Nintendo Switch recibió una cantidad bastante generosa de Resident Evil, pero hubo un momento en el que su hardware dejó de ser suficiente para los títulos más ambiciosos de Capcom. Esto hizo que Resident Evil 2 y Resident Evil 3 llegasen mediante versiones en la nube, obligándonos a depender permanentemente de una conexión a internet, mientras que el remake de la cuarta entrega ni siquiera apareció en la consola. Switch 2 cambia por completo esta situación y, por fin, nos permite jugar de manera nativa a tres de los mejores títulos recientes de la saga.
Resident Evil 2: Volviendo a Raccoon City, ahora de verdad en portátil
Poco podemos añadir sobre Resident Evil 2 como juego. Como ya os contamos en nuestro análisis original, nos pareció uno de los mejores ejemplos de cómo modernizar un clásico manteniendo prácticamente intactas sus señas de identidad. Siete años después, explorar la comisaría sigue siendo igual de absorbente, los zombis continúan dando bastante miedo y Mr. X todavía sabe cómo conseguir que demos media vuelta nada más escuchar sus pasos. Resident Evil 2 sigue siendo un juegazo, y tenerlo funcionando de manera nativa en una portátil es fantástico
Además, Switch 2 recibe la Deluxe Edition, bastante más completa que el juego básico. Incluye los trajes Sheriff de Arklay, Noir y '98 para Leon; Militar, Noir, Elza Walker y '98 para Claire; las tres Samurai Edge de Albert, Jill y Chris; y la opción de cambiar la música por la banda sonora del título original. Es, en definitiva, una edición bastante completa para quienes lleguen ahora por primera vez.
Centrándonos ya en la conversión, Capcom ha optado por buscar las 60 imágenes por segundo y, en general, creemos que ha tomado una buena decisión. El rendimiento es bastante bueno, pero no perfecto, y hemos visto algunas caídas puntuales, especialmente fáciles de percibir cuando jugamos en el televisor. No son demasiado habituales ni nos han estropeado la experiencia, pero están ahí. Al menos en nuestro caso no hemos conseguido confirmar que el VRR esté funcionando en modo televisor, algo que explicaría por qué estas bajadas destacan más que en portátil, aunque es posible que al reducir la resolución el rendimiento sufra menos.
La calidad de imagen es también bastante buena en general, aunque la reconstrucción mediante DLSS puede generar bastante ruido en determinados elementos, algo especialmente evidente en portátil por la densidad de píxeles, donde ciertas superficies, el pelo o los elementos finos pueden mostrar una cierta inestabilidad temporal. No arruina el apartado gráfico ni mucho menos —de hecho, sigue siendo un juego muy resultón—, pero una imagen un poquito más limpia habría redondeado el conjunto.
Por último, nos sorprende que no haya opción para apuntar utilizando el giroscopio. Es una función que parece particularmente apropiada para un juego así y que habría sido muy bienvenida en portátil. No es algo imprescindible, obviamente, pero sí una oportunidad perdida en una conversión que, por lo demás, cumple con muy buena nota.
Resident Evil 3: El pequeño descanso antes de volver al infierno
Resident Evil 3 es el título más divisivo de los tres, y nuestra opinión no ha cambiado demasiado desde que publicamos nuestro análisis original. Es corto, lineal y se aleja bastante más del survival horror que su predecesor, pero también es muy entretenido y tiene un ritmo fantástico. No nos parece un mal juego ni muchísimo menos, pero sí creemos que es claramente el menos inspirado de este trío.
Paradójicamente, ser el menos ambicioso parece jugar a su favor en Switch 2. Probablemente sea el que ofrece la imagen más consistente y limpia de los tres, y vuelve a perseguir las 60 imágenes por segundo con caídas bastante puntuales. Los problemas son similares a los de Resident Evil 2, pero nos han resultado todavía menos perceptibles, sobre todo jugando en portátil.
En el televisor volvemos a encontrarnos con esas pequeñas fluctuaciones y, al menos con nuestra configuración, tampoco parece que esté entrando en funcionamiento el VRR. De nuevo, queremos ser prudentes por si es problema nuestro (a pesar de que Xbox Series X y PS5 Pro lo activan sin problema), pero las caídas se perciben claramente de una manera que normalmente esperaríamos que el refresco variable ocultase. En portátil, por contra, la experiencia vuelve a ser bastante más estable a la vista.
Esta versión incluye el juego principal, el traje clásico de Jill y el peinado clásico de Carlos. Hay una ausencia importante respecto al lanzamiento original: Resident Evil Resistance, el multijugador asimétrico que acompañaba al título de 2020, no forma parte de esta versión de Switch 2.
Y tampoco tenemos apuntado por giroscopio, algo que seguimos sin terminar de entender. Por lo demás, es una conversión muy sólida de un juego que, personalmente, creemos que funciona genial para limpiarnos el paladar de cara a la cuarta parte. Después de la tensión y la exploración de Resident Evil 2, sus cinco o seis horas de acción más directa entran sorprendentemente bien antes de afrontar la aventura mucho más extensa de Leon.
