Había muchas formas de recuperar Gears of War, pero pocas tan evidentes y, a la vez, tan delicadas como volver al Día de la Emergencia. Gears of War: E-Day no quiere reinventar la saga, sino recordarnos por qué su fórmula sigue funcionando cuando todo encaja. Tras jugar unas dos horas del segundo capítulo de la campaña en PC, justo en ese momento en el que los Gears empiezan a convertirse en los personajes que conocemos de las entregas principales, nuestras sensaciones no pueden ser más positivas.
El día que empezó todo
Gears of War: E-Day es una precuela ambientada 14 años antes del primer Gears of War, con Marcus Fenix y Dominic Santiago enfrentándose a la llegada de los Locust desde las entrañas de Sera.
La premisa tiene algo de regalo para los fans: volver al origen de la pesadilla con los protagonistas de siempre, pero con la tecnología y la experiencia acumulada de casi dos décadas de saga. The Coalition ha construido el juego en Unreal Engine 5, y eso se nota desde el primer minuto, aunque lo importante no es únicamente el salto técnico, sino cómo ese salto sirve para reforzar la escala, el peso de los escenarios y esa sensación tan característica de avanzar por un mundo que se viene abajo a nuestro alrededor.
En lo jugable, lo que hemos probado sigue siendo un disparos en tercera persona basado en coberturas, sus recargas activas, sus ejecuciones, sus escopetazos a bocajarro y esa Lancer que continúa siendo uno de las armas mas míticas de los videojuegos. Lo interesante es que todo responde algo más rápido, con más fluidez y con un punto extra de libertad, pero sin que el juego pierda esa pesadez tan propia de Gears. Marcus y Dom no son de pronto unos Lara Croft; siguen siendo tanques con piernas, pero tanques más ágiles, más precisos y más cómodos de controlar.
Donde el disparo vuelve a tener peso
Lo que más nos ha convencido de esta demo es cómo consigue actualizar las sensaciones sin traicionar la identidad de la saga. Disparar en E-Day vuelve a ser una delicia por el impacto de cada bala, por el sonido de cada recarga y por esa violencia seca que siempre ha separado a Gears de otros shooters. Hay más opciones a la hora de moverse por los escenarios, más alturas, más rutas alternativas y combates que nos obligan a cambiar de posición constantemente. No basta con parapetarse en el primer muro y vaciar cargadores hasta que no quede nadie en pie; los enemigos presionan, flanquean, aparecen desde distintos ángulos y nos empujan a usar mejor el arsenal.
También nos ha gustado mucho que el diseño de batallas parece más elaborado. Los escenarios son más complejos y permiten leer cada enfrentamiento de varias maneras, ya sea buscando una posición elevada, rodeando a los Locust o improvisando cuando todo se complica. Ese pequeño empujón hacia una acción más dinámica le sienta muy bien a la fórmula, porque mantiene la tensión sin convertirla en algo impropio de la saga. Sigue siendo Gears, sigue siendo cobertura, correr, rodar y disparar, pero con una capa de posibilidades que hace que cada combate respire mejor.
Una ciudad que invita a perderse
Durante la demo también pudimos ver un poco del diseño de las zonas abiertas, y aquí es donde más interrogantes nos deja el juego. La idea de recorrer una zona abierta entre misiones principales funciona muy bien como pausa entre tiroteos y, sobre todo, como escaparate de lo absurdamente detallado que está todo. Se puede ir directamente al siguiente objetivo, pero también desviarse para buscar misiones secundarias, pequeñas actividades que recompensan con mejoras y modificadores para las armas. En nuestro caso, estas tareas nos parecieron bastante simples, casi más un trámite rápido que algo con entidad propia, pero al menos no se alargan más de la cuenta y sirven para romper el ritmo.
Lo que sí nos convenció mucho más fue el simple hecho de caminar por la ciudad. Hay una cantidad de detalle tan espectacular en fachadas, interiores, calles destrozadas, luces, humo y restos de vida cotidiana que acaba de romperse. Esta parte tiene potencial para darle aire a la campaña sin caer en los excesos de los mundos abiertos, aunque preferimos ser prudentes hasta ver cómo evoluciona en la versión final. Si estas zonas se usan con moderación y las secundarias ganan algo de intención, pueden ser un gran complemento; si se repiten demasiado, corren el riesgo de convertirse en relleno innecesario.
