Análisis D-topia: Una distopía relajante con puzles de playa (PC, PS5, Xbox Series X, Switch 2, Switch)
Las distopías, en los videojuegos y fuera del ocio interactivo, suelen presentarse de manera oscura. Con entornos sucios, yermos y decadentes. Los problemas de las sociedades que plantean están a plena vista. Se posicionan en contra del mundo descrito al buscar el rechazo del jugador, espectador o lector desde el primer momento. En la ciencia ficción de D-Topia no faltan reflexiones filosóficas, sociológicas, tecnológicas y ecológicas, pero es una aventura conversacional con puzles relajante, con un ritmo, una estética y unas mecánicas que apuntan hacia el cozy game.
El estudio independiente japonés Marumittu Games nos lleva a un futuro distante en el que la humanidad ha dejado atrás la Tierra. Ahora vive en colonias, gestionadas por una inteligencia artificial, que busca completar el Proyecto Utopía, cuyo fin no queda del todo claro, pero intenta alcanzar la felicidad de la especie y evitar los numerosos errores ocasionados por el hombre a lo largo de la historia. La colonia en la que transcurre la aventura es la que más se acerca a ese fin.
Es un lugar donde solo entra la crème de la crème, aquellos cuyos genes son los más idóneos y más compatibles con los de los demás. Incluso en un paraíso así es útil un Facilitador, y encarnamos a uno de ellos. El objetivo de Shiro es ayudar a las personas y a la IA para garantizar la felicidad en D-Topia, aportando algo que las máquinas nunca podrán alcanzar: emoción y sentimientos.
Reflexiones sin tensión
Frente a otras historias similares, a lo largo de las ocho horas que pasamos en este mundo no vemos situaciones impactantes, sangrientas, descorazonadoras, hirientes o exageradamente inquietantes. Tiene un tono optimista y cálido que resulta refrescante y reconfortante, sin que por ello deje de lado los inevitables dilemas y las necesarias reflexiones de la buena ciencia ficción. El tono relajante se apoya en lo que vemos y oímos. El mundo de esta distopía bien podría estar creado por los diseñadores de Apple: colores blancos, formas redondeadas, personajes representados con una mezcla del anime y el low-poly, robots simpáticos, comida tan detallada como apetecible y una música tranquila en la que predomina el piano, los instrumentos de cuerda y agradables notas electrónicas.
Satisface la intersección entre lo argumental, lo estético y también lo mecánico. D-Topia propone una estructura rutinaria que busca el placer en lo predecible, con destellos de sorpresa aquí y allá tanto narrativos como de gameplay. A lo largo de la mañana, el mediodía y la tarde de cada jornada hablamos con los habitantes de la colonia y ayudamos a resolver los problemas de algunos de ellos, los personajes principales. Pero la jornada arranca, tras asearse y desayunar, trabajando en la fábrica.
Allí, como en muchos oficios de nuestro tiempo, desempeñamos una tarea de difusa productividad, pero que en lo mecánico se traduce en puzles variados, que no son particularmente difíciles ni tampoco un paseo, y que no paran de introducir nuevas ideas, desarrollarlas y mezclarlas durante toda la partida. Son rompecabezas propiamente dichos, similares a un Picross, un Buscaminas o un cuaderno de puzles de playa. Coherentes con la experiencia relajante que busca el conjunto del videojuego. Y, con todo, estimulantes, sobre todo cuando tras conocer cada tipo de puzle durante las mañanas en la fábrica, después se plantean desafíos relacionados, obligatorios y opcionales, durante el resto de la jornada.
Una semana en el motor de una inteligencia artificial
Esos puzles, satisfactorios por sí mismos, dan fuelle a una propuesta repetitiva desde su planteamiento, pero que mantiene el interés si te apasionan los temas tratados. Al fin y al cabo, la mayor parte del tiempo la pasamos leyendo los diálogos (sin voces, pero bien localizados al español salvo por alguna errata muy esporádica) de los habitantes de D-Topia y otros textos. Aunque nadie te obliga a ello, el jugo del juego se extrae al hablar con todos los personajes de las pocas zonas en las que se divide la colonia en cada momento del día: tienen algo diferente que decir durante la mañana, el mediodía y la tarde, en ocasiones en referencia a la trama principal del día en cuestión o cuestiones más amplias sobre el universo que plantea el título publicado por Annapurna Interactive.
Esta distopía que huye del pesimismo habitual del género plantea una enorme cantidad de temas: la felicidad de la mayoría frente a las necesidades de las minorías, el desarrollo biotecnológico, el significado de la familia en un mundo donde la gente no nace de manera natural, la utilidad del trabajo y de la rutina, la creación artística, la conservación de la historia, el cuidado de las mascotas, cómo enfrentar traumas en una sociedad perfecta o la ineptitud del ser humano acomodado son solo algunos de ellos. Así, la mayoría de los individuos que pueblan la colonia no son personajes, sino contenedores de contexto; presentan una serie de ideas, a veces con frases lapidarias que invitan a la pausa y la reflexión. Esto acarrea el problema de que D-Topia no se percibe como un lugar, sino un bonito decorado con entes parlantes que ponen sobre la mesa cuestiones para que quien juega piense sobre su presente.
La excepción son los personajes principales que sostienen la trama de cada jornada. Cada uno tiene una problemática que resolver, lo que habitualmente se traduce en charlar con ellos y otros personajes, comprar o encontrar algún objeto y resolver rompecabezas en la dimensión oculta a la que solo pueden acceder los facilitadores, un lugar en el que se ven las tripas, oscuras estética y sonoramente, del paraíso blanco en el que viven los demás. Entre estas historias hay algunas manidas y otras realmente emotivas. Sin embargo, todas fallan en su resolución, que se plantea como un dilema ético que no es tal. Nos metemos en la cabeza de Shiro, el protagonista, para participar en un proceso de reflexión mental con el que dar con la solución idónea para el problema en cuestión, pero lo correcto está tan claro que realmente no hay una decisión a tomar.
Conclusiones
D-Topia es una aventura conversacional con puzles que resulta en una experiencia agradable y relajante. Tiene momentos estimulantes intelectualmente, tanto por lo que cuenta como por los rompecabezas, pero no logra dejar poso debido a que no ahonda lo suficiente en ninguno de los muchísimos temas que plantea y porque los dilemas morales que plantea no son tal. Pareciera que no quisiera incomodar con las decisiones, al igual que no quiere hacerlo con ninguna de sus partes, algo a priori intencionado. La rutina de su estructura, las mecánicas de juego, el argumento y lo audiovisual cohesionan una experiencia que interesa si te atraen los temas que trata, pero que, como la estética de la tecnología de consumo actual, es, y buscar ser, blanda.
Hemos realizado este análisis gracias a un código para Switch 2 facilitado por Tara Bruno PR.

NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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