Análisis de John Carpenter’s Toxic Commando: Una mezcla explosiva de zombis, terror de los 80, vehículos y Left 4 Dead (PC, Xbox Series X, PS5)
Los shooters cooperativos al estilo Left 4 Dead no tienen pocos adeptos, y aparte de lo que supuso Back 4 Blood, hemos tenido otros exponentes de lo más interesantes como World War Z. De hecho, la desarrolladora de este último videojuego, Saber Interactive, es la responsable de traernos una nueva vuelta de tuerca de este concepto de lucha indiscriminada contra oleadas de zombis. Se trata de John Carpenter’s Toxic Commando y ya te vamos adelantando que si te gustan este tipo de experiencias, la decisión de si jugarlo o no es bastante clara.
Además, podríamos decir que su concepto, si bien no es nuevo, sí que resulta refrescante. Básicamente, recoge las oleadas masivas de World War Z y las fusiona con un fuerte uso de vehículos que se inspira en las físicas de MudRunner. Lo bueno del juego es que no te obliga a seguir una determinada forma de juego, porque puedes seguir disparando en primera persona como en cualquier otro shooter. No obstante, Toxic Commando logra que acabes subiéndote a los vehículos, porque aparte de que los mapas son amplios, atropellar no muertos y acribillarlos desde la ventanilla genera mucha satisfacción.
Un Left 4 Dead con vehículos y el caos de World War Z
Toxic Commando se estructura en 8 misiones y puede jugarse hasta 4 jugadores en cooperativo, aunque si lo prefieres puedes jugar tú solo o con uno o dos compañeros, y que te acompañen bots hasta completar el grupo. La inteligencia artificial no funciona nada mal (en realidad, mejor de lo que esperábamos) y básicamente está a merced de la dirección que tomemos en cada momento. Eso sí, no esperes nada demasiado elaborado, y de hecho hemos echado en falta que los compañeros de IA usen botiquines o hagan un uso más inteligente del inventario y posibilidades jugables en general.El enfoque multijugador es muy similar al de los videojuegos en que se inspira (sobre todo L4D), en este caso con partidas que pueden hacerse bastante largas. A nosotros hay misiones que nos han llegado a durar más de 60 minutos, aunque sí te las conoces o no quieres entretenerte demasiado te pueden durar mucho menos. Esta duración tan variable se debe a la amplia proporción de los mapas y la variedad de actividades a realizar, que no está nada mal.
Los objetivos versan sobre trasladar unos explosivos, acabar con unos nodos, poner en marcha dispositivos y, al final del todo, normalmente hacer frente a grandes oleadas de zombis. Cada misión consta de varias tareas que se van actualizando, y siempre con una premisa narrativa de fondo. El guion no es sobresaliente, pero no es lo que más importa, desde luego, aunque el futuro distópico que dibuja resulta suficiente reclamo para liarnos a tiros y llevar a cabo nuestra tarea definitiva: acabar con el Dios del Lodo, que amenaza la existencia de la humanidad.
En realidad, más que la trama, lo que marca la diferencia es la ambientación. Se nota el toque de John Carpenter, director de varios clásicos del cine de terror como The Thing (La cosa). Al igual que sus producciones cinematográficas, Toxic Commando tiene un fuerte componente visceral, con criaturas horripilantes y tentáculos que emanan del suelo. También tiene algo en común con algunas películas, y es que aquí luchamos en grupo contra una amenaza.
Encarnamos a un grupo de personajes atrapados en un espacio hostil. Eso es algo muy "carpenteniano" y hay que decir que funciona muy bien. Obviamente, es un terror con rasgos muy ochenteros, definido por una acción y humor bastante descerebrados. Al final, todo se basa en coger ametralladoras, reventar barriles explosivos y sembrar el caos y la destrucción a nuestro paso mientras tratamos de sobrevivir. Pero lo importante es que resulta muy divertido.
