Impresiones Dragon's Dogma

Rol y acción en un enorme mundo abierto. Probamos a fondo la ambiciosa propuesta de Capcom en este género.
Dragon's Dogma
·
Actualizado: 21:31 17/8/2020
Versiones PS3, Xbox 360.

Desde que se anunciara en la primavera del año pasado, hemos tenido varios contactos con Dragon’s Dogma, en diversas ferias y eventos, causándonos diferentes sensaciones. Con demos de 30 minutos, hay de algunos juegos que te puedes hacer una idea aproximada de lo que serán, pero en el caso de un título de rol de mundo abierto, en la línea de la saga The Elder Scrolls, jugar un rato no sirve para saber muy bien qué esperar.

A poco más de un mes para su lanzamiento, ha llegado a nuestras manos una beta de la nueva apuesta de Capcom por el rol y la acción, y hemos podido jugar unas cuantas horas para comprobar en profundidad su sistema de combate, el tamaño de su mundo, la calidad de la historia, el número de misiones secundarias, las opciones de personalización y mejora del personaje, y en definitiva, todo aquello que hace grande a un juego de rol. Y tenemos que decir que nos ha sorprendido una propuesta tan ambiciosa, no esperábamos un intento en el género por parte de Capcom tan completo, que intente abarcar tanto, y que no tenga miedo a ser comparado con gigantes del género, como el reciente y ruidoso Skyrim, que ha encandilado a jugadores de medio mundo.

Los amantes del rol en un mundo abierto ya pueden ir frotándose las manos, ya que a falta de jugar muchas más horas a la versión final, no nos queda ninguna duda de que estamos ante un gran RPG, muy completo y lleno de posibilidades, y aunque se inspira en muchos otros tiene algún elemento original, como el sistema de peones que explicaremos en profundidad. Es de esos juegos en los que una vez te sumerges en su mundo pierdes la noción del tiempo, y no mentía Capcom cuando decía que estaríamos ante una aventura muy larga, con decenas de horas de juego, ya que apenas hemos dado los primeros pasos y ya estamos desbordados por la cantidad de cosas por hacer en un mundo enorme.

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La aventura arranca de una manera muy directa, sin ningún tipo de editor de personajes, poniéndote en la piel de un héroe que se enfrenta a la batalla final contra el dragón, un evento que parece se repite cíclicamente en la mitología de Dragon’s Dogma. Como si fuera un tutorial, nos explican las nociones básicas de los controles y el sistema de combate. Podemos saltar, agarrar objetos o enemigos para después lanzarlos –esto se puede usar para tirar un barril explosivo o despeñar a un monstruo por un barranco-, empuñar y envainar el arma, y dos ataques básicos: débil y fuerte. Con L1/LB nos protegemos con el escudo, lo que despliega otros comandos, como la llamada del escudo, una llamativa animación en la que golpeamos el escudo ruidosamente para atraer e los enemigos. Con R1/RB desplegamos otros tantos comandos, que dependerán del personaje, siendo hasta tres nuevos movimientos. Por tanto tenemos los dos ataques básicos, más seis acciones dependiendo de qué botón superior dejemos pulsado.

Estas son muchas acciones, y los programadores lo saben, por lo que en pantalla, en la parte inferior derecha, se muestran siempre los movimientos contextuales que podemos realizar en cada momento, al estilo de la saga The Legend of Zelda. Esto es muy útil, aunque se puede quitar –como muchos otros aspectos, como las cinemáticas durante los combates, siendo un título muy configurable-, ya que cuando llevemos jugadas unas cuantas horas no será tan necesario, aunque tampoco molesta. Si apretamos el stick izquierdo esprintaremos, y además de la de salud, contamos con una barra de stamina o aguante, que se consume el realizar ciertas acciones, como correr o al ejecutar especiales, que no los ataques sencillos.

En este tutorial recorremos una mazmorra casi a oscuras, y por ejemplo nos explican la importancia de la linterna para ver en la oscuridad, que consume aceite que tendremos que rellenar, y después de haber jugado unas cuantas horas hemos comprobado que es una herramienta vital, en ciertas cavernas o cuando recorremos los caminos y bosques de noche. En este arranque se nos unen los primeros peones, pero no será hasta más adelante cuando comprendamos su importancia. Luchamos contra uno de los primeros jefes, una Quimera, una mezcla de cabra, serpiente y león, que ejemplifica muy bien cómo de espectaculares y épicos serán estos enfrentamientos, y para los que no bastará la fuerza bruta, y tendremos que desarrollar algún tipo de estrategia.

