Análisis de Nintendogs (NDS)

Desde Lassie hasta Ayudante de Santa Claus, pasando por Eddy, el can de Martin Crane, los perros han sido estrellas rutilantes en la pantalla grande y pequeña. Era cuestión de tiempo que también lo fueran en la doble pantalla.
·
Actualizado: 21:31 17/8/2020
GRÁFICOS
9.2
SONIDO
9.2
NOTA
9
DIVERSIÓN
8.5
JUGABILIDAD
8.5
Análisis de versión NDS.

Entre todas las demos técnicas que acompañaron a Nintendo DS en el E3 2004, cuando la consola fue mostrada al mundo, estaba un extraño experimento en el que aparecían unos perrillos con los que el jugador podía interactuar de varias maneras, siendo un concepto que despertó la curiosidad de muchos y las risas de otros. Tuvo que pasar todavía bastante tiempo hasta que el juego salió a la venta en el mercado japonés, convirtiéndose en un éxito de crítica inmediato que dio, además, el empujón definitivo a las ventas de la portátil de Nintendo. Sobra decir que Nintendogs arrasó en ventas con sus tres ediciones. Hace poco el juego salió en el mercado Norteamericano, y la historia se ha repetido, alcanzando antes del lanzamiento europeo un total de 1.500.000 unidades vendidas. ¿Qué nos ofrece, pues, este videojuego para haberse convertido en todo un fenómeno?.

Nintendogs entra en la extraña categoría que Nintendo ha definido como no-juegos, es decir, títulos que no entran en los cánones habituales para ofrecer al usuario experiencias novedosas, como Elektroplancton, un juego de crear música interactuando con el medio, o ese otro fenómeno de ventas que son los Brain Training, juegos de entrenamiento mental. En el caso que nos ocupa, esto es parcialmente cierto, pues si bien no hay un final como lo entendemos de manera habitual, lo cierto es que se plantea una meta: consigue todos los perros.

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Esto realmente no es necesario, pero poca duda cabe de que desbloquear todos los canes para conseguir el que más nos guste es algo muy tentador. El juego se presenta en tres ediciones, incluyendo cada una seis razas diferentes desde el principio, pero en las tres versiones se pueden desbloquear los 18 perros. El listado de razas es el siguiente:

Edición Chihuahua:

  • Chihuahua
  • Pastor alemán
  • Cavalier King Charles Spaniel
  • Bóxer
  • Pastor de Shetland
  • Terrier de Yorkshire
    Edición Labrador:
  • Retriever del labrador
  • Schnauzer miniatura
  • Caniche Toy
  • Pinscher miniatura
  • Pembroke Welsh Corgi
  • Shiba Inu
    Edición Teckel:
  • Teckel
  • Beagle
  • Shih Tzu
  • Carlino
  • Golden Retriever
  • Husky siberiano

    Ahora que ya sabemos qué edición nos gusta más, es hora de conocer qué podemos hacer con Nintendogs. El concepto básico del juego es el de la mascota virtual, algo que ya hemos visto en anteriores ocasiones, aunque nunca llevado hasta las cotas que alcanza este título, empezando por la realización técnica y acabando por las implicaciones jugables.

    Estamos ante un videojuego que sin tener un apartado visual que pueda ser sorprendente en un primer momento, nos va mostrando poco a poco de qué es capaz. La primera impresión que recibimos es que las texturas no son todo lo definidas que se podría esperar en algunos elementos de los escenarios, que pecan también de una gran sencillez. Y, sin embargo, los perros sí cuentan con un buen acabado técnico, algo normal dado que son los protagonistas absolutos del juego. Frente a la sencillez en las formas de los entornos, los perros se muestran con todo lujo de detalles, con una buena carga poligonal y un acertado uso de texturas y tonos (apreciables sobre todo cuando vemos varios perros de la misma raza y mismo color, pero con matices en su pelaje).

