Intel lanzó en el año 2021 su primera tarjeta gráfica de escritorio pensada para jugar, una Intel Arc A380 que comenzaba el periplo de uno de los fabricantes de hardware más importantes del mundo en un mercado completamente dominado por NVIDIA y, en menor medida, AMD.
Esa primera generación fue un poco una prueba inicial para adentrarse en ese mercado de GPU para jugadores tan competitivo. Al principio la compañía tuvo algunos problemas de drivers y, sobre todo, en los juegos con API más viejas pero poco a poco fueron ajustando todos y ya en la pasada generación la Intel Arc A750 empezó a convertirse en una alternativa interesante para la gama de entrada/baja.
Con toda la experiencia adquirida el fabricante de chips se lanzó a su segunda generación de GPU con la nueva Intel Arc B580 que se lanzó a la venta el pasado mes de diciembre y que ahora hemos podido probar en Vandal para llevarnos una grata sorpresa convirtiéndose, de hecho, en una alternativa muy interesante si buscáis una GPU de unos 300 euros (a veces algo más a veces algo menos dependiendo del modelo, tienda y ofertas).
Especificaciones técnicas
- Modelo: Intel Arc B580 Edición Limitada
- Arquitectura: Xe 2
- Proceso de fabricación TSMC N5 (5 nm)
- Núcleos Xe: 20
- Frecuencia: 2670 MHz
- Memoria: 12 GB GDDR6
- Interfaz: 192-bit
- Ancho de banda: 456 GB/s
- Velocidad; 19 Gbps
- Cantidad de pantallas admitidas 4
- Salida de gráficos: HDMI 2.1, DP2.1 up to UHBR 13.5, DP2.1 up to UHBR 10
- Resolución máxima: 7680 x 4320@120Hz
- Dimensiones: 272 mm x 115 mm x 2 ranuras
- Fuente de alimentación requerida: 600 W
- Precio: En torno a los 300 €
El inicio de Intel Xe2 Battlemage y una gráfica con un tamaño contenido
Esta nueva gráfica Intel Arc B580 es una de las primeras gráficas de la marca con la arquitectura Intel Xe2 Battlemage (también existe el modelo B570 algo menos potente) con un nuevo chip creado con un proceso de fabricación TSMC N5 y con varias mejoras en la arquitectura para mejorar la eficiencia, la compatibilidad con juegos y el rendimiento en trazado de rayos en tiempo real, algo que hemos podido comprobar ya en Vandal.
Una vez la sacamos de la caja nos hemos encontrado con una gráfica de tamaño contenido de 272 x 115 mm y dos ranuras de altura, teniendo un aspecto bastante sencillo y estando pensada para entrar en casi cualquier tipo de chasis.
Un rendimiento muy solido en 1080p con gráficos al máximo... e incluso a 1440p
Pero vamos a ir a lo que realmente os interesa que no es otra cosa que el rendimiento de la Intel Arc B580 en videojuegos y vamos a comenzar comentando que Intel cuenta también con su propia tecnología de suavizado y reescalado de texturas, Intel XeSS 2, que es otra alternativa para competir con NVIDIA DLSS y AMD FSR que muestra un buen avance con respecto a su generación anterior incluyendo en esta ocasión generación de frames y un sistema para reducir la latencia del mismo. Actualmente creemos que es una buena alternativa a las herramientas propias de NVIDIA y AMD aunque esté un pasito por detrás de las últimas versiones de estas tecnologías y de hecho, su principal problema es que su adopción en videojuegos por ahora es bastante discreta, así que en varias ocasiones hemos tenido que recurrir a la tecnología FSR en lugar de XeSS con esta gráfica.

Entrando a hablar del rendimiento en si mismo, es una gráfica totalmente capaz de hacernos disfrutar de nuestros juegos favoritos a 1080p y al máximo de sus prestaciones gráficas, ray tracing incluido, e incluso podemos utilizarla sin problemas a 1440p si ajustamos alguna opción técnica, siendo una alternativa bastante seria a las GPU de AMD y NVIDIA en su tasa de precios, al menos hasta que estas marcas saquen su nueva generación de GPU de gama baja/media.
Por ejemplo, la Intel Arc B580 es capaz de mover Assassin's Creed Shadows a 66 FPS en su máxima calidad gráfica en 1080p, ray tracing incluido. Lo mismo ocurre con Cyberpunk 2077 en el que logra 61 FPS con ray tracing en ultra (no con el modo overdrive). Otro buen ejemplo es Call of Duty: Black Ops 6 logrando 128 imágenes por segundo ideales en un juego competitivo. Tenéis las pruebas justo aquí abajo:
*Nota: Las pruebas se han realizado con un ordenador equipado con un procesador AMD Ryzen 9 5900X @3,7 GHz, placa base ASUS ROG Stric B550-E Gaming, 64 GB de memoria RAM Corsair Vengeance RGP Pro White y SSD Samsung 970 EVO Plus 1TB NVMe M.2.
Temperatura y consumo
Pasemos ahora a hablar de otros factores a tener en cuenta de la gráfica que son su temperatura y su consumo. En nuestro caso hemos probado el modelo base de Intel que en las situaciones de mayor estrés ha alcanzado unos 71º, lo que es una temperatura muy buena teniendo en cuenta que estos chips están diseñados para resistir temperaturas de unos 88 o 90 grados.

Entrando en el consumo, la gráfica nos pide una fuente de 600 W y mientras jugamos el consumo de la misma no ha llegado nunca a los 200 W, siendo en situaciones de estrés de unos 194 W aproximadamente, por lo que estamos también, en este caso, ante unos buenos parámetros aunque, curiosamente, en reposo su consumo de algo más de 30 W es un tanto elevado.
Conclusiones
Intel ha dado un paso de gigante con su nueva generación de tarjetas gráficas para jugar y su Arc B580 es un buen ejemplo de ello, dándonos un rendimiento muy sólido en 1080p y convirtiéndose en la actualidad en una opción a tener muy en cuenta si buscáis una GPU de unos 300 euros que os permita disfrutar de vuestros juegos favoritos al máximo a esta resolución e incluso a 1440p si realizamos algunos ajustes.
Es cierto que tiene algunos fallos como su consumo en reposo, que la tecnología de reescalado XeSS no tiene tanta integración por ahora como la de sus competidores y que NVIDIA y AMD aún no han presentado sus alternativas para esta franja de consumo en esta generación pero en este momento en el que realizamos "la foto" la Intel Arc B580 sale muy bien parada, es una grata sorpresa y nos hace pensar que, poco a poco, Intel puede convertirse en una marca a tener muy en cuenta también en el mercado de las tarjetas gráficas para jugar "de sobremesa".
Hemos realizado este análisis gracias a una Arc B580 cedida de forma temporal por Intel.















