Cuando parecía que Gran Canaria se había caído por completo del mapa de rodaje de El caballero de los Siete Reinos, no todo ha sido tan nefasto en el rodaje en España. La producción del spin-off de Juego de Tronos ha logrado mantener parte de su actividad en la isla, aunque no en el punto inicialmente señalado, sino en La Fortaleza, en Santa Lucía de Tirajana, donde ya se habían detectado movimientos logísticos vinculados al set.
La confusión venía de un problema real, y además muy poco cinematográfico: las lluvias e inundaciones que afectaron al entorno de la Presa de las Niñas. Ese contratiempo obligó a suspender el rodaje previsto allí y a reorganizar parte de la planificación fuera de ese enclave, con traslado de algunas escenas a la España peninsular para no comprometer el calendario de producción. Varios medios especializados y generalistas coinciden en que ese cambio no implicaba abandonar Canarias por completo, sino redistribuir localizaciones.
La isla sigue dentro del plan
Lo interesante de La Fortaleza es que no aparece como una solución improvisada de última hora. Según la información publicada por Atlántico Hoy y replicada después por otros medios, las carpas y parte de la infraestructura llevaban instaladas desde marzo, es decir, antes de que el agua arruinara el set de la presa. Eso sugiere que la serie ya trabajaba con varias piezas a la vez en Gran Canaria y que la isla seguía formando parte del plan desde el principio.
Todavía no está claro qué lugar de Poniente representará exactamente ese paisaje. Algunas especulaciones apuntan a Fosafría y otras dejan abierta la puerta a que el terreno encaje mejor con zonas de Dorne, algo lógico si se tiene en cuenta el tono seco y fronterizo de la historia que adapta la segunda temporada, basada en La espada leal. De momento no hay confirmación oficial detallada sobre la equivalencia exacta del escenario dentro del universo de George R. R. Martin.
Un rodaje dividido entre Canarias y la península
La noticia tiene además cierto valor simbólico para quienes siguen desde hace años la relación entre Westeros y España. Canarias había sonado en otras etapas del universo televisivo de Martin, pero nunca había terminado de consolidarse como uno de sus grandes decorados. Ahora, aunque sea en medio de una producción accidentada por el tiempo, la franquicia sí deja huella en Gran Canaria, algo que refuerza el atractivo de la isla como escenario internacional para rodajes de gran escala.
No es una cancelación total, sino la de un rodaje partido en dos: una parte permanece en Gran Canaria y otra se mueve a la península tras el revés meteorológico.















