Análisis DIVE or DIE - Children of Rain, donde Dave the Diver, Dredge y gestión exigente se dan la mano (PC)
No es habitual que, cuando un juego tiene éxito, otros desarrolladores comiencen a sacar títulos «inspirados» en la obra en cuestión. Menos habitual es ver juegos que saben darle un giro a la experiencia hasta tal punto que los parecidos acaban desvaneciéndose y la personalidad propia poco a poco va saliendo a la luz. El juego que hoy nos ocupa es uno de esos.
El campamento como condena
Dive or Die - Children of Rain es uno de esos juegos que se explican mejor jugando que intentando encajarlo en una etiqueta concreta. Parte de una premisa tan sencilla como cruel: tenemos 40 días para salvar lo poco que queda de la humanidad antes de que una inundación definitiva lo arrase todo. La gracia está en que cada una de esas jornadas nos obliga a decidir qué merece la pena arriesgar, qué podemos permitirnos perder y cuánto estamos dispuestos a sufrir para llegar un día más lejos. Sobre el papel puede sonar como «Dave the Diver de terror», y no sería una comparación del todo equivocada, pero sí incompleta. Aquí hay buceo, recolección, mejoras y gestión, sí, pero también una obsesión constante por hacernos sentir vulnerables.
El núcleo jugable resulta muy familiar: descendemos al abismo, exploramos sus profundidades, recogemos recursos, esquivamos o combatimos criaturas y tratamos de regresar a la superficie antes de que el oxígeno, la salud o la cordura digan basta. La estructura de cada inmersión recuerda muchísimo a Dave the Diver, aunque Dive or Die - Children of Rain cambia por completo el tono y las consecuencias de cada error. Aquí no buceamos para abastecer un restaurante ni para descubrir un mundo colorido lleno de sorpresas simpáticas, sino para mantener con vida un campamento miserable que depende de todo lo que seamos capaces de arrancarle al fondo del mar. Esa familiaridad inicial ayuda a entrar en su loop, pero también puede crear expectativas equivocadas, porque este es un juego mucho más áspero, menos complaciente y bastante más dispuesto a castigarnos.
La otra mitad de la experiencia está en la superficie, donde todo lo que hemos conseguido bajo el agua se transforma en mejoras, recursos, decisiones y, sobre todo, nuevas preocupaciones. Podemos ampliar el campamento, asignar supervivientes a distintos trabajos, mejorar el equipo de buceo, gestionar necesidades y preparar la siguiente expedición con una mezcla constante de ilusión y miedo. Lo interesante es que el campamento no funciona como un simple menú entre inmersiones, sino como el verdadero corazón estratégico del juego. Cada mejora abre posibilidades, pero también consume materiales que quizá necesitábamos para otra cosa; cada personaje útil es una oportunidad, pero también una posible baja; cada día que pasa sin avanzar lo suficiente nos acerca un poco más al desastre. Cuando Dive or Die - Children of Rain funciona, lo hace porque nos obliga a pensar en cadena, a medir consecuencias y a entender que sobrevivir no consiste en hacerlo todo bien, sino en equivocarse lo justo.
Gestión sobre y bajo tierra
Lo que más nos ha gustado es esa sensación de que siempre hay algo que podríamos haber hecho mejor. Una ruta más eficiente, una inmersión algo más larga, una mejora priorizada antes, un sacrificio aceptado a tiempo. Dive or Die - Children of Rain está pensado para quienes disfrutan optimizando hasta el último segundo y aceptando que la victoria rara vez llega limpia. El juego tiene un componente de roguelite y de supervivencia que hace que cada vuelta de 40 días sea una especie de examen continuo: aprendemos dónde están los recursos, qué amenazas conviene evitar, cuándo merece la pena arriesgar una vida y cuándo es mejor volver con menos botín pero con alguien respirando. Esa dureza le da mucha personalidad. No es un juego amable, pero sí uno de esos títulos que empiezan pareciendo más simples de lo que son y acaban mostrando bastante profundidad conforme aceptamos sus reglas.
Preparaos para aprender a las malas. Vais a descubrir que un día la Luna va a cambiar las reglas con las que nos sumergimos, o que de pronto alguien va a liarla en el campamento. O que llega un desconocido a la orilla. Nada va a salir como lo planeáis, y sufrir para adaptarse es fundamental. Dive or Die - Children of Rain quiere que suframos, y eso no es un defecto en sí mismo: forma parte de su identidad, de su fantasía y de su manera de diferenciarse de otros juegos de recolección y gestión. Eso sí, creemos que podría hacer un mejor trabajo a la hora de introducir a los jugadores a sus mecánicas y sistemas, eliminando algo de confusión y frustración durante las primeras horas.
Sabemos que hay cierta intencionalidad aquí, y que la falta de claridad es a propósito, pero eso no quita que hayan varios elementos un tanto obtusos, especialmente en todo lo relacionado con la gestión del campamento. Hay mecánicas que el juego explica de manera demasiado seca, decisiones cuya importancia no queda clara hasta que ya hemos pagado el precio y una curva de aprendizaje que puede expulsar a quienes lleguen buscando una experiencia más directa. Al final se aprende, y se aprende bien, pero el proceso podría ser más elegante.
Un terror de tinta y presión
En lo audiovisual, Dive or Die - Children of Rain apuesta una dirección artística oscura, de trazos marcados y criaturas deformes, con una identidad que encaja muy bien con su mundo ahogado. Dentro de su simplismo, el fondo marino tiene ruinas, cuerpos, siluetas extrañas y zonas donde la falta de claridad juega a favor de la tensión. Creemos que a veces peca de simplista y otras de sobrecargado, algo que puede hacerlo difícil de leer en una portátil, pero entendemos que le da prioridad a esa búsqueda de la incomodidad constante, más cercana a la presión, la oscuridad y la idea de que siempre hay algo peor un poco más abajo. La música y el sonido acompañan con acierto, especialmente cuando el oxígeno empieza a caer y el regreso a la superficie deja de parecer garantizado. Quizá no sorprende tanto como Dredge en su manera de sugerir lo desconocido, pero sí consigue construir una atmósfera propia, más física, más sucia y más desesperada. Como nota, nos llega con textos en español.
Conclusión: un buen pozo de horas, pero no para todos
Dive or Die - Children of Rain nos ha gustado bastante, sobre todo porque entiende muy bien qué quiere ser. No se limita a copiar el esqueleto jugable de Dave the Diver y envolverlo en una capa cthulhesca, sino que lo lleva hacia un terreno más exigente, más estratégico y más incómodo. Quienes disfruten optimizando recursos, aceptando sacrificios y aprendiendo a sobrevivir a base de errores encontrarán aquí un juego con mucho gancho. Quienes busquen una aventura submarina ligera, con terror como simple aderezo, probablemente choquen contra sus sistemas y su severidad. Es un título que pide implicación, paciencia y cierta tolerancia a la frustración, pero que devuelve ese esfuerzo con partidas tensas, decisiones memorables y una progresión que engancha cuanto más profundizamos. Puede que no sea para todos, pero si hace clic contigo, es fácil que acabes cayendo en su abismo durante muchas horas.
Hemos realizado este análisis en Steam Deck con un código de descarga proporcionado por ICO Partners.

NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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