Las pirámides de Egipto llevan miles de años fascinando a la humanidad, pero también esconden una pregunta que todavía genera debate entre investigadores: ¿cómo consiguieron levantar enormes bloques de piedra con los medios disponibles hace más de 4000 años? Durante décadas, las principales teorías han girado alrededor de rampas, trineos, palancas y una gigantesca cantidad de mano de obra. Ahora, una investigación plantea una posibilidad mucho más sorprendente.
El estudio centra su atención en la Pirámide Escalonada de Zoser, situada en la necrópolis de Saqqara y construida durante la III Dinastía, alrededor del siglo XXVII a. C. Se trata de uno de los monumentos más antiguos de grandes dimensiones levantados principalmente con piedra y de una construcción fundamental para entender la evolución arquitectónica que acabaría desembocando en las grandes pirámides de Guiza.
Según los investigadores, el agua podría haber desempeñado un papel fundamental durante su construcción. La hipótesis plantea que los antiguos egipcios pudieron aprovechar la presión hidráulica para elevar determinados bloques desde el interior de la estructura, mediante un mecanismo que, salvando las enormes distancias tecnológicas, funcionaría de manera parecida a un ascensor. La propuesta parte del análisis de la propia pirámide y de su entorno. Los autores consideran que algunas características de la construcción son compatibles con la existencia de un sistema hidráulico capaz de conducir agua hacia pozos internos. Al aumentar la presión, esta podría haber desplazado una plataforma sobre la que se colocarían los bloques de piedra.
El paisaje situado alrededor de Saqqara también forma parte de la investigación. Gisr el-Mudir, una enorme estructura de piedra localizada al oeste de la pirámide, habría podido desempeñar alguna función relacionada con la retención y gestión del agua. El modelo propuesto contempla además diferentes zonas destinadas a controlar sedimentos y regular el flujo antes de utilizarlo en el proceso constructivo. De confirmarse, estaríamos ante una muestra extraordinaria de ingeniería para una civilización que vivió hace unos 4700 años. Sin embargo, la investigación está lejos de demostrar que este fuese realmente el método utilizado.
Varios especialistas han señalado la ausencia de evidencias arqueológicas directas que permitan confirmar el funcionamiento de este supuesto sistema. También se han cuestionado algunas interpretaciones del estudio y el hecho de que el equipo no incluya egiptólogos. Por tanto, no estamos ante el descubrimiento definitivo de cómo se construyeron las pirámides, sino ante una hipótesis que añade una nueva pieza al misterio. El agua pudo haber sido mucho más que un recurso esencial para los egipcios: quizá también fue una herramienta de ingeniería capaz de ayudarles a levantar algunos de sus monumentos más impresionantes.
