Una carta de amor a los más de 80 años de historia de Batman, una evolución de la fórmula LEGO apostando por la variedad y reminiscencias de los Batman Arkham de Rocksteady que tanto se echan de menos. Nuestro primer contacto con LEGO Batman: El Legado del Caballero Oscuro, la nueva aventura de acción en mundo abierto de TT Games, ha sido muy prometedor.
Los videojuegos del estudio de Warner Bros. Games siempre se han basado en representar con humor, pero con respeto por el material original, los momentos icónicos de las licencias en los que se basan, ya sean las películas de Star Wars, el universo de Harry Potter o los superhéroes de Marvel. Eso sigue siendo así, pero de una manera más ambiciosa y creativa, pues tratan de aglutinar en una misma historia cohesionada situaciones reconocibles de películas, series, juegos y cómics.
LEGO Batman es todos los Batman
Desde que comenzamos a controlar a un Bruce Wayne que está dando sus primeros pasos como superhéroe se nota que el estudio británico se ha esforzado en combinar todo eso de manera coherente para que el argumento no sea simplemente un cóctel de referencias, sino una historia con continuidad.
Así, puede ser apetecible tanto para quienes conozcan el extensísimo material original como para los muchos jugadores, niños, parejas o familiares, que llegarán de nuevas, quizá motivados a jugar en cooperativo local (que no pudimos probar en esta versión preliminar).
Hemos jugado a situaciones extraídas de la excelente trilogía de Cristopher Nolan, pero también de las películas de Tim Burton y la Batman de Matt Reeves. Las secuencias cinematográficas están fantásticamente animadas, tienen una puesta en escena encomiable y un doblaje al español genial con mucha presencia durante toda la partida, ya que los personajes no paran de charlar (también los secuaces de los villanos). A veces, esas escenas se ponen juguetonas. No lo decimos solo por el humor tontorrón que parece sacado de la graciosa Batman: La LEGO película, sino porque para rememorar a cintas y series de televisión antiguas juegan con el formato, las transiciones y los efectos de sonido.
La atención por el detalle es excesiva, en el mejor sentido de la palabra, algo que se extiende a la enorme cantidad de bromas, chistes absurdos y humor slapstick; cada pocos minutos te da un motivo para sonreir. Que trate de adaptar tantísimo material en una historia contenida (no parece que vaya a ser un juego gigantesco, pero sí grande) permite que siempre haya variedad y ocurran cosas nuevas, lo que también se refleja en la partida.
De Jim Gordon a Catwoman: el Caballero Oscuro no está solo
La aventura principal se estructura en misiones lineales a las que se acceden desde un mundo abierto, del que hablaremos más adelante. Esas misiones combinan lo que podríamos esperar de un juego de LEGO, como los combates multitudinarios, la construcción de aparatos y los coleccionables, con elementos que recuerdan a Batman Arkham, como las ejecuciones sigilosas, la visión de detective y la verticalidad en el diseño de niveles, que no es brillante, pero sí variado.
La clave de esa variedad es que Batman no está solo, sino que en las misiones lo acompaña otro personaje con capacidades únicas, lo que contribuye mucho a la pluralidad de situaciones. En un momento exploramos, junto a Catwoman, un apartamento con el objetivo de encontrar una estancia secreta, lo que nos llevó a hacer un puzle que requería estar atentos al entorno, a forzar una caja fuerte (con un minijuego bastante particular) y a controlar a un gato para colarnos por recovecos. En otra misión, la fase en la que conocemos a Robin, transforma el juego en un desafío de plataformas que nos recordó a Fall Guys.
En un instante podemos pasar de controlar a Batman a manejar a su compañero, incluso en medio de los combates. Las trifulcas tienen más chicha de lo habitual en los juegos de LEGO, pero tampoco son tan espectaculares como las de Batman Arkham, aunque tienen algunos de sus elementos. Las batallas son, por lo general, multitudinarias, contra enemigos que se repiten y que no suponen ningún problema ni en el nivel de dificultad más elevado. Pero sí motivan a estar atentos para esquivar, para contraatacar a adversarios lejanos cuando lo indica la aparición de un botón contextual y para realizar evasiones vistosas y ejecuciones graciosas.
Sí recuerda más a los Arkham cuando los niveles permiten engancharse a salientes altos del escenario para pillar a los rivales desprevenidos o cuando avanzamos a hurtadillas junto al compañero para acabar por la espalda con una dupla de enemigos que tienen una conversación absurda. Además, en los combates se utilizan utensilios como el batarang y la pistola de Jim Gordon, que ciega a los adversarios. Las trifulcas pueden hacerse repetitivas pronto, lo que se mitiga en parte gracias a que cada personaje tiene sus capacidades, que además se pueden mejorar y adaptar a distintos estilos de juego con un sencillo árbol de habilidades.
Lo que no nos convenció fue el enfrentamiento contra un jefe final, Hiedra Venenosa, que presentaba dinámicas que hemos visto en muchos otros juegos y mejor ejecutadas. Con todo, aunque los combates están muy presentes durante la partida, son solo una parte del juego. Nos ha sorprendido lo mucho que hay por hacer y las muchas cosas con las que se puede interactuar: se ofrecen puzles opcionales más elaborados de lo que cabría esperar en un juego de LEGO y debemos buscar piezas para crear máquinas alocadas con las que abrirnos paso.