Una vez superado el prólogo, arranca el juego de verdad, y tenemos que crear un personaje protagonista, al que controlaremos a los largo de toda la aventura. El editor cumple muy bien su cometido, sin ser deslumbrante, y elegiremos su nombre, sexo, complexión física, voz –entre seis diferentes-, postura y forma de andar, y hasta un apodo sonoro, entre una extensa selección. Una vez definidos los parámetros básicos, podemos ser más específicos, modificando el peso y la altura, la anchura de las piernas, brazos y el torso, las arrugas, cicatrices, vello facial, el peinado o las pinturas de guerra, etcétera. Una vez credo nuestro personaje, arrancará la historia de verdad.

Vemos a nuestro héroe en su placido poblado cuando de repente un dragón lo ataca, en el tan temido regreso del dragón, un hecho que irremediablemente, más tarde o más temprano, siempre ocurre. Excesivamente valientes, acudimos a su encuentro y tras conseguirle clavar una espada en una garra este nos tira al suelo. El dragón nos habla en un idioma irreconocible y acto seguido, nos arranca el corazón y se lo come, pero extraordinariamente, la herida se cicatriza y seguimos vivos, aunque sin corazón. Ya recuperados de este traumático encuentro, el objetivo número uno del juego será derrotar al dragón y recuperar nuestro corazón, aunque para conseguirlo el viaje será largo y duro. Un argumento sencillo pero efectivo, y nos gusta eso de saber desde un principio cuál es nuestra misión final, y todo lo que haremos, será para llegar a este fin.

Despertaremos en una habitación recuperados de nuestras heridas, y al ir a coger un arma, será cuando tengamos que decidir la clase de personaje, la llamada vocación. En un principio solo contamos con tres: luchador –combatiente de fuerza, defensas y energía altas, que usa espadas largas y escudos, strider -maestro del arco, ágil y rápido, bueno con las dagas y los arcos- y mago -especialista en magia curativa y elemental, que usa bastones-. Una vez definida la vocación, podemos subirla en hasta nueve rangos, adquiriendo habilidades, pero más adelante podremos cambiar de vocación si así lo deseamos. O acceder a otras avanzadas, para lo que tendremos que tener el nivel de experiencia suficiente, como guerrero, explorar y hechicero, y tenemos vocaciones combinadas, mezclas de las otras, como caballero místico, asesino y arquero mágico.

A partir de este momento, el juego nos deja total libertad para explorar su mundo, aunque en los primeros pasos convendrá que nos dejemos todavía guiar por las misiones principales, y una vez lleguemos a la ciudad de Gran Soren, ya sí que nos darán más manga ancha para hacer lo que nos venga en gana. Antes nos explicarán y enseñarán a usar el sistema de peones, una de las claves del juego, y su mayor característica diferenciadora. Estamos ante una aventura para un jugador, sin posibilidad de jugar de manera cooperativa, lo que no quiere decir que vayamos a combatir solos, ya que siempre, al menos un personaje manejado por la CPU nos acompañará. Este se llama peón, y lo creamos al poco de comenzar la aventura.

Creamos nuestro peón con el mismo editor que al personaje principal, y desde este mismo momento, si jugamos conectados a internet, estará disponible para otros jugadores. El peón que hemos creado siempre estará a nuestro lado, y subirá de experiencia, le podremos equipar y enseñar habilidades, y básicamente es como el personaje principal, siendo la única diferencia que no podemos controlarlo. Pero además de este peón, podremos llevar a otros dos más, que tendremos que "fichar" o contratar en unas piedras mágicas que trabajan a modo de portales, y nos llevan a la llamada falla. Un lugar mágico donde nos podemos encontrar con personajes creados por otros jugadores, que nos llegan a través de internet.

