Análisis de Bladestorm: The Hundred Years' War (PS3, Xbox 360)

Una nueva visión del conflicto que enfrentó a Francia e Inglaterra durante más de un siglo.
Bladestorm: The Hundred Years' War
·
Actualizado: 21:31 17/8/2020
GRÁFICOS
6
SONIDO
7
NOTA
6.5
DIVERSIÓN
6.5
JUGABILIDAD
6.5
Análisis de versiones PS3 y Xbox 360.

La conocida como Guerra de los Cien años, que se prolongó desde 1337 hasta 1453, enfrentó a Francia e Inglaterra por los intereses sucesorios en los territorios controlados por la monarquía inglesa en zona francesa desde el siglo XII a raíz del matrimonio entre el Conde de Anjou con Leonor de Aquitania. Desde luego, no han faltado historiadores, cineastas y novelistas que han regresado una y otra vez a este conflicto, en el que participó también el Reino de Castilla, y que se cerró con la definición de la frontera francesa. Ahora, los videojuegos también deciden tratar este conflicto.

Ha sido el estudio nipón Omega Force, para Koei, quien dé el paso de desarrollar Bladestorm: The Hundred Years’ War, la adaptación a videojuego de este conflicto, revisado desde una perspectiva que hace concesiones sin miedo al lenguaje del entretenimiento electrónico dejando, en realidad, todo rigor histórico fuera de la cuestión. Y es que hay que tener en cuenta que es éste un juego con importantes aspectos de acción sin olvidar la estrategia, muy en la línea de lo que se puede ver en los Dynasty Warriors de la compañía. Claro, Dynasty Warriors vende sorprendentemente bien en el mercado asiático, pero no han conseguido despegar en Europa pese a tener una base de fieles aficionados respetable. La opción lógica parecía dar el salto a conflictos occidentales, y revisar conceptos para otorgarle una personalidad y jugabilidad propias.



Quizás el principal problema al que va a tener que hacer frente este título es que por estas tierras se realiza una fuerte asociación entre este tipo de contextualización y un género muy específico, que no es sino la estrategia en tiempo real para PC. Eso sí, es éste un juego de estrategia en el que vamos a tener un control directo sobre nuestros ejércitos, pudiendo tanto luchar en el bando de los franceses como en el de los ingleses. Y es que vamos a controlar a un grupo de mercenarios que podrán escoger contratos específicos que podremos seleccionar por simpatía, dinero, o situación de la contienda, de manera que la acción y la estrategia se equilibran razonablemente bien mientras controlados a nuestro escuadrón de militares en pleno campo de batalla.



El primer paso del jugador consiste en crear a su personaje, con algunas opciones amplias pero no tan extensas como en algunos de los juegos que hemos visto en esta generación, como bien pueden ser el reciente Mass Effect u Oblivion, si bien es cierto que estamos hablando de géneros diferentes. En Bladestorm podremos escoger el sexo, rostro y tipo de voz (con tres tonos, a cada cual más insoportable) con unas opciones predefinidas que, sin ser muchas, resultan suficientes para lo que va a proponernos el juego. El resto de opciones de configuración del personaje ya se deciden, acto seguido, desde las primeras conversaciones que mantenemos, de manera que se integra ya en la propia acción del juego, resultando bien integrado en el desarrollo mientras hablamos con el tabernero.



Es muy posible que, puesto que hay varios juegos en el mercado que dan opciones de personalización del personaje mucho más amplias, tanto a nivel físico como a caracterización de trasfondo y habilidades, a algunos les parezca que este título es escaso y simplón en esta faceta, pero lo cierto es que, insistimos, para la que es su propuesta jugable esto es más suficiente para proponer algunas diferencias de desarrollo interesantes que pueden potenciar la rejugabilidad. Todo ello, ya lo hemos dicho, bastante bien integrado en el desarrollo de esos primeros momentos del juego, a través de un local al que regresaremos múltiples veces ya sea con la intención de reclutar nuevos compañeros, conseguir mejor equipamiento, o buscar nuevas misiones.

De hecho, la estructura básica va a girar en torno a aceptar una misión en dicho lugar y avanzar en el juego siguiendo la línea que más nos interese en cada situación y que puede llevarnos, incluso, a combatir junto a alguno de los importantes personajes históricos de cada uno de los bandos, como por ejemplo la Doncella de Orleans, o el Príncipe Eduardo. Ninguna de sus recreaciones es muy fiel, al igual que hay amplias libertades creativas en el campo de las tropas que pueden sumarse a nuestro grupo. Y es que podremos contar con soldados normales, arqueros, espadachines, caballeros, y algunos bastante exóticos en la línea de Aníbal. La ventaja es que esto consigue otorgar una variedad muy elevada al conjunto de hombres que manejaremos, aportando un factor estratégico muy importante a la composición de nuestra tropa.



Uno de los problemas que nos podemos encontrar es que, si fracasamos, tendremos que volver una vez más a la taberna, volver a establecer el contrato, y empezar todo de nuevo, lo que puede ser un poco frustrante cuando nos encontremos con alguna misión compleja y/o extensa y nos toque rehacer todo el camino, cuando se podría haber solucionado con la habitual opción de volver a intentarlo. Más preocupante es, eso sí, que las misiones suelen ser en muchas ocasiones del tipo de conquistar una fortaleza o zona concreta del escenario... y en realidad llega a ser repetitivo en extremo, y sin un toque de variedad más destacado puede acabar resultando algo pesado.



