La muerte de Chuck Russell supone la despedida de uno de esos directores que, sin ocupar habitualmente los focos reservados a los grandes autores de Hollywood, dejó una huella imborrable en el cine fantástico, el terror y la acción de los años ochenta y noventa. Su nombre está ligado a películas que definieron a toda una generación de espectadores, desde el regreso de Freddy Krueger hasta el fenómeno mundial de La máscara.
El cineasta, guionista y productor estadounidense ha sido hallado sin vida en su domicilio la semana pasada. Tenía 73 años y, aunque en las últimas décadas había reducido su actividad, seguía siendo una figura muy respetada por los aficionados al género gracias a una filmografía repleta de títulos convertidos con el tiempo en auténticos clásicos de culto.
Del terror de Freddy Krueger al éxito mundial de 'La máscara'
Nacido en 1952 en Park Ridge (Illinois), Russell comenzó a hacerse un nombre en Hollywood durante los años ochenta. Su gran oportunidad llegó en 1987 con Pesadilla en Elm Street 3: Los guerreros del sueño, una entrega que consiguió revitalizar la saga de Freddy Krueger cuando parecía empezar a perder fuerza. La película fue un éxito entre crítica y público y todavía hoy está considerada una de las mejores secuelas de toda la saga.
Lejos de acomodarse, un año después volvió a demostrar su talento con The Blob: El terror no tiene forma, un ambicioso remake del clásico de ciencia ficción que transformó la historia de la criatura gelatinosa en una propuesta mucho más oscura, violenta y espectacular. Aunque su rendimiento en taquilla fue discreto, con el paso de los años terminó convirtiéndose en una obra de culto para los seguidores del terror.
La década de los noventa marcó un cambio radical en su carrera. En 1994 dirigió La máscara, la adaptación del cómic de Dark Horse protagonizada por Jim Carrey y Cameron Diaz. La cinta fue uno de los mayores fenómenos comerciales de la década, disparó definitivamente la carrera de Carrey y revolucionó el uso de los efectos digitales al trasladar a la gran pantalla el estilo exagerado y caricaturesco del personaje.
Tras el éxito de La máscara, Russell volvió a ponerse detrás de las cámaras para dirigir Eraser (1996), un thriller de acción protagonizado por Arnold Schwarzenegger. Aunque la película funcionó con solvencia en taquilla y terminó convirtiéndose en uno de los títulos más conocidos del actor durante aquella etapa, también fue una de sus producciones más discutidas por la crítica, que cuestionó su guion pese a reconocer el espectacular despliegue de acción y efectos especiales.
A partir de entonces continuó alternando grandes producciones con proyectos más modestos. En su filmografía también figuran El rey Escorpión (2002), que consolidó a Dwayne Johnson como protagonista de cine de acción, o Yo soy la venganza (2016), con John Travolta al frente del reparto.
Chuck Russell, director que combinó terror, fantasía, humor y acción, dejó un legado imborrable en Hollywood. Su influencia se aprecia en muchas producciones actuales, como herencia de una industria que ya no existe. Para una generación, es el director que convirtió a La máscara en un fenómeno global y a Freddy Krueger en un icono del cine de terror.