    El detalle puesto en los animales permite que haya un amplio rango de expresiones faciales en estos, logrados hasta tal punto que no es necesario consultar por escrito los datos del perro para saber si tiene sed, por ejemplo. Punto y aparte son las animaciones de los perros, que son simplemente inabarcables, pues no sólo son suaves en todo momento, con todos los cuadros de transición necesarios para que no percibamos ningún tipo de corte o movimiento artificial. El objetivo era reflejar un comportamiento natural y realista, y es indiscutible que han triunfado completamente en lo que pretendían. Ver cómo saltan o corren, cómo se sientan o cómo se relacionan con otros perros, es lo más parecido a ver a un perro real llevando a cabo esas acciones.

    Por otro lado, cuenta con efectos muy conseguidos, como las transparencias de las pompas de jabón y demás parafernalia que ayuda a completar el entorno visual. Los menús, por su parte, que son accesibles completamente mediante la pantalla táctil, se presentan de manera sencilla y clara, con iconos grandes de significado evidente, de manera que hacerse con el control de las opciones contenidas en estos no represente un problema para nadie, ni siquiera para los más inexpertos jugadores. Esto, unido a que en la práctica todo el control del juego se hace mediante el micrófono y la pantalla táctil, lo hace intuitivo y asequible para todo el público sin excepción.

    El resultado global nos presenta un producto que pese a las carencias comentadas (que, como hemos dicho, son suplidas con creces en otros campos) ofrece al jugador una apariencia visual llena de calidad –quizá no sorprendente, pero sin duda alguna rebosante de calidad- que se ve complementado por una física que responde a la perfección. Nos explicamos. Podemos lanzarle a nuestro perro una pelota de tenis, un plato o frisbee... jugar, en definitiva, con todo tipo de instrumentos que incluyen desde los más tradicionales muñecos de goma hasta helicópteros de radiocontrol, que rebotarán contra el suelo de manera realista, y si nuestro cachorro los coge, tendrá más o menos problemas para moverlos en función de su peso y dimensiones.

    Nintendogs no destaca por sus composiciones musicales, pero es algo que compensa con los elaborados efectos de sonido, como son por ejemplo todo el rango de ladridos de nuestro perro, que varía en función de múltiples factores y, también, de la raza del can. Además, hay bastantes sonidos ambientales muy bien conseguidos, sobre todo cuando sacamos el perro a pasear o estamos por el parque, por ejemplo.

    Cuando empecemos a jugar con Nintendogs lo primero será escoger un perro de entre las seis razas iniciales disponibles en la edición que hemos adquirido. En cada raza habrá tres cachorros diferentes, tanto en su aspecto como personalidad, que se generan de manera automática. Las diferencias en el carácter de nuestro perro van desde el rebelde hasta el aplicado, pasando por el hiperactivo, vago, tímido, cariñoso, arisco... Una vez hayamos escogido cuál será nuestro perro, y hayamos pagado por él, nos lo llevaremos a casa, donde tendrá lugar el primer contacto. Al principio el juego nos guiará muy claramente en estos momentos, en los que le pondremos nombre al bicho (con el micrófono, por supuesto), e intentaremos darle confianza con caricias (a través de la pantalla táctil), hasta que el pobre se empiece a sentir más seguro y no nos tenga miedo.

    A partir de aquí empezará la cría de nuestro cachorro. Eso implicará enseñarle trucos, a ser obediente, jugar con él, llevarlo a pasear... casi todo lo que un perro real haría, nuestro nintendog lo hará. El proceso de aprendizaje del can será bastante sencillo: el perro hará una acción, normalmente incitado por nosotros con la táctil, y eso hará que aparezca una bombilla en la pantalla. Al pulsar sobre ella, podremos decir la orden que el perro deberá asociar a ella. Puede parecer un poco complejo, pero el juego nos muestra cómo hacerlo desde el principio, cuando le enseñamos a sentarse. Luego, la obediencia y capacidad de entendimiento del perro variará tanto en función de su personalidad como por el entrenamiento que lleve a cabo.

