Meta ha decidido convertir la rutina diaria de sus empleados en materia prima para entrenar su próxima generación de herramientas de inteligencia artificial. Según Reuters, la compañía está instalando en ordenadores corporativos de trabajadores en Estados Unidos un software capaz de registrar movimientos del ratón, clics, pulsaciones de teclado e incluso algunas capturas de pantalla, con la idea de enseñar a sus modelos cómo se usa realmente un ordenador en tareas cotidianas.
La lógica de fondo encaja con la carrera actual por los llamados agentes de IA, sistemas diseñados no solo para responder preguntas, sino para ejecutar acciones en interfaces reales: abrir menús, seleccionar opciones, usar atajos o completar pasos en aplicaciones de trabajo. Meta defendió a Reuters y otros medios que, si quiere construir asistentes capaces de ayudar con tareas informáticas del día a día, necesita ejemplos humanos de ese comportamiento, no solo texto o imágenes estáticas.
Una apuesta por entrenar la IA con trabajo real
El problema es que la noticia abre un debate incómodo sobre vigilancia laboral, privacidad y consentimiento dentro de las propias tecnológicas. Reuters señaló que el programa, conocido internamente como Model Capability Initiative, se aplicará en equipos de empleados estadounidenses, mientras que la ausencia de una opción clara de exclusión provocó malestar interno entre parte de la plantilla. Meta sostiene que existen salvaguardas para proteger información sensible y que los datos no se usarán para otros fines.
La medida no llega en un vacío. En los últimos meses, la industria de la IA ha intensificado su búsqueda de datos de entrenamiento cada vez más pegados al trabajo real, desde documentos de oficina hasta ejemplos de interacción humana con software. En ese contexto, Meta no solo ha redoblado su apuesta por la infraestructura de IA, sino que ha reorganizado parte de su estrategia alrededor de Meta Superintelligence Labs, la división desde la que está impulsando esta nueva fase.
Privacidad, automatización y malestar interno
También pesa el momento corporativo. Reuters sitúa esta iniciativa dentro de una transformación más amplia con la que Meta busca automatizar más flujos internos y reorientar funciones humanas hacia la supervisión y mejora de sistemas automáticos. Esa lectura resulta especialmente delicada porque coincide con informaciones sobre recortes de plantilla y con un aumento muy fuerte del gasto en IA, lo que alimenta la sensación de que los empleados están ayudando a entrenar las herramientas que podrían redefinir —o reducir— parte de su propio trabajo.
Más allá del caso concreto, la decisión deja una imagen bastante nítida del momento que atraviesa el sector tecnológico. Ya no basta con recopilar datos de internet: las grandes compañías quieren capturar cómo se trabaja de verdad frente a una pantalla.















