Análisis de Toki Tori 2 eShop (Wii U)

El polluelo ha dejado el cascarón y nos ofrece una aventura repleta de puzles que no te trata entre algodones.
Toki Tori 2 eShop
·
Actualizado: 21:31 17/8/2020
GRÁFICOS
8
SONIDO
8
NOTA
8.5
DIVERSIÓN
8.5
JUGABILIDAD
8.5
Análisis de versión Wii U.

Poca gente discutirá que los juegos son cada vez más fáciles, con algunas excepciones en forma de títulos independientes, experimentales y de fuerte inspiración retro. Cada vez es más importante que todo el mundo pueda disfrutar del juego, pasárselo sin complicaciones y, a ser posible, estar dispuesto a comprar a contenidos adicionales. Algunos juegos son fáciles en el sentido de permitir ver el desenlace de la trama sin excesivas complicaciones pero luego esconden retos de verdad para los jugadores: es un buen sistema de diseño jugable que algunas compañías y sagas han dominado con el paso de los años. Sin ir más lejos, prácticamente cualquiera puede terminarse un Super Mario de las últimas décadas sin muchos problemas, pero desentrañar todos sus secretos y conseguir hasta el último objetivo es otra historia y exige un alto nivel de dedicación y habilidad. Toki Tori 2, el juego que ahora nos ocupa, es genuinamente difícil.

En muchos sentidos, este Toki Tori 2 es una experiencia muy retro, pero no por las razones habituales (esto es, gráficos al estilo 8 bits), sino por razones de más peso y fundamento. Esto se explica muy rápidamente: el juego apenas tiene guionización, presenta un mundo abierto y no tiene tutorial ni ninguna explicación para el jugador. Uno piensa, en las dos primeras horas de juego, que no hace falta que le expliquen nada, porque -como veremos- el protagonista no tiene más que dos habilidades. Luego uno va viendo que hay caminos por los que no puede avanzar, descubre que hay más que esas dos habilidades centrales (gracias a las canciones) y, finalmente, se da de bruces contra una pared y no sabe qué hacer. No hay pistas, no hay ayuda. Nada. Y la solución puede ser tan sencilla como no haberse dado cuenta veinte minutos antes de que hay un tipo de interacción con el entorno que ahora necesita. Pero estás solo ante el juego y no va a aparecer ninguna hada para ayudarte. Esta es su mejor virtud, sin duda, pero también un fuerte inconveniente que puede llevar a frustrar a jugadores poco predispuestos a apagar la consola, sentarse a pensar y volver a intentarlo más tarde.

Ahora que hemos dejado esto claro, vayamos por partes y descubramos qué nos ofrece este juego que es, por fin, la continuación del clásico de Game Boy Color (disponible en la Consola Virtual de Nintendo 3DS). Es cierto que desde su debut en 2001 el juego ha visitado multitud de plataformas, sobre todo a partir del remake para WiiWare, que fue la base para las versiones de ordenador (Windows, Linux, Mac, OnLive), móviles y PlayStation 3, pero pese a su presencia continuada -y la gradual incorporación de más niveles como extra- no habíamos disfrutado de una entrega nueva hasta ahora. El juego es un heredero que se distancia en muchos aspectos del original, aunque el pequeño polluelo sigue siendo el gran protagonista.

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En esta ocasión no hay huevos que recuperar ni herramientas que usar en entornos cerrados para resolver los puzles, sino un mundo mucho más extenso y continuado en el que solo hay dos habilidades: golpear el suelo con un culatazo para que vibre y cantar (con dos notas: corta y larga). Con esas dos únicas habilidades debemos interactuar con el entorno y las demás criatura del mundo del juego y no vamos a ganar ninguna más. Lo que hagamos al final del juego será lo mismo que podíamos hacer al principio, con una diferencia sutil: no sabíamos que podíamos hacerlo.

Un ejemplo sencillo es que hay unos ermitaños que han dejado sus conchas y viven en bloques. Si cantamos, se acercan a nosotros; si golpeamos el suelo, se alejan. Apliquemos eso a murciélagos, pájaros, sapos… toda una fauna (y, en ocasiones, una flora) con la que interactuar en la que no siempre estará claro cuál será el resultado de nuestras acciones. La muerte está a la orden del día en el juego, pero no pasa nada: el castigo no es muy severo, en unos segundos estamos jugando de nuevo sin haber perdido mucho progreso (a veces, ninguno) y favorece la experimentación.

