En la accidentada costa de la isla de Skye, en Escocia, un fósil de dinosaurio permaneció atrapado en la roca durante más de medio siglo hasta que un equipo de científicos logró finalmente liberarlo. Descubierto originalmente en 1973 en la remota zona de Elgol, el esqueleto permaneció inaccesible debido a la dificultad del terreno. Tras una compleja y minuciosa extracción, los paleontólogos confirmaron que se trata del fósil más completo encontrado hasta ahora en Escocia y, posiblemente, uno de los ornitópodos más antiguos del mundo.
Ahora, coincidiendo con los últimos hallazgos en la paleobiología y el estreno de un filme como Jurassic World Rebirth, este descubrimiento pone patas arriba lo conocido sobre el Jurásico Medio en Escocia.
Una criatura jurásica tan pequeña como un poni desconcierta a los científicos y reescribe la evolución de los dinosaurios
Este hallazgo, publicado recientemente en la revista Earth and Environmental Science Transactions of the Royal Society of Edinburgh, ha despertado un gran interés en la comunidad científica. No solo aporta nueva luz sobre la fauna del Jurásico Medio —una época con escaso registro fósil— sino que también consolida la isla de Skye como un enclave fundamental para la paleontología.
Cuando el equipo del National Museums Scotland, liderado por la paleontóloga Elsa Panciroli, retomó la excavación en 2018, sabía que enfrentaba un reto mayúsculo. La extracción del fósil requería tanto un equipamiento especializado como la colaboración de expertos en rescates en acantilados. Con la ayuda de un equipo canadiense y una empresa local de transporte marítimo, consiguieron recuperar los fragmentos del esqueleto que habían sido localizados 45 años antes.
Los análisis indicaron que el dinosaurio pertenece al grupo de los ornitópodos, una familia de herbívoros que posteriormente daría lugar a gigantes como Iguanodon y Edmontosaurus. Esta criatura, de tamaño similar al de un poni, tenía aproximadamente ocho años al morir y habitó un mundo muy distinto al actual.
El Jurásico Medio, hace cerca de 166 millones de años, fue un periodo crucial para la evolución de los dinosaurios, aunque su registro fósil es sumamente escaso. El hallazgo en Skye ofrece una ventana inédita a un ecosistema poco documentado, donde coexistían dinosaurios, cocodrilos primitivos y mamíferos tempranos. Aunque Escocia no es un destino habitual para los descubrimientos de dinosaurios, Skye se ha convertido en un laboratorio natural del Jurásico. En las últimas décadas, la isla ha revelado huellas de saurópodos, restos de mamíferos primitivos y el pterosaurio Dearc sgiathanach, el mayor del Jurásico conocido hasta ahora.
El nuevo fósil de Elgol se suma a esta lista creciente, confirmando a Skye como refugio de una biodiversidad única. Su notable estado de conservación contrasta con la mayoría de restos fragmentarios y erosionados hallados previamente en la región. A pesar de la complejidad para extraerlo, clasificar este dinosaurio fue igualmente arduo. La ausencia de un cráneo completo dificulta su identificación precisa, pero el estudio microscópico de sus huesos permitió datar su edad y determinar su tasa de crecimiento, confirmando que se trataba de un ejemplar joven en plena madurez.
La estructura vertebral y costal indica afinidad con los ornitópodos, aunque los científicos aún debaten si pertenece a una rama más primitiva dentro del grupo. Lo cierto es que este fósil es una de las evidencias más antiguas de un linaje que dominaría la fauna herbívora durante el Cretácico. Este descubrimiento refuerza la idea de que la historia de la vida en la Tierra aún esconde muchos secretos. Aunque el registro fósil escocés es limitado, la isla de Skye se revela cada vez más como una pieza esencial para comprender el Jurásico.