Además, volver a jugar con Marcus y Dom tiene un impacto emocional obvio para los que llevamos aquí desde el principio. No es solo nostalgia, sino identidad. También hay detallitos muy buenos para los fans. No vamos a destripar nada, pero sí podemos decir que el juego sabe cuándo tocar la fibra y cuándo dejar que la acción hable por sí sola. Lo importante es que esos guiños no parecen estar ahí para sustituir a una campaña, sino para reforzarla. Después de Gears 4 y Gears 5, que tenían ideas interesantes pero también una identidad más discutible para parte de los fans, esta precuela parece mucho más centrada en lo que hizo grande a la serie.
Más color, pero sin perder el rumbo
En lo audiovisual, Gears of War: E-Day es una auténtica pasada. El nivel de detalle, la iluminación, las animaciones y la densidad de los escenarios están a un nivel altísimo, incluso en una versión que todavía tiene margen de optimización. No vamos a valorar el rendimiento de forma definitiva porque queda desarrollo por delante, pero lo que hemos visto en PC impresiona muchísimo. La densidad de los escenarios, la calidad de la presentación, el detalle de los enemigos... Sin duda, una puesta en escena que se mantiene fiel sin renunciar al espectáculo.
De hecho, nos ha gustado especialmente el equilibrio de la ambientación. E-Day es más colorido y variado que los primeros juegos, pero no se va al extremo opuesto de Gears 4 y Gears 5. Hay más contraste, más vida en los escenarios y una paleta más rica, pero la suciedad, el metal, el humo y la sensación de desastre siguen presentes. No parece un mundo bonito con monstruos dentro, sino un mundo reconocible al que acaban de arrancarle el suelo bajo los pies. Y eso es justo lo que necesita esta historia.
Aunque hemos jugado principalmente en PC, también lo hemos probado en Xbox Series X, y se ve genial. Para la campaña, tiene modo rendimiento, equilibrado y calidad, a 60, 40 y 30 imágenes por segundo respectivamente. Obviamente, va a depender de vuestros gustos, pero creemos que no hay una opción mala, y el juego se ve muy, muy bien en todas.
En lo sonoro, dos cosas nos han llamado la atención. Por una parte, lo envolvente del sonido. Por otra parte, el doblaje al castellano, con las voces que estamos acostumbrados a escuchar en la saga, es otro regalo para los fans. Escuchar a estos personajes en castellano vuelve a colocar la experiencia en un lugar muy concreto de nuestra memoria jugable. Puede parecer un detalle menor, pero no lo es. En una saga tan marcada por sus frases, sus respuestas y su personalidad, el doblaje forma parte de la identidad tanto como la motosierra de la Lancer. Además, mantiene el humor y los comentarios como un «eres demasiado feo» de Marcus después de volarle la cabeza a un enemigo, que resume mejor que cualquier explicación el tono de la saga. Gears siempre ha sido tragedia, camaradería y humor bruto en medio del horror, y E-Day parece entenderlo perfectamente.
El día que esperaban los fans
Tras esta primera toma de contacto, Gears of War: E-Day nos ha dejado con muchísimas ganas de más. No parece una vuelta al pasado por pura nostalgia, sino una forma inteligente de recuperar la identidad de la saga y adaptarla a 2026. Es más rápido, más flexible y más espectacular, pero sigue teniendo ese peso, esa personalidad y esa contundencia que hicieron de Gears algo especial. Volver con Marcus y Dom ayuda, por supuesto, pero lo que realmente ilusiona es comprobar que la fórmula todavía tiene muchísimo que decir.
Queda por ver cómo evolucionan las zonas abiertas, cuánto aportan las secundarias y si aguanta esa historia, además del multijugador, pero la impresión inicial es muy clara. Si todo el juego está a la altura de esta demo, Gears of War: E-Day va a hacer las delicias de los fans y puede devolver la saga al lugar que nunca debió abandonar.
Hemos realizado estas impresiones en PC (RTX 5070 Ti, Ryzen 7 7800X3D, 32 GB RAM) y Xbox Series X con un código de descarga proporcionado por Microsoft.








