    El sistema de reconocimiento de voz es uno de los mejores que hemos podido ver hasta ahora, y es realmente algo totalmente integrado en la experiencia de juego. Ya hemos dicho que el juego se controla sólo con nuestra voz y tocando la pantalla (los botones y la cruceta quedan relegadas a jugar un poco con la cámara), lo que le da un toque de realismo insospechado hasta ahora e imposible por completo en cualquier otro sistema. La gran ventaja es que esto nos permite establecer una relación natural con el perro, y no será extraño, a poco que observemos a alguien jugar, que adaptará el tono de su voz tal y como hace mucha gente en la vida real con perros auténticos. Y lo cierto es que el perro responde a estímulos instintivos del jugador, como los silbidos, e incluso si damos una palmada o damos golpecitos en la pantalla, el perro entenderá que le estamos llamando.

    El reconocimiento de voz es, claro, limitado, pero es cierto que si dejamos nuestra mascota virtual a otro usuario y éste le da instrucciones, el juego es capaz de interpretarlas correctamente... parece poco relevante, pero en pocas aplicaciones se ha conseguido esta característica. Otra cuestión es cuando el perro opta por hacerse el sueco y pasa de nosotros. Es imposible saber si es por el carácter, por el ruido ambiental, porque está cansado... sea como fuere, no deja de ser algo que sucede en la realidad, pero es bien cierto que cuanto más rato pasamos con nuestro perro y mejor educado está, nos aparecerán menos casos de error o de no hacernos caso.

    Los cachorros del juego agradecen bastante nuestras muestras de afecto, algo que es evidente por su expresión al rascarles (o cuando deciden darse la vuelta para que les rasquemos la tripa), y también por las diferentes marcas que ha introducido Nintendo para hacerlo mucho más evidente, como los destellos que salen cuando el perro se siente querido, la galletita en forma de hueso que aparece en pantalla, etc. Todas estas marcas, aunque se agradecen, no son realmente necesarias, ya que el comportamiento, actitud y expresión facial y corporal del perro hablan por sí solas.

    Pero no todo es rascarle la cabeza y enseñarle órdenes, pues el perro necesita alimentarse, beber, relacionarse con otros perritos, y un largo etcétera. Nosotros tendremos que ocuparnos de todo esto, cuidando su alimentación, jugando con él para que haga ejercicio y, también, sacándolo a pasear. Esto puede ser un infierno las primeras ocasiones, ya que nuestro perro puede no tener demasiada resistencia, cansarse con facilidad, morder la correa, y ensuciar la calle con demasiada frecuencia, por no hablar de su gusto por coger basura. Por lo tanto, será también un trabajo enseñarle a llevar un buen ritmo en sus paseos y darle un estirón a la correa cuando quiera dedicarse a olisquear bolsas de basura, todo ello para que podamos pasear orgullos con nuestro perro por nuestro barrio de camino al parque o a la zona de entrenamiento, en la que hay un circuito de competiciones caninas.

    Quizás nos sintamos abrumados al tener que enseñarle tantas cosas al perro para conseguir que se comporte como un buen chico, y es posible también que no sepamos por dónde empezar, del mismo modo que nos sucedería si nos diesen un cachorro ahora mismo. Por suerte, tendremos una pequeña biblioteca con manuales para que sepamos qué deberíamos enseñarle a nuestra mascota y, sobre todo, cómo (aunque no están recogidas, ni mucho menos, todas las posibilidades del juego: debemos entender esos manuales como guías para principiantes). Esto es útil cuando decidamos empezar a presentar a nuestro campeón a diferentes competiciones, único método para ganar dinero, ya que en uno de estos campeonatos tendremos que darle al perro las órdenes que nos indique el jurado y, claro, si no le hemos enseñado, por ejemplo, a acostarse, el perro no lo hará por mucho que le digamos, y eso hará que nos sea casi imposible ganar ese campeonato. Además de esta competición de obediencia, tenemos el de coger el frisbee (por lo que será muy bueno practicar en el parque) y el circuito de obstáculos. Eso sí, no podremos hacer muchas competiciones cada día ya que el perro se nos cansará bastante.