Se parece tanto a Left 4 Dead como a Back 4 Blood, pero hay algo que diferencia mucho a Toxic Commando en lo jugable, y lo encontramos en el uso de los vehículos. Podemos ir a pie si queremos, pero el juego está diseñado para que nos montemos todos en el mismo coche y vayamos de un punto a otro aniquilando enemigos. Hay una ranchera con un lanzallamas equipado, así como un todoterreno con torreta y una ambulancia que cura a todo el equipo cuando nos montamos. Uno conduce, pero los demás no se quedan de brazos cruzados: deben disparar, porque los trayectos están repletos de peligros.
Los caminos están también llenos de obstáculos. Puede ser una barrera que impide el paso o una zona completamente embarrada. La utilización del cabrestante es esencial en estos casos, tirando una cuerda a un árbol para impulsarnos o a una valla para destrozarla. Son tan importantes los vehículos, que tienen su propio indicador de integridad (podemos repararlos mediante un sencillo evento quick time) y debemos suministrarles la gasolina que vamos encontrando por el escenario.
A estos efectos, los mapas de misión son bastante abiertos y otorgan cierta libertad de exploración. Puedes ir directamente a tu objetivo, pero también dar un rodeo para obtener combustible, munición, mejores armas y hallar botines. Luego están los recambios, piezas fundamentales que si obtenemos nos permiten desbloquear armamento avanzado, trampas, señuelos y otras ayudas cruciales para resistir los muchos momentos de oleada que contiene la campaña. Así que invertir tiempo en las misiones y explorar mucho tiene su recompensa e incrementa las posibilidades de supervivencia.
Básicamente, algo que nos ha gustado especialmente de este shooter cooperativo es que premia el tomarte tu tiempo, el no ir a toda prisa a acabar las misiones. Y lo mejor es que entretenerte es muy satisfactorio. A estos efectos, la variedad de enemigos nos ha parecido adecuada, que aparte de los no muertos clásicos, nos ofrece enfrentamientos contra engendros que explotan en llamas al acertarlos, o también enormes aguijones que nos sorprenden desde el suelo, así como enormes enemigos con forma de flor que atacan con un láser desde la distancia y son bastante duros de pelar.
Otro ingrediente que incentiva la exploración está en la acumulación de lodite y residio, dos extraños materiales que podemos localizar en numerosos puntos de los escenarios para después desbloquear mejoras de armas y equipamiento. Esta dinámica nos ha resultado de lo más adictiva, porque su obtención hace que podamos personalizar más nuestra experiencia, no solo por la parte estética (con distintos diseños que aplicar sobre armamento y personajes), sino con modificaciones que hacen que cada arma tenga un comportamiento diferente al preestablecido.
Tenemos cuatro protagonistas a escoger, cada uno con su personalidad y caracterización, pero lo más relevante es que se puede escoger entre cuatro clases antes de cada partida: Asaltante, Ingeniero, Sanador y Defensor. Cada uno dispone de sus habilidades especiales, al estilo de lanzar una gran bola explosiva que hace volar por los aires a los enemigos, un dron de combate que nos acompaña temporalmente o generar campos de recuperación de vitalidad o de escudo para protegernos. Cada clase dispone de distintos árboles de habilidades, consistentes en mejorar sus técnicas, pero también aspectos como la vitalidad, la capacidad de munición de las armas o la velocidad de recarga.
Una campaña divertida pero que se queda algo corta
Como ves, es un juego bastante completo en cuanto a mecánicas jugables y profundidad. De hecho, creemos que está muy bien resuelto y es fácilmente equiparable a referentes del género. No obstante, su estructura de misiones no nos ha convencido. Solamente tenemos 8 misiones y hacer una primera partida lleva entre 5-6 horas. Obviamente, es un juego diseñado para rejugarlo, y os aseguramos que hay para muchas más horas si queréis desbloquear los árboles de habilidades y múltiples mejoras de armamento, así como subir de nivel a vuestro personaje y armas.
Sin embargo, faltan alicientes en forma de una campaña más duradera, o al menos la existencia de modos adicionales. Los mapas no cambian cuando los revisitamos, más allá de que el punto de inicio se modifica al escoger dificultad: hay cuatro grados de dificultad, cada uno con diferentes recompensas. Este es el mayor problema que le vemos a Toxic Commando, que las misiones se quedan cortas y dejan la sensación de campaña incompleta, con un final bastante abrupto.
