Lo de Orbitals es de otro mundo. Este juego viene desarrollado por un estudio que hasta ahora solo había realizado labores de apoyo en proyectos de la envergadura de Naruto to Boruto: Shinobi Striker o Samurai Jack: Battle Through Time. Parece que no han querido dejar el anime de lado y han apostado por crear su propio universo, con sus raíces bien hundidas en la animación japonesa ochentera y noventera.
Además del anime retro, el otro gran pilar de su propuesta es el juego cooperativo. De los dos directores al frente de Orbitals en Shapefarm (así se llama este estudio con sedes en Japón y Nueva Zelanda que cuenta con más de 50 desarrolladores), uno de ellos, Jakob Lundgren, trabajó durante seis años en Hazelight, la desarrolladora capitaneada por Josef Fares y responsable de éxitos tan aclamados como It Takes Two o Split Fiction.
@vandalonline Por fin hemos JUGADO a ORBITALS en Switch 2 💥 #orbitals #nintendo #switch2 #gaming #vandal ♬ sonido original - Vandal (Oficial)
Considerando esta trayectoria, parece inevitable que Orbitals sea un híbrido entre estética anime y juego cooperativo. Desde luego, esa fue la conclusión evidente cuando vimos su tráiler de presentación por primera vez. Pero luego a esa idea hay que echarla a andar; y tras probarlo durante solo 45 minutos en las oficinas de Nintendo España, entendemos por qué Kepler Interactive (editora de Expedition 33) se ha interesado en este proyecto.

La herencia de Hazelight con identidad propia
La idea detrás de Orbitals es que cada una de las dos personas que conforman la pareja protagonista controle a uno de los dos personajes del juego, Maki y Omura. La pantalla se divide, como en It Takes Two, y ambos tienen que superar secciones de puzles, plataformas y acción. Y no de forma independiente, al menos la mayoría de las veces: los niveles requieren comprensión del rompecabezas, habilidad a los mandos y una gran coordinación entre las dos personas.
Aquí hay muchas cosas que recuerdan a It Takes Two (y no es casualidad que lo hayamos mencionado ya varias veces), pero también hay diferencias evidentes. La historia que se cuenta aquí es la de un par de amigos mundanos frente a un peligro cósmico. La fricción entre los personajes no es un tema central, como sí lo es en los juegos de Hazelight; la idea es, simplemente, pasárselo bien cooperando. Tan es así que es posible cambiar de herramientas en cualquier momento y su uso no está limitado a un personaje en concreto; otra diferencia fundamental con los títulos de Fares.

Mecánicas accesibles para evitar la frustración
A lo largo de los 45 minutos que pudimos probar vimos muchas ideas interesantes, aunque de momento no rompedoras: los protagonistas pueden usar diferentes tipos de herramientas (como cañones de agua, láseres o ganchos) para interactuar con el entorno y resolver puzles. Hay momentos de vuelo tanto con la nave espacial (un entorno que puedes explorar libremente como si fuera el apartamento de una pareja de amigos) como con el jetpack. Estas últimas secciones de exploración aérea están más limitadas de lo que esperábamos, ya que solo se permite mover al personaje (o a la nave) de izquierda a derecha, sin opción de subir y bajar.
En realidad, esa limitación puede tener sentido. La idea detrás de Orbitals es que sea un reto, pero sin llegar a frustrar. Los puzles que jugamos (pertenecientes al principio del juego) tenían un pequeño momento de deducción en busca de la solución, pero el grueso de la interacción consistía en ejecutar con precisión esa misma mecánica, con una curva de dificultad para nada exagerada. Cabe destacar que, en el tiempo que duró nuestra partida, apenas encontramos dos niveles iguales; sí parecidos, pero nunca idénticos.

Un fuerte enfoque en la narrativa y el juego compartido
Y tiene sentido que la intención sea evitar retos exageradamente difíciles por varios motivos. El primero es que se nota que Orbitals quiere ser un juego accesible, incluso para aquel público que no está acostumbrado a tener un mando en las manos. También porque, en esa línea, la propia cooperación con la otra persona ya forma parte del reto; probablemente una de las facetas más importantes y difíciles de medir, al ocurrir fuera del propio juego. Por último, Orbitals tiene un claro enfoque en la narrativa: el juego comienza con una larga (quizás más larga de la cuenta) escena en la que se explica el trasfondo de los personajes y el problema al que se enfrentan, y esas escenas se van intercalando a lo largo de la partida como si fueran auténticos pequeños capítulos de anime.
A pesar de que existe el riesgo de cortar el ritmo del juego (algo que a nosotros nos pasó), estas escenas demuestran el cariño, el gusto y la atención al detalle que hay detrás de cada decisión en Orbitals. El espectacular trabajo en las animaciones de los personajes, los fondos, el diseño de naves y el aparataje tecnológico retro… Su dirección artística ya enamora en los tráileres, pero termina de enganchar cuando lo tienes en las manos y eres tú el responsable de los movimientos, saltos, disparos y bamboleos. Todo el apartado visual de Orbitals es excelente, desde la paleta de color hasta el grano y las aberraciones cromáticas; es un videojuego con un gusto estético del que pocos pueden presumir.

Un apartado sonoro con sabor nostálgico
Pero ojo, que en la faceta sonora también hay un trabajo magnífico: Orbitals llega con un doblaje al español de España espectacular que recuerda a cómo se oían los animes en los que se inspira. Tiene voces en otros idiomas, por supuesto, y de hecho se puede cambiar el idioma en cualquier momento sin reiniciar el juego; pero las voces y la interpretación de los personajes en nuestro idioma son sobresalientes y te retrotraen a una mañana de sábado viendo anime en una tele de tubo.

Conclusiones
Orbitals apunta a ser una de las sorpresas cooperativas más estimulantes y refrescantes de los últimos tiempos. El estudio Shapeform ha sabido conjugar con maestría la sólida herencia jugable de los grandes referentes del género con un envoltorio nostálgico que entra por los ojos y se consolida a través del oído. Aunque sus secciones de exploración aérea pequen de lineales y la densidad de su narrativa pueda comprometer el ritmo jugable en algunos tramos, el mimo depositado en su dirección artística, su apuesta firme por la accesibilidad y su impecable doblaje patrio convierten la experiencia en algo imprescindible. Descubriremos más cuando salga el 3 de septiembre de forma exclusiva en Switch 2.
Hemos escrito estas impresiones tras probar el juego en las oficinas de Nintendo España en un evento organizado junto a Kepler Interactive.






























