Waymo, empresa de Google, ha tenido que activar una nueva retirada de seguridad para casi 3.800 robotaxis en Estados Unidos después de detectar un fallo delicado: algunos vehículos podían entrar en carreteras inundadas incluso después de identificar agua potencialmente intransitable. El caso que encendió las alarmas ocurrió el 20 de abril de 2026 en San Antonio, Texas, cuando un coche autónomo sin pasajeros atravesó una zona anegada en una vía limitada a 40 millas por hora. No hubo heridos, pero el incidente bastó para abrir un nuevo frente regulatorio.
La retirada afecta a 3.791 vehículos equipados con sistemas de conducción autónoma de quinta y sexta generación de Waymo. No se trata de una retirada tradicional, con coches llevados físicamente a un taller, sino de un recall de software supervisado por la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras de Estados Unidos. La compañía está aplicando actualizaciones y limitaciones operativas para reforzar la respuesta del vehículo ante lluvia intensa, inundaciones repentinas y zonas marcadas como peligrosas.
Un recall de software para evitar zonas inundadas
El problema técnico es muy revelador sobre los límites actuales de la conducción autónoma. Según la documentación citada por varios medios, el robotaxi detectó el agua y redujo la velocidad, pero no se detuvo ni evitó por completo la zona. En una ciudad seca o con meteorología estable, el sistema puede funcionar con mucha solvencia; en un episodio de lluvia extrema, con carreteras anegadas y condiciones cambiantes, la inteligencia del vehículo necesita tomar decisiones mucho más complejas que seguir el mapa o reconocer una señal.
Waymo ha reaccionado restringiendo temporalmente algunas áreas de operación, actualizando mapas y endureciendo sus criterios meteorológicos. La compañía también ha pausado o limitado servicios en zonas afectadas mientras desarrolla una solución definitiva. Este episodio llega en un momento clave para la empresa, que ya opera en varias ciudades estadounidenses y quiere expandirse a mercados con climas más difíciles, donde la lluvia, la nieve o las inundaciones pueden poner a prueba sistemas entrenados durante años en entornos más previsibles.
La lluvia extrema pone a prueba al robotaxi
El caso no es aislado dentro de el debate global sobre los robotaxis. En Estados Unidos, Waymo ya había sido investigada por otros incidentes, incluido el atropello leve de un menor cerca de una escuela y el paso indebido junto a autobuses escolares detenidos. En China, la expansión también se ha frenado después de problemas operativos con flotas autónomas, como vehículos detenidos en mitad de la vía y restricciones temporales a nuevas licencias. La promesa de una movilidad sin conductor avanza, pero lo hace bajo una vigilancia cada vez más estrecha.















