulp y Flash Gordon como referencias fundamentales. Recuerda que George Lucas quiso hacer Flash Gordon, no consiguió los derechos y terminó inventando Star Wars. “Bueno para todos nosotros”, bromea. Esa herencia de seriales, aventuras y fantasía es, para él, una parte esencial de por qué Star Wars parece “atemporal”.

Guillermo del Toro aparece mencionado en los agradecimientos. ¿Qué papel tuvo en la película?

“Pasé mucho tiempo con Guillermo del Toro”, cuenta Favreau. Recuerda que estuvo pintando modelos 3D de los Hutt en su casa y que, como otros directores amigos, le enseñó cortes de la película. Del Toro, explica, hizo sugerencias y conectó especialmente con esas criaturas.

Revela que Del Toro tenía interés propio en los Hutt. “Tenía una historia que quería hacer sobre el origen de Jabba”, explica. También le atraía la idea de un Hutt en forma, más físico, más poderoso. Favreau añade que él mismo se había fijado en imágenes de novelas gráficas donde aparecía un Hutt musculado, porque le parecían muy potentes visualmente.

El director subraya que esa colaboración forma parte de una comunidad muy generosa. “La comunidad de directores es muy generosa, especialmente alrededor del género”, afirma. Según Favreau, los cineastas suelen dar consejos de una forma útil porque entienden cómo se siente el otro director y proponen soluciones desde la experiencia.

Grogu hace más cosas y tiene más responsabilidad en pantalla. ¿Qué retos técnicos implicó eso?

Favreau considera que Star Wars tiene una libertad especial para mezclar técnicas. “Puedes tener CGI de última generación junto a una marioneta, y es aceptable, y se siente como Star Wars”, explica. Según él, si hubiera hecho un personaje como Grogu en Marvel, quizá no habría encajado igual, pero en Star Wars existe una tradición de marionetas, animatrónica y efectos prácticos.

El director destaca el trabajo de Legacy Effects y de los titiriteros que llevan años con el personaje. “Tener titiriteros que han trabajado con este personaje durante ocho años nos permitió conseguir mejores interpretaciones”, señala. Esa continuidad, asegura, ayuda a que Grogu funcione también en pantalla grande y siga provocando emoción.

Cuando el personaje tiene que hacer algo imposible para una marioneta, se recurre a versiones digitales. Pero Favreau deja claro que la base física sigue siendo fundamental. La combinación de animatrónica, servos, muñecos y CGI permite que Grogu conserve esa sensación artesanal que, para él, forma parte del ADN de Star Wars.

The Mandalorian nació en streaming, pero ahora da el salto al cine, como las películas clásicas de Star Wars. ¿Qué cree que gana la historia con este cambio de formato?

“De forma egoísta, pude dirigirla yo”, reconoce Favreau al hablar del salto al cine. Explica que, como serie, The Mandalorian funcionaba con ocho episodios, distintos directores, varios sets al mismo tiempo y un ritmo de producción muy distinto. En cambio, la película le permitió “ir más despacio”, dedicar años a construir decorados y trabajar con un nivel de cuidado y planificación mucho mayor.

El director también vincula el formato cinematográfico con su propia memoria como fan. “Tenía diez años cuando se estrenó la primera película”, recuerda. Para él, verla en una sala, junto a su padre y rodeado de público de distintas generaciones, creó una relación con Star Wars que todavía conserva. Por eso define esta película como “el tipo de película que quieres ver con una multitud”.

Favreau insiste en que la experiencia de cine tiene algo difícil de reproducir en casa. “No creo que puedas duplicarlo con una pantalla en tu casa”, señala. No habla solo del tamaño de la imagen, sino del sonido, del público, de los nervios y de la emoción compartida. “Star Wars me voló la cabeza”, resume al recordar su primer contacto con la saga.

¿Qué viene ahora para The Mandalorian y para usted dentro de Star Wars? ¿Habrá una nueva temporada o más películas?

Favreau reconoce que el plan inicial no era exactamente este. “Pensábamos que íbamos a hacer una cuarta temporada, pero no estaba en las cartas”, explica. Tras la pausa y las huelgas, la oportunidad pasó a ser otra: llevar Star Wars de nuevo a los cines, y estos personajes parecían los adecuados para hacerlo.

El director menciona que Starfighter está en marcha y que Dave Filoni trabaja en grandes arcos narrativos. “Él está ocupado trabajando en Ahsoka, yo estoy ocupado promocionando esto”, comenta. Cuando vuelvan a reunirse, hablarán de los siguientes pasos, aunque Favreau evita concretar demasiado.

Lo que sí deja claro es que su vínculo con la saga sigue intacto. “Llevo ocho años trabajando en esto”, recuerda. Para él, después de tanto tiempo se crea una relación entre el público y el cineasta. “Me importan mucho estos personajes y me importa Star Wars”, afirma, aunque ahora su atención está puesta por completo en el estreno de The Mandalorian and Grogu.

Ha mencionado que Una nueva esperanza es su película favorita de Star Wars. ¿Cuál es su personaje favorito?

Favreau responde sin dudar demasiado: R2-D2. Recuerda que, cuando era pequeño, le encantaba el droide y pensaba que era “la única persona que creía que era mono”. Para él, George Lucas fue muy inteligente al crear un personaje que podía despertar una conexión tan personal en cada espectador.

El director cuenta además una anécdota del final de la segunda temporada de The Mandalorian, cuando rodaron la aparición de Luke Skywalker. La producción mantuvo el secreto hasta el extremo de hacer creer en la hoja de rodaje que el personaje era Plo Koon, no Luke. “Nadie sabía en la hoja de rodaje que era él”, recuerda.

Favreau explica que, durante el rodaje, él y Dave Filoni pensaron que, si Luke estaba allí, R2-D2 también debía estarlo. Cuando el droide apareció en el set, el director se emocionó. “Lo miré y empecé a ponerme muy sentimental”, admite. Dice que tuvo que abandonar el set porque verlo le conectó directamente con la sensación de ser niño y con la fuerza de aquellas imágenes creadas por Lucas.

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