La propuesta de Invokyr es parecida a la de éxitos multijugador virales de los últimos años. Como Lethal Company y R.E.P.O., mezcla el terror y la comedia en partidas breves que se disfrutan más con amigos que jugando online con desconocidos. Pero añade algo que no solo apela a la nostalgia de quienes se criaron viendo Jumanji cada vez que la ponían en la televisión. El juego de mesa maldito que da nombre al título de Ludogram, así como los dados y los ídolos, dan una capa de estrategia e imprevisibilidad muy agradecida.
La partida comienza con hasta cuatro jugadores reunidos en el salón de una tétrica mansión abandonada. Sobre la mesa central, el juego de mesa, Invokyr. El objetivo es llevar una ficha hasta el final del camino en el tablero y huir de la mansión con él bajo el brazo. Para lograrlo, como en la cinta de Joe Johnston, hay que jugar y pasar por los retos, horrores y misterios que se nos pondrán por delante.
Una mansión tétrica y cambiante
Para que la ficha avance, por supuesto, uno de los jugadores debe lanzar el lado. Sobre el tablero. Especificamos esto porque, por la experiencia de nuestra sesión, es más fácil decirlo que hacerlo: es complicado medir la fuerza con la que se lanza, lo que ya desde el principio genera algunas risas. Una vez lograda tal hazaña, el dado se consume, aparece un mensaje críptico (con la voz de Amelia Tyler, la narradora de Baldur’s Gate 3) y todo tiembla.
El temblor representa los mecanismos de la generación procedimental, que decide qué peligros afrontarán los jugadores mientras buscan por la mansión los ídolos con los que hay que alimentar el tablero para alcanzar la puntuación indicada y que aparezca un nuevo dado.
Esos peligros no son solo monstruos, que tampoco son aterradores, pero sí inquietantes e insistentes. En una ronda, un cocodrilo gigante nos obligó a subirnos a las mesas y a las estanterías para no acabar como un queso de gruyer. En otra, las arañas ocultas en el techo atrapaban en capullos a nuestros compañeros distraídos. Cuando apareció el cazador, ciego pero todo oídos, avanzábamos escondidos y a hurtadillas, incluso hablando bajito, aunque no tenemos claro si detecta el chat de voz por proximidad.
Más allá de las criaturas, la propia mansión es peligrosa. Hay salas en las que el suelo ha cedido y debemos saltar, con poca precisión, entre tuberías y estanterías; y otra que representa un ajedrez gigante cuyas figuras tratan de aplastarnos. La casa también es laberíntica. Si te descuidas abriendo cajones y armarios, puedes acabar alejado de tus compañeros y atrapado en una serie de estancias conectadas mientras tratas de huir de los pingüinos mecánicos explosivos y de los maniquís que te persiguen cuando no los miras.
¿Qué lo diferencia del resto? Los ídolos y los dados
La idea que más nos ha gustado de Invokyr, por su originalidad y por sus posibilidades, tiene que ver con los ídolos que debemos llevar al tablero para sumar los puntos indicados, que si los superamos desbloquean dados adicionales, con efectos más beneficiosos o menos arriesgados, para realizar la siguiente tirada. Los ídolos se sostienen con las dos manos, lo que conlleva no poder usar la linterna ni otros objetos hasta que los llevemos a su destino.
Más interesante es que los ídolos tienen distintos efectos que incitan a colaborar con los compañeros. Uno de ellos nos sume en la oscuridad absoluta y solo vemos unos pasos por delante de nosotros. Otro lanza una ráfaga de fuego cada poco tiempo, útil para derrotar a algunos monstruos, pero peligrosa si estamos cerca de aliados. Hay un ídolo invierte los controles, y otro que nos voló la cabeza: al sostenerlo, nos introducíamos en la mente de otro jugador, quien debía acercarse a nuestra posición para que, desde sus ojos, manejáramos nuestro avatar en tercera persona. Brillante.
La gestión de los dados también da mucho juego. Además de los dados numéricos de distinto tipo con los que avanzamos por el tablero, al explorar encontraremos dados consumibles con diferentes poderes, como sanar en área, resucitar a un compañero o lanzar bolas de fuego, entre otros. El estudio francés quiere que los ocho ídolos y los 10 dados diferentes, al combinarse, generen sinergias y momentos divertidos.
Lo que nos preocupa es que Invokyr tenga fuelle para más de un puñado de partidas. La sorpresa del ídolo que nos transfería a la mente de un compañero no se va a volver a repetir. Descubrir que los maniquís nos persiguen si dejamos de mirarlos es un truco que ya nos sabemos, al igual que a partir de ahora tendremos cuidado al lanzar el dado de fuego.
Pero quizá no haya que preocuparse tanto. Cuando llegamos al final del tablero y huimos de la mansión con él mientras nos perseguían todas las criaturas que encontramos durante la partida, no salimos al exterior. Acabamos en otra estancia. En sus estanterías, más Invokyr. Otras versiones del juego con diferentes ambientaciones, monstruos, dificultades y peligros a los que someternos.
Estará en el Steam Next Fest de junio
Así, la variedad y la cantidad son claves para que esta terrorífica comedia multijugador se sostenga en el tiempo. Pero antes, Ludogram comprobará si las bases jugables son efectivas en una prueba cerrada en Steam que comienza el 22 de abril. Habrá otra oportunidad de probarlo antes del lanzamiento en acceso anticipado en 2026: será uno de los juegos presentes en el Steam Next Fest que se celebrará del 15 al 22 de junio.
Hemos realizado estas impresiones tras jugar a una versión preliminar invitados por ICO Partners. El PC utilizado tiene una NVIDIA GeForce 3070 8 GB, un AMD Ryzen 5600X y 32 GB de RAM.


































