Un Stardew Valley español que sorprende por su original idea de hacernos viajar entre planetas: Análisis de Farlands (PC, Switch, PS4, PS5, Xbox One, Xbox Series X)
Los cozy games han existido desde hace décadas, pero está claro que Stardew Valley propició una explosión dentro del género. Hemos tenido múltiples exponentes que han tratado de unirse a su éxito desde múltiples perspectivas. Uno de los más recientes es Farlands, un videojuego creado en España por Eric Rodriguez (en colaboración con JanduSoft) y que se caracteriza por presentar un giro galáctico a los clásicos juegos de granjas que todos conocemos.
Hartos del bullicio de la gran ciudad, hemos comprado un planeta en un remoto lugar. Fue una ganga, y por una buena razón. Ha estado abandonado durante demasiado tiempo, y ahora te toca coger el pico, la pala y la azada para reconstruirlo y darle algo de vida.
En otras palabras, es el planteamiento que podías esperar de este tipo de juegos, pero con la diferencia de que aquí cuentas con una nave, puedes visitar otros planetas y hasta dispones de un droide de asistencia personal.
Cuando tu granja depende de viajar entre planetas
Lo más importante de Farlands es que el escenario no es solamente tu granja, sino todo un sistema planetario, cada uno con sus recursos, fauna y hasta habitantes con los que comerciar y entablar amistad. El planteamiento hay que reconocer que se siente muy fresco y ayuda a construir ya no solo un juego de simulación granjero, sino una aventura. Realmente, se siente como tal, con una variedad de planteamientos que van más allá de sembrar, cosechar y obtener ganancias.
Nuestra nave espacial tiene buena parte de la culpa del interesante giro del título. Deberemos mejorarla para que nos lleve cada vez más lejos, usando cualquier material como combustible, pero al mismo tiempo calculando muy bien el tiempo de trayecto. El factor tiempo es muy importante en Farlands, así como vigilar nuestra barra de energía. Necesitamos ir a dormir a una hora prudencial, además de descansar para reponer fuerzas.
Ese equilibrio está mayormente bien conseguido, y nos deja jugar bastante tiempo para realizar un buen número de acciones a cada día que pasa. Como otros exponentes del género, es ideal para partidas cortas y jugadores con poco tiempo, pero también hemos de señalar que es fácil que las horas se pasen volando: es más adictivo de lo que pensábamos. Una de las razones es lo bien diseñado que está. Pasar de una herramienta a otra es simplemente un proceso rápido y maravilloso, así como preparar la tierra, regar, talar árboles o incluso colocar nuevo mobiliario para personalizar tu propiedad.
Si habéis probado muchos simuladores de vida granjera, sabréis que no hay pocos exponentes que pecan de ser lentos en la realización de acciones y gestión del inventario. Este es uno de los mayores inconvenientes de estos títulos: pueden hacerse pesados por la poca agilidad con que se manejan. No es el caso de Farlands, que además es bastante generoso en cuanto a espacio en el inventario, sin esas frustraciones de tener que estar vaciándolo continuamente.
El juego además tiene su complejidad. Disponemos de varias estaciones, y hay que estar atentos porque las semillas no crecen en todas por igual. Se producen eventos con la llegada de fechas especiales, podemos conocer a otros habitantes, profundizar en la relación e incluso casarnos. Cada planeta tiene su propia ambientación, incluyendo cambios en la banda sonora, y hay un montón de criaturas que recolectar y pescar, con una faceta de coleccionismo que no esperábamos.
La forma de progresar está también muy estudiada. Es necesario visitar otros planetas para obtener nuevos recursos, además de encontrar chips de ampliación con los que tener acceso a un mayor catálogo de fabricación. El crafteo es relevante, y resulta lo suficientemente variado como para incentivarte a pasar mucho tiempo explorando los distintos rincones del pequeño, pero interesante, sistema planetario de Farlands.
Eso sí, no llega al nivel de equilibrio de otros juegos del género. Si viajas mucho entre planetas, puedes que te acabes frustrando por la obtención de combustible (y la forma de usarla, que es algo caótica). Asimismo, a veces pasan muchas horas entre trayectos y es posible caer rendido sin darte apenas cuenta. Creemos que habría venido bien un carácter más laxo en este sentido, o al menos haber integrado un sistema de alerta (sobre todo ante la caída en el nivel de energía) que fuese más visible.
Aparte, puedes encontrar errores en varias partes del título. Los tiempos de carga en el paso de un día a otro resultan innecesariamente largos, y el diseño de los menús está algo descuidado. El juego ha estado dos años en acceso anticipado, pero su versión 1.0 tal vez requería de un pulido adicional, porque en muchos aspectos se siente como algo inacabado. Ese es tal vez el mayor contratiempo que podemos encontrar a un juego que, por otro lado, puede convencer a los amantes de este tipo de propuestas.
Aparte, tiene más narrativa que la mayor parte de este tipo de juegos. Recibes correos para mantenerte conectado con el entorno, hay personajes con los que conversar y de fondo tenemos el objetivo de salvar el sistema planetario. Cuenta con postgame con misiones finales, personajes adicionales y algún que otro misterio. Todo esto da para unas cuantas horas, a lo que hay que sumar la existencia de decenas de logros.
Gráficamente defiende un estilo pixel-art que cumple bien su función. Probablemente hay regiones más detalladas que otras, y planetas con mayor o menor inspiración, pero en líneas generales nos encontramos ante un juego agradable de ver. En particular, nos ha gustado cómo cambia la tonalidad de los planetas al pasar de una estación a otra, así como el diseño y animaciones ya no solamente del protagonista, sino del resto de personajes que van apareciendo.
Eventos climáticos como la lluvia están bien resueltos, también en el plano sonoro, generando una ambientación muy relajante a la que acompaña un tono musical de lo más apropiado para este tipo de títulos. Farlands tiene suficiente personalidad artística, y es algo de lo que presumir. Además, si no tienes un PC a la última, lo agradecerás. Sus requisitos son realmente bajos, y dado que lo hemos probado en esta plataforma podemos constatar que funciona fenomenal, sin ningún tipo de problema.
Conclusión: Un simulador de granjas con un concepto original
Farlands obviamente no puede compararse a los grandes del género, y no es necesario, porque su intención es proponer una alternativa, y hemos de decir que bastante original e interesante. La mecánica de moverte entre planetas funciona muy bien y supone un elemento lo suficientemente llamativo como para jugarlo. Pero es que además sorprende por lo bien que se controla, eliminando las frustraciones típicas de este género a la hora de manejar herramientas e inventario. Otros juegos tienen cosas que aprender de este título español. No es perfecto, y tiene aspectos muy mejorables, tanto en diseño como en acabado general, pero si te atrae su concepto de simulación granjera interplanetaria, tiene potencial para ofrecerte horas de diversión.
Hemos realizado este análisis con un código de descarga para PC (Steam) que nos ha proporcionado JanduSoft.

NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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