El sistema de control es, en líneas generales, bueno y atractivo, aunque puede requerir cierto proceso de aprendizaje y no se acaba de adaptar a todas las situaciones del juego, siendo su principal hándicap. Para que nuestros soldados se pongan en posición de ataque hay que pulsar el gatillo, y al mantenerlo podrán atacar a los enemigos más cercanos sin más instrucciones. Por otro lado, los botones frontales del mando van a utilizarse para los diferentes ataques específicos de las unidades, tanto para ataque como para defensa... o incluso magia. Ya hemos dicho que no pretende ser historicista, y desde luego al final juega a su favor como videojuego. En cualquier caso, las diferentes tropas aportan diferentes variaciones en el control, como el tener que apuntar con los arqueros, claro, o la defensa con los soldados de infantería. Será importante llevar a cabo una estrategia eficiente para ir llenando la barra medidora que nos dará más fuerza y velocidad durante un breve periodo de tiempo.



Para mover a las tropas, habrá que conseguir control directo sobre una tropa que esté desocupada pulsando uno de los botones frontales; pero hay que tener en cuenta que esto sólo es posible si no están ya ocupados, por ejemplo con una misión de defensa asignada. Además, sólo podemos mover a una tropa al mismo tiempo, y hay que tener presente también a quién vamos a atacar, ya que hay unidades que son especialmente efectivas contra ciertos tipos de soldado. En definitiva, todo consiste en desplazar a nuestras tropas, darles órdenes, y estar atentos para ejecutar los movimientos especiales, ya que no podemos abusar de ellos al requerir cierto tiempo para restaurarse y poder emplearlos otra vez, sin olvidarnos de que podemos contratar también unidades de apoyo en la taberna y que podremos convocarlas en el campo de batalla cuando lo deseemos.

Por estas razones, la inteligencia artificial de nuestros soldados (y enemigos) es de especial importancia para desarrollar una experiencia de juego positiva. No tardaremos mucho en descubrir que aunque las reaccions son dinámicas y en ocasiones realista,s muchas veces las decisiones de los soldados son propias de los Lemmings, lo que nos va a meter en muchos problemas innecesarios, o situaciones abiertamente extrañas, de manera que no acaba de convencer en exceso el darles tanta libertad de actuación cuando empiezan a realizar maniobras muy poco acertadas.



Partiendo del sistema de experiencia habitual del rol, habrá que estar atentos también a la evolución del personaje, pudiendo mejorar estadísticas concretas como el uso de espadas, mazas, flechas, etc. Cuanto mayor sea nuestra habilidad para dar órdenes de ese tipo, más eficientes serán nuestras tropas, de manera que no sólo se aumenta la potencia sino también la efectividad. Todo el sistema de las diferentes habilidades se estructura en un conjunto de libros que proporciona una estructura compleja y profunda con amplísimas opciones de personalización, que en conjunto con el tipo de tropas que vayamos manejando nos va abriendo un campo de acción muy amplio y variado.

La presentación del juego está bastante cuidada, con escenas cinemáticas de acertada factura, entre las que destaca sobre todo el conjunto la escena introductoria, que claramente ha recibido una atención especial. Una vez ya dentro del juego, el aspecto general es positivo, aunque sin grandes alardes. Los personajes no tienen una caracterización muy elevada, por lo que los enemigos resultan harto repetitivos, y algo toscos en su poligonización y diseño general. Lo mismo se puede decir de los escenarios, demasiado simples por norma general y muy vacíos. Esto se compensa por la enorme cantidad de personajes en pantalla, pero parece que no han sabido encontrar el equilibrio entre estos factores. Eso sí, hay que agradecer que la tasa de imágenes por segundo tiene relativamente pocas ralentizaciones. Con todo, hay que tener en cuenta que estamos ante un juego de estrategia y que estos defectos no afectan realmente a la jugabilidad.

Las melodías son excesivamente repetitivas, aunque hay buenas composiciones y efectos de sonido convincentes. Pero lo más destacable son las horribles voces (en inglés) que ofrece el juego, con unas interpretaciones que van más allá de lo cuestionable, haciendo que todo el conjunto sonoro se vea desmerecido. Se salva, de hecho, porque hay un buen puñado de melodías que son atractivas y amenizan mucho la acción, pero el conjunto global no es ninguna joya.



Conclusiones

La propuesta que hace Bladestorm: The Hundred Years’ War es buena, original, con elementos jugables muy interesantes que pueden ofrecer una experiencia llena de personalidad y buenos momentos, pero que se ve afectada en última instancia por sus contratiempos, como la cuestionable inteligencia artificial, o la abusiva repetición de objetivos en las misiones. Sus carencias, en definitiva, aunque no empañan por completo el resultado global, sí hacen que haya que tenerlas muy presentes pues afectan en mayor o menor grado a todos y cada uno de los aspectos del título, de manera que sus virtudes pueden quedar deslucidas.

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Género/s: Acción / Musou
PEGI +12
Plataformas:
PS3 Xbox 360

Ficha técnica de la versión PS3

ANÁLISIS
6.5
  • Fecha de lanzamiento: 26/10/2007
  • Desarrollo: Omega Force
  • Producción: Koei
  • Distribución: Virgin Play
  • Precio: 69.95 €
  • Jugadores: 1-2
  • Formato: 1 DVD
  • Textos: Inglés
  • Voces: Inglés
  • Online: Sí
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Bladestorm: The Hundred Years' War para PlayStation 3

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Ficha técnica de la versión Xbox 360

ANÁLISIS
6.5
  • Fecha de lanzamiento: 26/10/2007
  • Desarrollo: Koei
  • Producción: Koei
  • Distribución: Virgin Play
  • Precio: 69.95 €
  • Jugadores: 1-2
  • Formato: 1 DVD
  • Textos: Inglés
  • Voces: Inglés
  • Online: Sí
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