Vemos su aspecto, la clase de personaje, el nivel de experiencia, las habilidades más en detalle si así lo queremos, y podemos contratarles por un precio, no económico, sino mediante unos puntos especiales para este propósito. Esto permite que si eres un personaje de nivel 5, por ejemplo, no puedas contratar peones de nivel 20, algo que desequilibraría la balanza y no tendría mucha lógica, pero sí que puedes contratar peones de nivel 8 o 9, ampliando mucho el coste de contratación cuanto más alejado este el nivel de experiencia de los peones respecto al tuyo.

Estos peones son básicos para sobrevivir, ya que nuestro equipo de cuatro personajes –el héroe principal al que controlamos, el peón que creamos y los dos contratados- tienen que complementarse muy bien, y llevar un conjunto equilibrado será clave para la victoria. Un guerrero, un arquero y un mago, deberían ser casi obligatorios en cualquier buen equipo, y el cuarto rol ya dependerá del jugador. Por ejemplo no es lo mismo un mago con poderes curativo, y que proporcione poderes elementales como el fuego y el hielo a nuestras armas, que uno que lance poderosos ataques hacia el enemigo.

Les podemos dar sencillas órdenes como que se adelanten, que vengan a nuestro lado, o que nos ayuden, y su inteligencia artificial, al menos en estas primeras horas, nos ha convencido. Si ven un enemigo aéreo lo derriban para que caiga al suelo, cogen a soldados por la espalda para que los rematemos, nos curan en cuanto ven que nuestra salud está muy mermada, y en definitiva, siempre hacen lo que deben. Además son muy autómatas, van recogiendo y descubriendo objetos ellos solos, y nos dan consejos durante nuestro periplo. Esta es una de las características más peculiares de Dragon’s Dogma, el peón que creamos se une a partidas de otros jugadores y aprende sobre lo que vive y ve.

Imaginaros que un jugador en otro lugar contrata a nuestro peón, y juega una misión en la que es víctima de una emboscada, o le lanzan una enorme piedra en un desfiladero. Cuando vayamos a una posada a dormir, recibiremos los datos por internet de las aventuras de nuestro peón –incluso algún objeto de regalo-, y si llegamos a unos esos peligros que ya ha vivido, el peón nos lo advertirá. Estos aunque carezcan de alma, según el juego, son muy parlanchines, y constantemente están haciendo comentarios sobre el camino por donde vamos, sobre la misión marcada como principal, sobre si puede haber enemigos cerca, y resultan muy útiles. A la hora de contratarlos nosotros, tenemos un práctico buscador, por clase, nivel, y será fácil encontrar al peón que necesitamos en cada momento. De hecho no valdrá de mucho encariñarse a ellos, ya que los contratados, a diferencia del creado, no suben de nivel de experiencia con nosotros, y se irán quedando atrás respecto a nuestros dos personajes, por lo que tendremos que contratar nuevos peones con mayor nivel.

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Aunque este sistema de peones al principio nos sonaba un poco fantástico, y dudábamos de qué tal funcionaría, ahora nos encanta, es todo un acierto, está muy bien hecho y puede dar mucho juego. Todo el envoltorio de RPG de gran magnitud, sus paisajes, mazmorras, ciudades, cantidad de misiones secundarias, posibilidades de equipamiento, es muy completo, pero se quedaría cojo sin un gran sistema de combate. Y el combate en Dragon’s Dogma, su jugabilidad, el realmente buena. Con un personaje muy rápido y ágil, que incluso se agarra a salientes para escalar, que puede trepar por los propios enemigos, algunos gigantescos, y parece un sistema de lucha más propio de un juego de acción en tercera persona que de un título de rol.

Los combates a veces son multitudinarios, y pueden dar sensación de caóticos, pero a la vez también son muy divertidos. Cuatro personajes en nuestro bando, y hasta ocho o nueve enemigos a los que combatir, hacen que se produzcan auténticas batallas campales. La locura se desata en los enfrentamientos contra jefes finales, los momentos más espectaculares. Un enorme cíclope, una hidra, que tendremos que escalar para golpear en la cabeza, buscar sus diferentes puntos débiles, averiguar la manera más efectiva de dañarles, todo un reto. El bestiario no es muy imaginativo, simplemente se han limitado a coger todas los monstruos y enemigos clásicos del mundo del rol, como goblins, lobos, arañas, trasgos, arpías, etcétera, y a lo mejor no hubiera estado mal que fuera un poco más original, pero al menos el modelado y diseño de todos los enemigos es muy bueno.

