Después de más de dos décadas de recopilación y análisis, el proyecto SETI@home, dirigido por investigadores de la Universidad de California en Berkeley, ha logrado reducir 12.000 millones de señales de radio a apenas 100 eventos inexplicables, uno de los análisis más exhaustivos de la historia en la búsqueda de inteligencia extraterrestre. Los resultados se consolidaron en 2025 en dos artículos publicados en revistas científicas especializadas, marcando el cierre de un ciclo que comenzó en 1999.
Es oficial: de 12.000 millones de señales a solo 100, los científicos detectan una posible origen extraterrestre
SETI@home nació con una idea revolucionaria: convertir millones de ordenadores domésticos en una red distribuida capaz de procesar la enorme avalancha de datos que llegaba del Observatorio de Arecibo. El objetivo era claro y ambicioso: encontrar patrones de radio que pudieran señalar la presencia de vida inteligente más allá de la Tierra, en un universo donde la cantidad de información superaba con creces la capacidad de análisis humano.
Según David Anderson, cofundador del proyecto, durante años no existía un método viable para abordar la interpretación final de estas señales. Fue necesario desarrollar algoritmos de filtrado y clasificación capaces de eliminar interferencias de satélites, radares y otras fuentes terrestres, dejando solo aquellas emisiones que podrían tener un origen inusual. De esta manera, los miles de millones de registros iniciales se redujeron a unas 100 señales dignas de seguimiento y estudio más detallado.
Los artículos de 2025 describen con detalle cómo se logró este filtrado y la posterior fase de análisis comparativo, mostrando picos de energía momentáneos en frecuencias concretas y localizaciones específicas del cielo. Sí, hay fenómenos astronómicos inexplicables, algunos por falta de datos concluyentes y otros por falta de análisis más profundos. En cualquier caso, el trabajo subraya la transparencia del proyecto: los datos y algoritmos se han publicado de forma abierta, todos pueden acceder a ellos, permitiendo que otros científicos reproduzcan y amplíen los análisis.
Aunque SETI@home no ha confirmado la existencia de vida inteligente, sí estableció un nuevo estándar de sensibilidad en la búsqueda de señales de banda estrecha, capaz de detectar cualquier emisión por encima de cierto umbral de potencia. Los investigadores reconocen, no obstante, que muchas de las decisiones técnicas tomadas a finales de los 90 pudieron descartar información potencialmente relevante o interesante.
El legado del proyecto es innegable, sobre todo tras las desaparición de su hermano mayor: SETI@home sentó las bases metodológicas y técnicas para futuras iniciativas, que combinarán aprendizaje automático y redes de telescopios más amplias. Incluso con incertidumbres persistentes sobre posibles señales no captadas, estas 100 emisiones inexplicables continúan siendo un punto de referencia para la astronomía y un faro para la próxima generación de cazadores de inteligencia extraterrestre.















