Es un gran salto hacia adelante. Y no uno fácil. Desde hace meses, y desde la propia Bruselas, se está dejando claro que Europa no debería conformarse con ser un mero satélite tecnológico de Estados Unidos. Con esta premisa, el CEO de Mistral ha presentado recientemente una hoja de ruta para situar al continente a la vanguardia de la carrera por la inteligencia artificial. Su mensaje llega en un momento crucial, cuando varias empresas europeas intentan definir la soberanía tecnológica en este nuevo escenario global.
Entre ellas destaca Euclyd, una startup que ya ha anunciado sus intenciones: busca 100 millones de euros de financiación con el apoyo de figuras influyentes de ASML. Su objetivo es ambicioso y directo: reducir la dependencia de NVIDIA.
Europa busca la independencia tecnológica y aspira a reducir su dependencia de grandes fabricantes como NVIDIA, desafiando las normas establecidas
Euclyd es un ejemplo destacado del papel estratégico de ASML en la industria. Aunque el público en general suele asociar la industria de semiconductores con gigantes como Intel, TSMC, NVIDIA o Qualcomm, la compañía neerlandesa es la que fabrica las máquinas litográficas más avanzadas del mundo, esenciales para la industria actual.
Su importancia es tal que incluso China está invirtiendo en replicar su modelo. En este contexto, el exdirector de ASML, Bernardo Kastrup, fundó Euclyd en 2024, con el respaldo del exCEO Peter Wennink. Según CNBC, la empresa ya está buscando capital para iniciar la producción a gran escala de chips diseñados específicamente para IA
El foco principal recae en los chips de inferencia, diseñados para ejecutar modelos ya entrenados, priorizando velocidad, baja latencia y, sobre todo, eficiencia energética. Euclyd afirma que su arquitectura “Craftwerk” podría ser hasta 100 veces más eficiente que las soluciones actuales de NVIDIA en este ámbito, aunque esta comparación debe tomarse con cautela, ya que la gama de NVIDIA integra capacidades de entrenamiento e inferencia en una sola plataforma.
Este movimiento no es aislado. En Europa, proyectos como los de Olix, Optalysys, Tactile, Lago y Axelera avanzan con fuerza, acumulando más de 800 millones de euros en financiación. A esto se suma el programa FAMES de la UE, con 830 millones destinados a impulsar la fabricación de semiconductores. Si bien estas cifras pueden parecer modestas en comparación con las de Estados Unidos, marcan una tendencia clara: Europa busca reducir su dependencia de terceros.
Este cambio no se limita al continente europeo. A nivel mundial, incluso en Estados Unidos, los principales actores están desarrollando sus propios chips para evitar la dependencia de NVIDIA. La carrera ya ha comenzado, y nadie quiere quedarse atrás.