Una Gotham que te dejará a bloques
El nuevo LEGO Batman destaca va más allá de las misiones lineales. De nuevo, recuerda a los Batman Arkham por su mundo abierto, una Gotham de LEGO dividida, sin tiempos de carga, en cuatro islas. Un escenario con una ambientación que capta a la perfección el tono sombrío y grandilocuente de la ciudad del Caballero Oscuro y lo combina con el humor de LEGO, mediante las conversaciones graciosas entre transeúntes que se oyen aquí y allá, y por los chistes ambientales que pillarán los más avispados.
Es un escenario grande plagado de cosas por hacer, uno de esos mapas con bastantes iconos que limpiar, pero en su justa medida; no parece que vaya a agobiar. Hay cofres que encontrar para conseguir coleccionables, misiones secundarias que cumplir (nos encontramos con unos tigres que devolver al zoo) y diferentes pruebas de habilidad basadas en dominar el movimiento de Batman y de sus vehículos.
No sería un Batman de mundo abierto si la ciudad no estuviera plagada de lugares en los engancharse para salir disparados y después planear hacia nuestro destino, con frecuencia parándonos varias veces por el camino porque hemos visto esto o aquello que nos ha llamado la atención. Tampoco estaría completo sin los vehículos, como el Batmóvil y la Batmoto, que podemos llamar en cualquier momento y que aparecen en muchas de las versiones que han tenido en el universo Batman. Se desbloquean como recompensa o como coleccionable, según el caso, y pasan a formar parte del enorme concesionario que Bruce Wayne tiene en su batcueva personalizable.
Las pruebas contrarreloj controlando a Batman o a lomos del batmóvil pican bastante, aunque sobre todo en las primeras hemos sentido que al control le falta un poquito de finura para que los retos se perciban más justos. Además de dar tundas a grupos de malhechores y detener las huidas de los criminales, lo que más hemos disfrutado en estos primeros minutos en Gotham han sido los puzles. Enigma ha dejado por la ciudad un buen puñado de rompecabezas que motivan la exploración y la atención al entorno.
Una ambientación y una atención por el detalle geniales
La recreación de Gotham no solo es molona por su atmósfera, sino también desde el punto de vista técnico. No es un juego de LEGO en el que todo esté hecho con piezas y bloques, sino que estos se integran, de manera sorprendentemente natural, con el asfalto de las calles, el hormigón de los edificios, los charcos generados por la lluvia incesante y la vegetación, todo ello muy bien recreado.
Es un juego vistoso por la calidad de las texturas, los cuidados efectos de iluminación, por una distancia de dibujado amplia, y sobre todo, por la infinidad de detalles que hay aquí y allá; la textura de fieltro de la capa de Batman es tan fotorrealista como simpática.
Sin embargo, parece que esto tendrá un coste. Hemos jugado a una versión todavía en desarrollo en un ordenador de gama alta, y el rendimiento que vimos demuestra que los elevados requisitos para PC no van desencaminados con la realidad: experimentamos notorias bajadas de framerate y, especialmente en el mundo abierto, el control se aprecia pesado. Aun así, no es un juego exigente que requiera controles superprecisos, por lo que estos problemas no afectaron a la partida, pero ojalá en el lanzamiento esté mejor optimizado.
@vandalonline Jugamos a LEGO BATMAN El Legado del Caballero Oscuro 😱 #lego #batmanbangkit #videojuegos #vandal ♬ sonido original - Vandal (Oficial)
Saldrá el 22 de mayo en PC, PS5 y Xbox Series; más adelante en Switch 2
Tampoco empaña un juego que puede sorprender a muchos, aunque también puede decepcionar a quienes se esperen un nuevo Batman Arkham en mundo abierto con bloques amarillos, porque no lo es. Lo que sí encontrarán los seguidores del Caballero Oscuro el 22 de mayo (en PC, PS5 y Xbox Series, más adelante en Switch 2) es una ambiciosa historia que cohesiona y referencia el legado del superhéroe, pasado por el filtro del humor tontorrón de Batman La LEGO película.
Es también uno de los juegos de LEGO más prometedores: si mantiene la variedad de situaciones y de mecánicas será una de esas aventuras divertidas de principio a fin. Si las actividades del mudo abierto no se repiten demasiado, descubrir los misterios de Gotham puede enganchar durante horas y horas. Además, tiene un fantástico acabado audiovisual, a la espera de ver qué ocurre con el rendimiento de la versión final. TT Games ya fue más allá de lo habitual con LEGO Star Wars: La Saga Skywalker; con El legado del Caballero Oscuro parece que han subido un nuevo escalón.
Hemos realizado estas impresiones tras jugar a una versión preliminar para PC en un evento invitados por Warner Bros. Games España.






































