Nuevo hallazgo en Egipto. La tumba descubierta cerca de Abidos, perteneciente a un faraón sin nombre, tiene un impacto histórico inmediato. Data de hace aproximadamente 3600 años y se encuentra en la antigua necrópolis del Monte Anubis, a siete metros de profundidad. Su excavación ha sido llevada a cabo por un equipo conjunto del Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto y el Museo de la Universidad de Pensilvania.
Arqueólogos descubren cerca de Abidos tumba de un faraón no identificado de hace 3600 años, un gran hallazgo para Egipto
Este hallazgo no solo destaca por su antigüedad, sino también por la época que ilumina: el turbulento Segundo Período Intermedio. Durante este tiempo, Egipto no era un estado unificado, sino un mosaico de reinos rivales, con tumbas vacías, nombres borrados y reyes cuyos rastros apenas se conservan en el registro histórico. En medio de este caos político, resurge un faraón anónimo, recordándonos la fragmentación y complejidad del poder en Abidos y el Alto Egipto.
Abidos, ya un lugar central en la historia egipcia, refuerza su importancia con este descubrimiento. La tumba se encuentra cerca del corazón de la ciudad, a unos diez kilómetros del Nilo, en una zona funeraria asociada al Monte Anubis. La estructura es imponente: una cámara de piedra caliza con entrada decorada y habitaciones con bóvedas de cinco metros construidas en adobe, lo que evidencia una ambición real, incluso sin objetos o restos humanos que la acompañen.
A pesar de haber sido saqueada hace siglos, la tumba conserva indicios que sugieren la presencia de un faraón: restos de inscripciones jeroglíficas en los muros de la entrada, escenas pintadas de Isis y Neftis, diosas asociadas al más allá, y un diseño arquitectónico que apunta a un enterramiento de élite. La ausencia del nombre del faraón dificulta su identificación, pero los candidatos podrían ser reyes como Senaiib o Paentjeni, vinculados al período, cuya ubicación exacta aún se desconoce.
Este vacío es, paradójicamente, lo que convierte al hallazgo en un rompecabezas fascinante. La tumba refleja no solo la fragmentación política de la época, desde reinos enfrentados, las consabidas sucesiones inciertas y el despliegue de poder regional, sino también la continuidad simbólica con dinastías anteriores. Su construcción dialoga con entierros reales del Reino Medio y con tumbas del período Intermedio posterior, lo que sugiere un intento deliberado de legitimidad y prestigio regio.
Este hallazgo se produce tras otro anuncio real acontecido durante el año pasado: la identificación de la tumba de Tutmosis II cerca de Luxor, del Imperio Nuevo. Comparar ambos descubrimientos pone de manifiesto la diferencia entre un período centralizado y otro de fragmentación. La tumba de Abidos nos recuerda que la historia egipcia no se limita a los nombres más célebres, pues es lógico que existieron reyes desconocidos, cuya memoria se perdió o fue destruida, pero cuyos entierros siguen ofreciendo pistas sobre poder, sucesión y tradición.
Josef Wegner, arqueólogo de la Universidad de Pensilvania, destaca la meticulosidad y lentitud del trabajo en cementerios reales, sugiriendo que este hallazgo podría ser solo el principio. La zona aún podría albergar más tumbas, y cada descubrimiento amplía el mapa funerario de la región. La ausencia de restos materiales no disminuye la importancia del hallazgo: al contrario, evidencia que incluso un faraón sin nombre podía aspirar a la monumentalidad y al simbolismo en una época de caos. A 3600 años de distancia, la tumba de Abidos emerge como un testimonio del poder fragmentado, de reyes desconocidos y de la historia egipcia que aún aguarda ser reconstruida.















