Goku y sus amigos fueron uno de los grandes protagonistas de la San Diego Comic-Con de Málaga. La saga de Akira Toriyama, uno de los mangas y anime más célebres de todos los tiempos, tuvo una gran presencia en la programación y en los paneles, con invitados que siguen manteniendo viva la llama de los Saiyans tantos años después. En mitad de uno de los salones principales, Bandai Namco trajo una demostración de su esperado Dragon Ball Xenoverse 3, un videojuego que tiene una tarea complicada por delante.
No solo porque llega después de un Dragon Ball Xenoverse 2 que ha conseguido mantenerse durante años gracias a actualizaciones y contenido adicional, sino porque esta tercera entrega quiere hacer algo bastante más ambicioso que anteriores juegos de la licencia.
Sus creadores buscan llevar la fórmula a un futuro completamente nuevo y conseguir que nuestro personaje vuelva a sentirse parte fundamental de la historia.
Después de probar su gameplay, la sensación es que Dimps no está intentando reinventar Xenoverse, sino llevar sus principales ideas mucho más lejos. Y eso, en este caso, puede ser precisamente lo que necesitaba esta querida saga.
Dragon Ball Xenoverse 3 va a por todas y quiere convertirse en el mayor juego de la saga
La primera gran diferencia con los anteriores títulos aparece incluso antes de empezar a repartir golpes. El juego nos lleva hasta el Año 1000, cientos de años después de los acontecimientos que conocemos, con una West City transformada en una gigantesca ciudad futurista, con muchos cambios tanto visuales como de estructura. Es un escenario que sirve como centro de operaciones -una especie de hub para misiones y otros contenidos- y que, además, permite conectar las nuevas historias con personajes y momentos clásicos de Dragon Ball.

Aquí volvemos a crear nuestro propio avatar, escogiendo raza, apariencia, vestuario y diferentes características. Pero la personalización ya no parece una simple capa estética. Dragon Ball Xenoverse 3 quiere que construyamos realmente nuestro estilo de combate. Podemos combinar técnicas, habilidades, destrezas y las llamadas Asistencias de alma para configurar un personaje que responda a nuestra manera de jugar. Y eso se nota especialmente cuando empiezan las peleas. En la demostración estábamos un poco limitados en este aspecto, pero lo hemos visto en profundidad en el pasado.
Como ya os contamos en desde la Gamescom, a nivel jugable no esperéis un gran cambio en lo que podríamos considerar el núcleo de la jugabilidad, ya que la estructura resulta lógicamente familiar para cualquiera que haya jugado a las anteriores entregas. Volamos por los escenarios, localizamos enemigos y entramos en combates que rápidamente se convierten en el festival de golpes, teletransportaciones, persecuciones aéreas y ataques de energía que uno espera de Dragon Ball. La diferencia es que ahora todo parece más fluido, está bastante mejor integrado y, sobre todo, el control del Ki adquiere una importancia mucho mayor.
Un ejemplo práctico. Gastarlo sin pensar puede dejarnos vendidos en el peor momento, ya que durante la demostración -con un límite de tiempo de 15 minutos-, nos iban arrojando enemigos de todo tipo, obligándonos a luchar en una incesante concatenación de oleadas a cada cual más poderosa. Durante la partida pudimos combinar ataques cuerpo a cuerpo con técnicas como el Kamehameha o recurrir a habilidades mucho más espectaculares para limpiar grupos enteros de enemigos, como unos insistentes drones que se escondían y revoloteaban por el paraje helado que servía de escenario en la demo.

Una vez más, los superataques son especialmente llamativos y consiguen transmitir esa sensación de estar dentro del anime que Xenoverse siempre ha perseguido, fomentando los ángulos de cámara idénticos a la obra de animación y la destrucción de algunas partes del escenario -algo que se ha mejorado en esta entrega-. Pero hay una novedad que puede terminar siendo mucho más importante que cualquier mejora visual: el llamado Soul Switch.
La idea, quizás la novedad más interesante de todo Xenoverse 3, es tan sencilla como potente. Durante determinados momentos podemos cambiar temporalmente de personaje y asumir el control de algunos de los héroes más conocidos de esta ficción japonesa. Nosotros pudimos transformarnos en Vegeta y asestar golpes devastadores o usar algunas de sus técnicas más clásicas y reconocidas en el manga y el anime, y creednos, verlas en pantalla impresiona. Hay que aclarar que no es simplemente una transformación estética o un skin, ya que puede convertirse en una herramienta estratégica en algunos combates. Dependiendo de la situación y del enemigo, elegir quién toma el relevo 'del alma' de nuestro protagonista puede marcar la diferencia.

La demostración finalizaba con un combate espectacular con Broly, que subía varios enteros en espectro de poder con respecto a los enemigos que habíamos ido destrozando por el camino. Broly lanzaba grandes ataques que podían quitarnos bastante vida, con lo que debíamos usar el escenario para escondernos, valernos de la IA de nuestros compañeros de incursión -que pueden darnos soporte y curarnos de un KO- y atacar en el momento preciso.
Así es el GAMEPLAY de Dragon Ball Xenoverse 3 💥 #SDCCMálaga2026 #dragonballxenoverse3 #gaming #vandal https://t.co/QFMJk0XPHp
— Vandal (@VandalOnline) October 3, 2026
Aunque no estaba disponible en su totalidad, el sistema de Despertar también adquiere protagonismo en la partida. Dependiendo de nuestra raza podremos alcanzar nuevas formas y aumentar considerablemente nuestro poder durante la batalla. En el caso de un Saiyan, por ejemplo, podremos transformarnos y llegar hasta niveles como el Super Saiyan 3, no llegamos a tanto en la demo, pero el sistema promete. La gracia está en que estas transformaciones no son únicamente un recurso para hacer más daño, ya que forman parte de la progresión dentro del propio combate.

Y aquí aparece una de las mejores sensaciones que nos deja esta primera toma de contacto. Dragon Ball Xenoverse 3 entiende perfectamente que el atractivo de la saga, una de las más queridas de la historia, no está únicamente en ganar combates o en la lucha desaforada contra villanos cada vez más fuertes, sino en sentirse protagonista de una aventura de Dragon Ball.. En líneas generales, tanto el potencial del cuartel general de West City, las misiones, la personalización de nuestro avatar, los personajes clásicos y las nuevas caras están diseñados para reforzar esa idea. Incluso Gamma 1, procedente de la película Dragon Ball Super: Super Hero, tendrá un papel relevante dentro de nuestra organización.

Todavía quedan muchas incógnitas por resolver y el juego no llegará hasta 2027, pero estas primeras impresiones dejan una idea muy clara sobre la mesa. Xenoverse 3 no parece querer romper con lo anterior; quiere convertirse en la versión definitiva de aquella fórmula. Hablamos de un videojuego que presenta más libertad y personalización, un sistema de combate con más posibilidades y una historia situada en un futuro que todavía está prácticamente por descubrir.
Si Dimps consigue mantener este nivel de espectáculo y profundidad cuando conozcamos el contenido completo -que esperemos así sea-, podemos estar ante uno de los Xenoverse más ambiciosos hasta la fecha.
Hemos jugado a Dragon Ball Xenoverse 3 en el stand de Bandai Namco en la San Diego Comic-Con de Málaga.






