No queremos dejar de destacar la cantidad de equipamiento disponible, en forma de ropas, armaduras, escudos, amuletos, etcétera, y que además podemos mejorar, mediante dinero y materiales. Y tenemos un sinfín de objetos para recoger, a lo The Elder Scrolls, y que en el caso de los alimentos, que sirven para curarnos, se pueden deteriorar con el tiempo, contando con recipientes para conservarlos. Todo el equipo y los objetos suman un peso, que afecta a la movilidad del personaje, como en la saga de Bethesda, y veremos en un indicador diferentes grados de cuánto de pesado somos, cansándonos con más facilidad y siendo más lentos.

En el aspecto técnico es donde vemos cosas mejorables, como una tasa de imágenes por segundo no muy alta, con momentos incluso demasiado baja. No es que pegue bajones, o haya ralentizaciones, es que en algunos lugares y durante mucho tiempo se mueve lento, claramente por debajo de los 30 FPS, aunque no nos atreveríamos a dar una cifra exacta. Esto le resta espectacularidad al conjunto, en un juego que en líneas generales que es muy bonito, con unos bellos paisajes y un gran uso de la iluminación. Hay algo de aparición repentina de elementos, aunque es posible que se solucionen instalándolo en el disco duro, cosa que no hemos podido hacer con esta versión beta, y las expresiones faciales son bastante pobres, sin alma, algo que suele pasar en los títulos que usan intensivamente el editor de personajes.

En el apartado sonoro cuenta con unas melodías muy bonitas, aunque la primera vez que lo juegas choca mucho la canción rockera cantada que te recibe en la pantalla de título. Un rollo noventero a lo Guns N' Roses que aunque al principio nos horrorizó porque no pegaba para nada con la ambientación, al final ha resultado ser pegadiza. Por suerte esta rareza solo se produce en esa pantalla, ya que el resto de la banda sonora es la propia de este tipo de juegos, y además bastante inspirada. Las voces están en inglés, con subtítulos en castellano, y a veces es un poco complicado estar luchando y leer la cantidad de cosas que nos dicen los peones, con momentos que nos hablan todos a la vez.

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Rol occidental de calidad hecho en Japón

Es curiosa la manera en la que una compañía tan japonesa como Capcom se ha remangado y metido de lleno en la tarea de hacer un juego der rol de corte occidental, tanto que si no lo supiéramos, costaría adivinar que viene de Oriente. Tiene todos los elementos clásicos del género, cientos de misiones, un mundo enorme, y unos combates muy divertidos y por momentos épicos y espectaculares, con un control ágil y casi más propio de un título de acción que de rol. Un producto sólido y completo, que creemos va a sorprender a muchos, ya que no tiene nada que envidiar a las grandes obras del género. Habrá que ver lo pulido que está el producto final, por si se solucionan algunos defectos técnicos de la beta, y si la historia cobra interés y protagonismo, ya que en las primeras horas parece un poco anecdótica. A quienes se os haya pasado ya la resaca de Skyrim, o tengáis ganas de cambiar de aires, tener muy en cuenta Dragon’s Dogma, ya que apunta a un muy buen juego de rol.

Jorge Cano
Redactor jefe
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PEGI +18
Plataformas:
PS3 Xbox 360

Ficha técnica de la versión PS3

ANÁLISIS
8.5
  • Fecha de lanzamiento: 25/5/2012
  • Desarrollo: Capcom
  • Producción: Capcom
  • Distribución: Koch Media
  • Precio: 59,95 €
  • Jugadores: 1
  • Formato: Blu-ray
  • Textos: Español
  • Voces: Inglés
  • Online: No
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Dragon's Dogma para PlayStation 3

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Ficha técnica de la versión Xbox 360

ANÁLISIS
8.5
  • Fecha de lanzamiento: 25/5/2012
  • Desarrollo: Capcom
  • Producción: Capcom
  • Distribución: Koch Media
  • Precio: 59,95 €
  • Jugadores: 1
  • Formato: DVD
  • Textos: Español
  • Voces: Inglés
  • Online: No
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