El Festival Internacional de Cine de Venecia, que acaba de celebrar su 86ª edición, volvió a situarse en el centro del debate no solo por su programación, sino por la polémica en torno a la presencia de Gal Gadot y Gerard Butler. Ambos actores, conocidos por sus recientes declaraciones públicas de apoyo a Israel en el contexto de la guerra de Gaza, se convirtieron en blanco de críticas y de una campaña de boicot que pedía su exclusión de la muestra italiana. La controversia puso de manifiesto cómo los conflictos geopolíticos se filtran en los grandes eventos culturales, transformando las alfombras rojas en escenarios de disputa ideológica.
La petición de boicot y la respuesta del festival
La petición, impulsada en su mayoría por colectivos y ciudadanos italianos, fue enviada a la organización del festival con un objetivo claro: impedir que Gadot y Butler participaran en la presentación de In the Hand of Dante, el nuevo thriller dirigido por Julian Schnabel en el que ambos comparten cartel. La dirección del certamen calificó la demanda de censura y decidió mantener la invitación. Aun así, finalmente ni Gadot ni Butler acudieron a la gala, lo que evitó imágenes que podrían haber acentuado la tensión mediática.
La defensa de Julian Schnabel
Julian Schnabel, director de la película y una de las voces artísticas más reconocidas del cine contemporáneo, tuvo que encarar en solitario la rueda de prensa. Frente a las preguntas de los periodistas, el cineasta defendió con firmeza a sus actores, subrayando que su elección obedecía a motivos estrictamente artísticos y no a consideraciones políticas. “No hay razones para boicotear a artistas”, aseguró. En su intervención, insistió en que Gadot y Butler habían realizado un trabajo “extraordinario” y que lo importante era discutir sobre la calidad de la película, no sobre los posicionamientos políticos de sus protagonistas.
Gal Gadot y Gerard Butler en el ojo del huracán
La figura de Gal Gadot, conocida por ser la Wonder Woman del antiguo DCU, que este año regresó a la gran pantalla como la Reina Malvada en Blancanieves, se ha convertido en un símbolo mediático complejo. Admirada por su carisma y su capacidad de sostener superproducciones, también ha sido criticada por un activismo proisraelí que despierta pasiones enfrentadas. Gerard Butler, recordado por títulos como 300 o Cómo entrenar a tu dragón, tampoco ha escapado a este clima de división. La reacción social en Italia refleja una tendencia más amplia: la dificultad de separar la obra de los artistas de sus convicciones personales en un mundo cada vez más polarizado.
¿Arte libre de política o influencia pública?
El caso pone de relieve un dilema recurrente en la cultura contemporánea: ¿hasta qué punto es legítimo pedir la exclusión de intérpretes o creadores por sus opiniones políticas? Mientras algunos defienden que la esfera artística debe ser un refugio libre de boicots ideológicos, otros consideran que figuras con tanta visibilidad ejercen influencia pública y no pueden quedar al margen de la crítica. La respuesta del Festival de Venecia marcó una postura clara contra la censura, aunque el hecho de que los actores no asistieran finalmente a la cita deja abierta la incógnita de si fue una decisión personal o fruto de presiones externas.
Una película eclipsada por la polémica
Lo que es indudable es que la polémica acabó robando protagonismo a la propia película de Schnabel, inspirada en la novela In the Hand of Dante de Nick Tosches, un relato que mezcla historia, ficción y reflexiones sobre la creación artística. Paradójicamente, el debate giró en torno a la ausencia de dos de sus estrellas en lugar de centrarse en el debut de una de las cintas más esperadas del festival.















