1. Vandal Random
  2. Noticias
  3. Paleontólogos encuentran embriones fósiles de un superdepredador más antiguo que la mayoría de dinosaurios: 250 millones de años

Paleontólogos encuentran embriones fósiles de un superdepredador más antiguo que la mayoría de dinosaurios: 250 millones de años

La próxima vuelta de tuerca vendrá de técnicas de imagen y comparaciones más finas (microestructura, química, contexto sedimentario), que ayuden a decidir si estamos ante parto, puesta tardía o un mosaico de estrategias.
Paleontólogos encuentran embriones fósiles de un superdepredador más antiguo que la mayoría de dinosaurios: 250 millones de años
·
Actualizado: 12:00 27/2/2026
reptiles

Un embrión diminuto, atrapado en roca de hace unos 280 millones de años, está volviendo a poner patas arriba una idea bastante asentada en paleontología: cuándo y cómo empezaron algunos reptiles a “gestar” a sus crías en lugar de dejarlas en un nido. El protagonista es el mesosaurio, un reptil acuático primitivo del Pérmico hallado en yacimientos de Brasil y Uruguay, y el giro está en que esos fósiles conservan embriones asociados a adultos, algo rarísimo en animales tan antiguos.

La lectura fuerte —y la que hizo correr tinta desde que se describieron estos materiales— es que los mesosaurs podrían haber practicado viviparidad (parto de crías vivas) o, como mínimo, retención de embriones hasta fases muy avanzadas del desarrollo (un escenario tipo “huevo a punto de eclosionar”, cercano a la ovoviviparidad). En el estudio clásico que suele citarse como base, los autores subrayan dos pistas: la ausencia de una cáscara reconocible en algunos ejemplares y la preservación de un embrión parcialmente articulado dentro de un adulto, compatible con un desarrollo mantenido en el cuerpo.

PUBLICIDAD

Una pista que abre más preguntas

Lo interesante es que el hallazgo no “cierra” el caso con un titular cómodo; lo complica. Porque en los mismos depósitos aparece también evidencia de huevos (al menos uno, descrito como avanzado), lo que abre la puerta a una biología reproductiva más flexible de lo que solemos imaginar para reptiles tempranos: quizá no era un sí/no, sino un repertorio que podía incluir puesta tardía, retención prolongada o incluso variación entre poblaciones. Esa ambigüedad, lejos de restar valor, es la que convierte el material en un filón: obliga a afinar qué señales anatómicas y tafonómicas distinguen un “embrión dentro” de un “embrión cerca” por pura casualidad sedimentaria.

Si se confirma que en los mesosaurs había viviparidad (o algo muy cercano), el calendario se estira de forma brusca: estaríamos hablando de evidencia directa de reproducción en amniotas paleozoicos muchísimo antes de los casos célebres del Mesozoico. Y, de rebote, la pregunta cambia de escala: en vez de “¿cuándo apareció la viviparidad?”, pasamos a “¿cuántas veces apareció y bajo qué presiones?”. En reptiles marinos del Triásico, por ejemplo, hay trabajos que argumentan que la viviparidad no tuvo por qué ser solo una adaptación a la vida acuática, sino que pudo tener raíces previas o escenarios más diversos.

El ‘y si’ del comportamiento

El otro hilo sugerente —más prudente, pero jugoso— es el de la posible “cercanía familiar” entre adultos y juveniles en algunos conjuntos fósiles: asociaciones que, sin probar conducta, al menos permiten plantear si hubo algún tipo de cuidado parental o convivencia temprana, algo que hoy no es la norma en reptiles modernos pero existe en formas puntuales. Aquí conviene ir con el freno puesto: la geología puede juntar restos sin que haya historia social detrás; aun así, el simple hecho de que la hipótesis sea discutible ya habla de lo excepcional del registro.

Raquel Díaz Herreros
Comentarios: 0

En forosComentar en nuestros foros

Más sobre Ciencia

RANDOM
Flecha subir