    Por eso, al volver a casa lo mejor será darle un baño y cepillarle el pelo... y decidir si queremos probar suerte en esas competiciones con otro de nuestros perros, pues podremos tener hasta tres canes simultáneamente en nuestra casa. Y es que ganar competiciones es la mejor manera para desbloquear nuevos objetos de todo tipo en las diferentes tiendas del juego y, también, nuevas razas. Aunque estas últimas se pueden obtener mucho más fácilmente con el llamado "modo Guau".

    Y es que si dar un paseo con nuestro perrito a través del barrio virtual del juego es divertido, activar el "modo Guau" es mucho mejor. Este modo consiste en indicarle a la consola que vamos a salir a pasear, pudiendo darle un objeto a nuestro perro (o una grabación que hayamos preparado antes), lo que posibilita que la pongamos en el conocido modo sleep, es decir, la podemos cerrar, y se apagan las pantallas y el sonido, reduciendo su consumo al máximo. En este modo, si vamos por la calle, estamos en el autobús, metro, o dónde sea, si la consola detecta a otra consola con un Nintendogs también en "modo Guau" ambos perros podrán relacionarse, intercambiar regalos, aprender o desaprender trucos nuevos, desbloquear una nueva raza... Y todo esto puede suceder sin que nosotros seamos conscientes de ello, sin límite de encuentros. Además, con cada encuentro, se va ampliando nuestra lista de amigos, por lo que las posibilidades se van ampliando en cada ocasión.

    Conclusiones

    Estamos, ya lo hemos dicho, ante uno de los denominados no-juegos, un título que nos presenta un divertimento que no entra en los cánones habituales del videojuego, carente de misiones, fases y objetivos que cumplir, pues es el jugador el que decide en todo momento qué hacer, cuánto tiempo dedicarle, y cuándo ha acabado su partida. Es una apuesta arriesgada que realmente no puede complacer a todo el mundo, pero que tiene la extraña virtud de contentar y captar la atención muy especialmente de todas las personas que suelen recurrir en su tiempo de ocio a videojuegos gracias a la combinación sobresaliente de dos elementos básicos: la temática y la completa accesibilidad derivada de su sistema de juego.

    Quizá la gran duda esté en la duración del título, dado que realmente no tiene una conclusión. Hay que considerar que cada una de las tres ediciones del juego tiene por desbloquear doce perros, y conseguir los premios máximos en las últimas categorías de cada competición es una tarea ardua, pero dado el carácter del juego, esto carece de toda importancia, ya que el jugador será el que escoja si quiere dedicarse por completo a su único y adorado perro, si prefiere tener una casa llena de chuchos, si quiere entrenar un campeón tras otro, o, simplemente, entretenerse un rato los fines de semana enseñándole cuatro trucos a su perro. Al fin y al cabo, la ventaja de Nintendogs sobre los perros reales es que puedes abandonarlo cuando tú quieras; pero piensa que él no lo haría.

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    PEGI +3
    Plataformas:
    NDS

    Ficha técnica de la versión NDS

    ANÁLISIS
    9
    • Fecha de lanzamiento: 7/10/2005
    • Desarrollo: Nintendo
    • Producción: Nintendo
    • Distribución: Nintendo
    • Precio: 39.95 €
    • Jugadores: 1
    • Formato: Tarjeta de juego
    • Textos: Español
    • Voces: Español
    COMUNIDAD
    7.24

    PUNTÚA
    Nintendogs para Nintendo DS

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