Qué grata sorpresa ha sido la demo de Gamescom de Stuntman: Hollywood, un arcade de conducción y acción para un jugador que transmite adrenalina pura al ponernos en la piel de un doble de acción que debe realizar maniobras arriesgadas y conducir de manera peligrosa en sets de rodaje inspirados en películas icónicas.
El nuevo juego de Saber Interactive recupera la saga que nació y pereció a principios de los 2000, pero con varios cambios. El primero, la extraordinaria dificultad de aquellos se reserva para las puntuaciones, pero el avance por la campaña es asequible. El segundo es que en esta ocasión no hay referencias veladas a películas conocidas, sino que cuenta con la licencia de filmes de Universal.
Conducir en los sets de Parque jurásico o Regreso al pasado
Aun así, no hace falta peinar canas para disfrutar de la propuesta. No pasa nada si no tienes una relación nostálgica con Corrupción en Miami, Terremoto, A todo gas y Parque jurásico. Esos son los niveles que jugamos, pero también estarán Regreso al pasado, El coche fantástico y Death Race: La carretera de la muerte, entre otras producciones audiovisuales, cada una un episodio de la campaña, que estará compuesta de alrededor de 14, aunque el productor Russ Dawson nos dijo que aún estaban cerrando la cifra, y por tanto, las películas o series que adaptarán.

No hace falta tener un vínculo con el material original, decíamos, porque se sentirá atraída por la propuesta cualquier persona a la que le gusten los arcades de conducción, la acción, o las dos cosas en el mejor de los casos. Es un placer conducir mientras no paran de suceder cosas espectaculares a tu alrededor que afectan al circuito, ya sean explosiones, tiroteos o la aparición de un T. Rex que intenta zamparte, mientras tratas de seguir el trazado indicado, pasar por donde te piden en el momento correcto y esquivar los obstáculos, y si es al límite, mejor. Cada pocos segundos hay situaciones en las que dices ¡uy, casi lo hago perfecto! y que te hacen sentirte como un dios al volante.
Como un rally alocado
Participar en las vertiginosas fases que duran unos pocos minutos se asimila al juego de rally más alocado que podáis imaginar. Hay que seguir las órdenes del director, que lamentablemente no estará doblado al español y hace mucho por la inmersión, pero las indicaciones aparecen también en la interfaz, que nos indican cuándo y por dónde debemos conducir serpenteando, la distancia más apropiada para pasar entre dos camiones que nos pueden convertir en chatarra, el momento en el que derrapar y así esquivar el impacto de un edificio colapsando o cuándo toca poner la moto casi paralela al barro para avanzar por debajo de un árbol derruido mientras los velocirraptores corren a nuestro lado.

No son exactamente las situaciones que aparecen en las películas licenciadas, pero sí se inspiran en grandes momentos de esas cintas. Así, hemos esquivado cócteles molotov que los criminales nos lanzaban desde las furgonetas que trataban de bloquearnos el paso y sorteado por los pelos las barreras de pinchos que la policía colocaba desde sus coches y helicópteros. Hemos golpeado tablones de madera para derribar puentes y torres de almacenaje de agua. Avanzamos por un almacén que se resquebrajaba a nuestro paso, creando desniveles y boquetes que generaban nuevos caminos, a la vez que pasábamos por cintas transportadoras que dificultaban esquivar los contenedores que, de impactar con ellos, nos frenarían e impedirían que llegáramos bien de tiempo a la siguiente acrobacia. Hemos saltado entre rascacielos, impulsado desde un muelle a un barco y realizado un backflip sobre la mandíbula de un dinosaurio.
El punto son los puntos
La gracia no está solo en hacer esas acrobacias. Eso es fácil. La chicha está en hacerlo en el momento adecuado con la precisión indicada, pasar por los puntos de control antes de que dejen de puntuar, cruzar a tiempo las zonas que suman segundos al temporizador y atinar los QTE, como disparar a nuestros perseguidores. Durante la fase se valora nuestra pericia en diferentes vertientes y en cada acrobacia, y de eso depende la puntuación final y las estrellas que nos otorgan, que como en Super Mario 64 sirven para desbloquear los siguientes episodios y, si nos sobran, otros extras. No hará falta repetir mucho para avanzar, pero sí habrá que aprenderse al dedillo cada fase para conseguir la máxima valoración.

No cabe duda de que la propuesta es llamativa por sí misma, pero para muchos, hacer todo eso a los mandos de superdeportivos clásicos del cine y de vehículos como el DeLorean o KITT será un sueño hecho realidad. Además, los coches tienen un control satisfactorio, muy arcade, pero que se siente con el peso justo, aunque el manejo de la moto en el episodio de Parque jurásico nos ha parecido más blando.
Además, aunque gráficamente es resultón porque, al estar constantemente realizando pericias al volante con una alta sensación de velocidad, da poco tiempo a fijarse en los detalles: estás más pendiente de las explosiones, los coches que se cruzan en la carretera, los camiones que se tumban, los tipos que te disparan con un lanzacohetes y el asfalto que se hunde. Es, sin duda, un juego vistoso.
¿Un embrague con poco fuelle?
Lo que nos preocupa es el fuelle que pueda tener. En menos de media hora jugamos cuatro fases y desde Saber estiman que habrá una decena y media. Por supuesto, una cosa es terminar el nivel y otra cosa completarlo; habrá que repetir mucho para conseguir todas las puntuaciones. Además, el productor Ross Dawson comentó que habrá desafíos arcade en versiones más cortas de los niveles y otros contenidos más allá de la campaña. Aun así, queda la incógnita: ¿cuánto jugaremos a Stuntman: Hollywood cuando nos hayamos acostumbrado a su espectáculo?
Hemos realizado estas impresiones tras jugar a una versión en desarrollo para PC en Gamescom.






