A eso hay que añadir que el desarrollo y progreso solo es lineal en las primeras horas de juego. El primer tramo del juego resulta muy lineal según avanzamos por un camino en el que vemos que hay rutas que no podemos explorar. Cuando queremos, volvemos hacia atrás, sí, pero no parece que haya esa libertad exploratoria que se había prometido. Entonces el juego te enseña una melodía, una canción que puedes cantar, y es cuando se abre la exploración y entiendes algunas de las cosas que había por el juego: los monolitos. Durante todo ese periodo inicial pasas por monolitos que se activan e iluminan; cuando finalmente consigues la habilidad de volar y poder viajar a puntos ya visitados del mapeado descubres que los monolitos son los puntos de referencia para aterrizar. Todo el sistema, por cierto, parece un guiño a The Legend of Zelda: A Link to the Past.

Esa, sin embargo, no es la única canción del juego. Hay una para invocar un pajarraco con cámara para sacar fotos, otra para reiniciar desde el último punto de salvado (lo que es necesario, porque a veces te puedes quedar atrapado sin opción de avanzar y no te queda más remedio), etc. Pero cuidado: nadie te enseña directamente estas canciones, si bien es cierto que es de lo más obvio del juego porque son absolutamente esenciales. En ocasiones veremos pajaritos cantando una secuencia concreta de notas largas y cortas. Esa es la invitación para repetir la melodía y ver qué sucede.

Toki Tori 2 es, al fin y al cabo, un juego con el objetivo de ir del punto A al punto B, como el primero, pero esos niveles cerrados y autocontenidos dan paso a un mundo abierto mucho más complejo y retorcido en su diseño. Un ejemplo sencillo de lo que se nos pide es que un sapo hinchado suelta una burbuja al golpear el suelo y solo entonces empieza a moverse. Así que hay que conseguir que llegue a la zona que queremos y luego conseguir que se coma otra pequeña criatura para que vuelva a hincharse, hacer que mire en la dirección deseada, que eche la burbuja y que nos atrape para llevarnos flotando hasta un saliente inalcanzable de otro modo. Con este tipo de interacciones recorremos valles, cuevas e incluso un mundo volcánico, cada uno con sus propios peligros y retos.

 1

La progresión de la dificultad del juego se dispara cuando abandona la linealidad. Al principio piensas que, simplemente, te estás confundiendo del lugar al que tienes que llegar, pero luego descubres que en realidad tienes que interactuar de una manera diferente con un elemento concreto.

El salto que da el juego en ese momento es quizá demasiado abrupto, aunque en buena medida es lo que permite que se disfrute. No se trata de un juego en el que, como una pobre novelita de misterio, pretende hacer que te sientas inteligente, sino de un juego que representa un reto real. Es lo que sucede cuando estás realmente solo ante el puzle, sin saber muy bien cuál es ni cuál es la solución que se espera. Porque a veces sabes cuál es el obstáculo y solo debes pensar en cómo resolverlo; en Toki Tori 2 son varias las ocasiones en las que realmente no sabes cuál es esa barrera que hay que superar.

Toki Tori 2, en definitiva, no mima al jugador. No ha dispuesto algodones en su construcción para evitar que se cabree y deje el juego aparcado. Es una dificultad genuina, no artificial, porque realmente no te esconde habilidades ni pasillos secretos tras una pared que nunca hubieras tocado sin estar intentándolo todo. Las herramientas están claras desde el principio y no hay más: es un puzle puro en su intención. Si añadimos a eso la exploración abierta del mundo del juego (muy en la línea de los Metroid o los Castlevania más aventureros), nos encontramos con un universo complejo en el que en ocasiones no tendrás claro qué estás haciendo mal o si esa frontera es definitiva y real o un simple resultado de tu incapacidad para encontrar una solución. Por supuesto, esta exploración libre del escenario tiene un elemento adicional: hay que revisitar los puzles una y otra vez, porque los saltos de un lugar a otro del mapa son siempre a lugares predefinidos. Nos libramos de algunos puzles ya superados, pero no de todos. Esto hace que acabes cogiéndole tirria a algunos, aunque es también cierto que hay que tener muy mala memoria para no saber resolver con agilidad lo que ya has superado.

Los retos que propone el juego son, en definitiva, cada vez más difíciles y acaban exigiendo la resolución del puzle y hacerlo, además, con cierta coordinación y habilidad porque hay que interactuar con varios elementos simultáneamente. A eso hay que añadir que las pistas que da el título son muy concretas: si te enseña algo, no esperes que vuelva a hacerlo cuando lo necesites obligatoriamente. Y es probable que cuando viste lo que sucedía no te dieras cuenta de que en realidad era una mecánica de juego.