Por lo demás, nos encontramos ante una experiencia shooter muy competente, con una estupenda sensación de gunplay a los mandos. El control es ágil y los disparos tienen contundencia, con enemigos que ofrecen una respuesta satisfactoria en cuestión de impactos. La IA enemiga es suficiente para las intenciones de este tipo de juegos, que no va más allá de ir en línea recta a por nosotros, o en determinadas partes (los asedios a bases), seguir una serie de rutas hasta llegar a nuestra posición.
Si habéis jugado a World War Z, el esquema es bastante similar, y tenemos de vuelta esa sensación de caos masivo, con decenas de enemigos abriéndose paso hasta asaltar nuestro refugio. Estos momentos los tiene Toxic Commando y son muy memorables, porque hay pocas cosas más satisfactorias que lanzar una granada y ver cómo una montaña de zombis se viene abajo mientras sigues disparando. De hecho, este título también hace uso del Swarm Engine, el motor propietario de Saber Interactive.
Nosotros lo hemos jugado en PC y el rendimiento con una GeForce RTX 3070 ha sido de lo más satisfactorio. Nuestra configuración ha sido en resolución 3440x1440 (ultrapanorámico, algo que admite el juego), preajuste de gráficos en "alto" y el DLSS en modo calidad, ofreciendo una tasa de imágenes estable y fluida en todo momento. También lo hemos probado en Steam Deck mediante el reescalado FSR en modo calidad, con 30 frames estables. Eso sí, siempre con los preajustes en nivel gráfico "bajo", porque de lo contrario esa tasa de imágenes se viene abajo.
El apartado gráfico está bien resuelto y cumple con los objetivos del videojuego, que se resumen en crear situaciones de caos zombi, con muchedumbres de enemigos asediándonos. No esperes animaciones muy detalladas, y de hay momentos con errores visuales del estilo de que enemigos cambian repentinamente de posición (sobre todo en momentos con gran carga de elementos). Sin embargo, la representación visual es correcta y hay que destacar que nunca nos hemos sentido abrumados por la cantidad de objetos en pantalla, puesto que los elementos claves aparecen resaltados para que no nos perdamos.
Las explosiones de sangre no faltan, así como que el modelado de nuestro personaje acabe hasta arriba de los restos que van soltando los enemigos a medida que los acribillamos. Los escenarios no son muy variados entre sí, y mantienen un tono similar, aunque se nota un esfuerzo por plantear situaciones que nos llevan a alguna instalación bajo tierra. Los sonidos por su parte recuerdan mucho a Left 4 Dead (cuando aparecen enemigos especiales) y la banda sonora mantiene un tono ochentero (con uso de sintetizador) que nos ha parecido muy apropiada dado el enfoque general del videojuego.
Las voces están en inglés (con subtítulos en español), aunque como os decimos es algo que no tiene mucho interés, ya que la trama es completamente circunstancial y sirve como leve hilo conductor de una acción multijugador descerebrada.
Conclusión: Para amantes de los shooter cooperativos con zombis
John Carpenter’s Toxic Commando es un shooter cooperativo que se sitúa a medio camino entre la esencia jugable de Left 4 Dead y las oleadas masivas de enemigos de World War Z, con el añadido de mecánicas con vehículos que heredan el sistema de físicas de juegos como MudRunner. El resultado es una vuelta de tuerca a este tipo de experiencias multijugador, con una estructura de misiones interesante, aunque en este caso limitada por una campaña que se acaba demasiado pronto.
Por otro lado, es muy rejugable y aunque puedas jugarlo en solitario se disfruta mucho más junto a otros jugadores. Tiene un sistema de progresión diseñado para darle muchas horas, tanto mejorando las distintas clases como armamento disponible. En definitiva, un juego que te gustará si disfrutas con este tipo de títulos, pero que se queda a medias en aspectos como la trama (que es muy circunstancial), aunque el toque de John Carpenter es prominente y genera una ambientación bastante inmersiva.
Hemos realizado este análisis con un código de descarga para PC (Steam) que nos han proporcionado Plaion y Saber Interactive.

NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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