Resident Evil 4: El milagro más imperfecto
Y llegamos al plato fuerte. Resident Evil 4 nos pareció una auténtica pasada cuando lo analizamos originalmente —podéis leer nuestro análisis aquí— y sigue siendo una auténtica pasada ahora. Es uno de esos juegos en los que es difícil encontrar un momento aburrido, con un ritmo, una variedad y unos combates extraordinarios, y poder jugarlo en una máquina portátil sin recurrir a la nube sigue pareciéndonos impresionante.
Switch 2 recibe, además, la Gold Edition, por lo que tenemos la historia principal, Caminos distintos protagonizado por Ada y Mercenarios, además de prácticamente todo el paquete adicional: los trajes Casual y Romántico para Leon y Ashley, Héroe y Villano para Leon con sus filtros, las gafas deportivas, la Sentinel Nine, la Skull Shaker, la banda sonora original, el mapa del tesoro expandido, dos maletines y dos amuletos. Es una edición muy completa y, particularmente, Caminos distintos es un añadido perfecto para rematar la experiencia.
También es, con diferencia, el juego que más pone a prueba Switch 2. Capcom aumentó notablemente la complejidad de los escenarios y personajes, la iluminación y la cantidad de elementos en pantalla respecto a los dos anteriores, y aquí los sacrificios son mucho más visibles. De los tres, es el que peor calidad de imagen ofrece, aunque el resultado sigue siendo perfectamente disfrutable.
El principal problema vuelve a estar en la reconstrucción de imagen. Hay escenas donde el DLSS puede ser bastante agresivo, y las sombras indirectas presentan muchísimo ruido, especialmente en interiores o zonas con una iluminación compleja. Nos referimos a las sombras indirectas generadas por la iluminación general de una estancia y no, por ejemplo, a las creadas directamente por la linterna, que suelen mantenerse mucho más estables y definidas.
En portátil también es bastante evidente el popping. Árboles, edificios y otros elementos pueden cambiar claramente entre sus diferentes niveles de detalle según nos acercamos, y en ocasiones literalmente vemos cómo el escenario va ganando detalle delante de nosotros. En una pantalla pequeña se disimulan algunos compromisos, pero este concretamente puede destacar más precisamente porque estamos mirando una imagen relativamente compacta y todos los elementos están muy cerca unos de otros.
Aun así, volvemos a tener un objetivo de 60 imágenes por segundo y creemos que merece la pena. Hay caídas y algún pequeño tirón, especialmente cuando la acción se complica, pero la respuesta del control y la fluidez general hacen que siga siendo una experiencia fantástica. En televisor volvemos a tener la sensación de que no funciona el VRR, mientras que en portátil parece que sí consigue suavizar parte de las fluctuaciones, aunque no puede ocultar completamente determinadas bajadas.
Curiosamente, Resident Evil 4 sí incluye apuntado utilizando el giroscopio... pero de una manera bastante particular. Sólo podemos usarlo en el eje vertical y, al activarlo, el juego deshabilita además ese mismo eje del stick mientras apuntamos. Si os gusta controlar la altura exclusivamente moviendo la consola puede tener utilidad, pero personalmente nos parece una implementación demasiado restrictiva y habríamos preferido poder combinar libremente ambos métodos.
Tres conversiones que cumplen, pero podían haber dado un poquito más
Después de jugar los tres, nuestras sensaciones son muy positivas. Capcom ha conseguido meter tres juegos técnicamente exigentes en Switch 2, que funcionan la inmensa mayoría del tiempo a 60 imágenes por segundo sin realizar sacrificios que arruinen la experiencia. Resident Evil 2 mantiene muy bien el tipo, Resident Evil 3 es probablemente el más sólido visualmente y Resident Evil 4 hace más concesiones, pero también es muchísimo más ambicioso.
Nos habría gustado, eso sí, tener algo más de libertad para elegir. Creemos que los tres se habrían beneficiado muchísimo de un modo «Calidad» a 30 imágenes por segundo, pensado para quienes prefieran sacrificar fluidez a cambio de una resolución interna superior, una reconstrucción más limpia, mayor nivel de detalle y, sobre todo, una estabilidad absoluta. Entendemos perfectamente que Capcom haya priorizado los 60, pero no vemos qué habría de malo en ofrecer ambas opciones.
Obviamente, las plataformas más potentes ofrecen mejores resultados, pero si sólo tenéis una Switch 2, podéis jugar los tres aquí perfectamente tranquilos; y si ya los tenéis en otros sistemas pero valoráis especialmente la portabilidad, estas versiones nos parecen también muy fáciles de recomendar. Hay pequeños problemas, sí, y particularmente Resident Evil 4 sufre en ciertos momentos, pero el resultado es muy, muy competente. Y, sobre todo, esta vez Raccoon City (y parte de la España rural) cabe de verdad en la mochila.
Hemos realizado estas impresiones en Nintendo Switch 2 con códigos proporcionados por Plaion.



































