1. Vandal Random
  2. Noticias
  3. Los psicólogos coinciden: quienes mantienen el 'gracias' y el 'por favor' incluso bajo estrés poseen una virtud especial

Los psicólogos coinciden: quienes mantienen el 'gracias' y el 'por favor' incluso bajo estrés poseen una virtud especial

Estas dos palabras son un pequeño escáner de personalidad: si las utilizas de forma automática, pueden revelar rasgos como empatía, autocontrol, gratitud y respeto hacia los demás.
Los psicólogos coinciden: quienes mantienen el 'gracias' y el 'por favor' incluso bajo estrés poseen una virtud especial
Alberto González ·
Actualizado: 14:01 8/8/2026
psicología
salud

En nuestro día a día, usamos palabras como “por favor” y “gracias” con tanta frecuencia que se vuelven casi automáticas. Sin embargo, la psicología del comportamiento se centra precisamente en estos pequeños hábitos que repetimos sin pensarlo. Nuestra forma de tratar a los demás puede revelar mucho más de lo que imaginamos. Mantener los buenos modales incluso en situaciones de estrés, cansancio o enfado puede estar relacionado con rasgos como la empatía, el autocontrol o la capacidad para reconocer el esfuerzo ajeno.

Juan Manuel García, Guardia Civil y experto en comunicación no verbal, compartió con el diario AS, durante la presentación de su libro “Ciencias del comportamiento”, cómo los pequeños detalles, desde una leve sonrisa hasta un movimiento de cejas o un cambio de postura, pueden ofrecer información valiosa sobre una persona.

Los psicólogos coinciden en que quienes mantienen la cortesía, incluso bajo presión, poseen una virtud especial

Sin embargo, no siempre es necesario fijarse en gestos tan sutiles. A veces, basta con escuchar cómo alguien se dirige a los demás. Y dos palabras destacan por su capacidad reveladora: “por favor” y “gracias”.

Las personas que agradecen incluso los gestos más pequeños suelen ser conscientes de su entorno. No se centran únicamente en sus propias necesidades, sino que también perciben el esfuerzo de quienes les rodean. Agradecer que alguien nos pase la sal, abra una puerta o se detenga para dejarnos cruzar son ejemplos de la misma conducta: reconocer que otra persona ha hecho algo por nosotros. Estos pequeños comportamientos reflejan una forma de entender las relaciones sociales basada en el respeto y la consideración.

Decir “gracias” implica reconocer el gesto de otra persona. En lugar de asumir que los demás tienen la obligación de ayudarnos, valoramos lo que han hecho. La humildad inteligente implica reconocer el papel de los demás sin sentirse inferior. También implica empatía y la comprensión de que nuestras necesidades no siempre son el centro de atención. El estrés puede alterar rápidamente nuestro comportamiento. Los atascos, las reuniones interminables, los problemas laborales o una situación tensa pueden hacernos perder la paciencia y olvidar los buenos modales.

Quienes siguen usando “por favor” y “gracias” incluso bajo presión demuestran que estas conductas están profundamente interiorizadas. Mantenerlas puede ser una señal de autocontrol y de una mayor capacidad para gestionar las emociones sin descargar la frustración sobre los demás. La forma en que formulamos una petición también puede marcar la diferencia. No transmite lo mismo decir “¿podrías enviarme los datos, por favor?” que “mándame los datos ya”.

PUBLICIDAD

La primera fórmula invita a colaborar, mientras que la segunda impone. En los entornos laborales y digitales, donde a menudo no podemos interpretar el tono de voz ni los gestos del interlocutor, estas pequeñas palabras adquieren aún más importancia. Quienes usan “por favor” y “gracias” de manera habitual no son necesariamente mejores personas. Lo que puede existir detrás es un patrón de comportamiento basado en reconocer los pequeños gestos positivos de los demás.

Dan los buenos días al conductor del autobús, agradecen la atención de quien trabaja en una cafetería o saludan al personal de seguridad, muchas veces sin esperar ningún reconocimiento. Al final, un simple “gracias” cumple una función más importante de lo que parece: hace saber a la otra persona que hemos visto su gesto. Puede durar apenas un segundo, pero crea un pequeño vínculo social. Por eso, dos palabras tan cotidianas como “por favor” y “gracias” pueden convertirse en una pequeña ventana hacia nuestra forma de relacionarnos con los demás.

Comentarios: 2

En forosComentar en nuestros foros

Más sobre Ciencia

RANDOM
Flecha subir