 2

Así pues, la partida en Toki Tori 2 es larga y ardua. No faltan los momentos en los que realmente no se sabe por dónde seguir y hay que pararse a pensar. Seguramente un sector del público echará en falta un sistema de pistas de algún tipo, o acabarán recurriendo un buen puñado de veces a alguna guía del juego, pero otro disfrutará mucho del reto que propone. Nosotros nos encontramos en el segundo grupo, aunque lo cierto es que la experiencia de juego puede no ser agradable del todo para quienes no estén dispuestos a afrontar esos momentos de parón y frustración. Y es ahí donde está ese elemento retro que decíamos al principio: no es artificialmente difícil o tosco, sino un juego que, simplemente, no te trata como si fueras de cristal. A Toki Tori 2 parece no importarle si te rompes o si te cabreas y dejas aparcado el juego porque eso, precisamente, es parte de lo que ofrece.

Un elemento que se podría haber mejorado es la integración de un sistema de salvado de partida con múltiples opciones. Toki Tori 2 guarda la partida en cada punto de control, pero no nos permite a nosotros guardar un punto concreto y tener varias partidas guardadas. Wii U gestiona perfiles diferenciados para cada usuario (es decir, cada Mii), sí, pero nos referimos a un sistema de múltiples puntos de salvado para cada usuario, algo que podría haber sido positivo dado su estilo de juego. De la misma manera, el equipo prometió un editor de niveles que no está presente en el juego: llegará, según han indicado, más adelante, en una futura actualización (y no solo a Wii U, sino también a la futura versión para ordenador). Se supone que esos niveles se podrán compartir con la comunidad directamente a través de Miiverse, pero ahora mismo el juego tiene un limitado valor rejugable más allá de conseguir objetivos como la totalidad de las fotos y, simplemente, empezarlo desde cero con todo el conocimiento adquirido tras haber llegado al final (que, todo sea dicho, es un fuerte incentivo).

 3

En el aspecto técnico, el juego permite usar solo el mando de Wii U situando la acción en su pantalla. El televisor nos ofrece, entonces una imagen falsamente estática en la que el propio polluelo sostiene la parte superior del GamePad y resulta que la parte superior de su pantalla que se ve se corresponde realmente con lo que sucede en la acción del juego. Es un pequeño detalle, pero muy bien planteado. Solo nos falta la opción de que el mando que sale no fuera solo blanco para darle todavía más fidelidad al asunto. Cuando jugamos en la pantalla del televisor, el mando nos presenta en su pantalla las canciones (para asegurarnos de que no se nos olvidan las notas de cada una) y un "mapa" muy esquemático en el que sitúa los puntos de relevancia del nivel (situación relativa a izquierda y derecha de las puertas del nivel, por ejemplo) y pasamos a usar su detección de movimientos al invocar la cámara.

Visualmente, Toki Tori 2 es un juego encantador ambientado en un mundo lleno de colorido que disimula muy bien lo cruel de su diseño jugable. Su música y los efectos de la naturaleza no se quedan atrás y todo está orientado a crear un mundo entrañable que, además, ofrece una resolución de 1080p y una suave tasa de 60 imágenes por segundo. Es cierto que el título no debe representar un esfuerzo para la máquina, pero siempre se agradece que no se descuide el aspecto técnico y que esté en consonancia con el buen trabajo artístico. Echamos en falta mayor variedad de criaturas y entornos, ya que aunque hay variedad en su diseño podría haberse visto beneficiado de ofrecer todavía más entornos, sobre todo para facilitar al jugador recordar las zonas exactas del mapeado con mayor precisión.

 4

Conclusiones

Quienes vieron el final del primer Toki Tori (y que no vamos a desvelar) saben que este polluelo tiene un punto salvaje. Este Toki Tori 2 nos muestra que los creadores no se han andado con tonterías y han hecho un puzle diferente y único que te reta a pensar de manera creativa, a buscar soluciones donde parece que no las hay, y a experimentar. Ellos no te van a ayudar a salir de la situación y el juego te pone en situaciones sin aparente solución en varias ocasiones. Con escasa narrativa y sin ayudas, estás solo ante los problemas y algunos de sus retos son realmente complejos. Cuando los superes, te sentirás bien pero la frustración que puede generar en jugadores con poca paciencia o poco dados al género (o, más bien, al género sin ayudas) no se puede obviar. Esto determinará si para ti es un juego imprescindible o, por el contrario, un título que hay que evitar. Nosotros nos decantamos por lo primero.

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PEGI +3
Plataformas:
Wii U
Cancelado en iPhone

Ficha técnica de la versión Wii U

ANÁLISIS
8.5
  • Fecha de lanzamiento: 4/4/2013
  • Desarrollo: Two Tribes
  • Producción: Two Tribes
  • Distribución: Nintendo Network
  • Precio: 14,99 €
  • Jugadores: 1
  • Formato: Descarga
  • Textos: Español
  • Voces: No
  • Online: No
COMUNIDAD
8.38

PUNTÚA
Toki Tori 2 eShop para Wii U

16 votos
#38 en el ranking de Wii U.
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