Tan solo mirando las capturas de pantalla de la demo que jugamos nos sale una sonrisa al recordar los momentos tan graciosos que vivimos con Heave Ho 2, gracias al juego de Le Cartel y Devolver Digital, y también gracias a quienes nos acompañaban en las partidas de este cooperativo de humor interactivo, físico y absurdo.
Haeve Ho 2 no es solo un chiste... O quizá sí. Diantres, reivindiquemos más el humor y la cultura de las brumas. Hacer reír es un arte que, defienden muchos, es más complicado que poner al público al borde del lloro (aunque quizá no sea la mejor comparación porque aquí estuvimos al borde de llorar de la risa más de una vez). El chiste es un arte complicado. Debe tener la longitud justa, medir cuándo introducir el golpe (o los golpes) de gracia, tener en cuenta a su público y el lenguaje con el que se fabrica la broma.
Un slapstick multijugador
El lenguaje en Heave Ho 2 es, sobre todo, el del videojuego. Desde el mismo momento en el que tratamos de mover a nuestro personaje hay un choque contra las expectativas, es decir, una gracieta. Si vemos un personaje en un escenario bidimensional, décadas de interiorizar el lenguaje del videojuego nos han enseñado que al mover la palanca o la cruceta, el muñeco se mueve en la dirección indicada.
En Heave Ho, el monigote, una pelota con dos brazos, se mueve de manera cómicamente complicada. Se desplaza usando la inercia que tiene al impulsarse con los brazos, que manejamos con las palancas; y al agarrarse y soltarse con cada mano (acción que realizamos con los gatillos) a los elementos del entorno, a objetos y, lo más importante, a otros jugadores y sus manos. Con tan poco, a lo que hay que sumar un caótico y torpe salto cargado, el estudio parisino plantea un montón de desafíos descacharrantes.
Esa manera ardua y a veces desesperante de moverse, sobre todo teniendo en cuenta que habitualmente nos obliga a hacerlo en sincronía con los demás, es otra parte del chiste que usa un lenguaje aún más universal: el humor físico o slapstick. No hay que entender de videojuegos ni pertenecer a ninguna cultura concreta para reírse de quien tropieza de manera absurda justo cuando está a punto de cumplir el objetivo con el que lleva peleándose un buen rato; si en la torpeza participan varias personas, y si tienes un vínculo con ellas, más efectiva aún es la gracia.
Por eso, en el momento que alguien pulsó el gatillo equivocado cuando por fin habíamos llevado el teleférico hasta su destino, después de pasar graciosas penurias accionando mecanismos para trasladarnos, sujetarnos y mantenernos unidos, provocando que cayéramos al vacío, todos estallamos en risas. También los que miraban desde nuestras espaldas; Heave Ho 2 es un juego divertidísimo de mirar.
La duración del chiste, como decíamos, debe ser la justa para cada situación. Es gracioso ver a Mr. Bean simplemente moverse, pero probablemente no lo sea tanto ver el mismo sketch 20 veces seguidas o que en uno repita la misma broma 17 veces. Por eso las fases aquí no son largas, aunque siempre está el riesgo de que a los jugadores menos habilidosos y, sobre todo, peor coordinados, se les pueda alargar demasiado.
Los niveles son como una tira cómica: presentan los elementos de la broma (las plataformas, los elementos con los que interactuar, los objetos que recoger), y luego llega el humor con los golpes, los fracasos y las torpezas. Incluso la preparación de la broma es graciosa: al iniciar una fase se muestra el nivel completo en un paneo de cámara. Por ejemplo al mostrar un espacio exterior exterior repleto de asteroides con las que colisionar y finalmente una nave con varios botones que accionar. La anticipación a lo que debemos hacer y a lo que puede salir mal prepara nuestra boca para futura carcajada.
Reír es más divertido en compañía
En que las partidas sean tan descacharrantes influye mucho la experiencia compartida. Nos puede hacer gracia un monólogo en YouTube, y de hecho esta secuela incluye como novedad el multijugador en línea, pero con toda seguridad la situación de ver al monologuista en un teatro sea más jocosa, sobre todo en esos casos en los que el artista interactúa con la audiencia. Heave Ho 2, con cooperativo de dos a cuatro jugadores, es graciosísimo para quienes juegan e incluso para quienes lo ven no solo por compartir el chiste, sino porque todos son partícipes y en cierto modo creadores de la broma.
Esto último siempre bajo un andamiaje, los niveles diseñados por los desarrolladores. Ya el tutorial era un marco requetebien pensado para generar un festival de carcajadas. Después, las fases presentadas en la demo anticipaban un derroche de creatividad en el juego completo: de una a la siguiente cambiaban continuamente los objetivos, la ambientación y la manera de jugar; y por eso, tras cada nivel, no queríamos soltar el mando por las expectativas, por no saber con qué idea te sorprenderán a continuación.
Aunque en todos los niveles el núcleo central está la torpeza del movimiento y la coordinación entre jugadores, en menos de una hora pasamos por un montón de situaciones. Discutimos para discernir cuál de las llaves en pantalla era la real y formamos una cadena para conseguirla y llevarla hasta su cerradura; resolvimos un puzle en el que teníamos que agarrar y colocar piezas de arte en los pedestales adecuados; y utilizamos utensilios de cocina para preparar el zumo más complicado de nuestra vida. Fue todo un golpe de gracia que, por primera y única vez, el siguiente nivel repitiera el concepto del anterior: si ya nos había costado el zumo, ahora tocaba cocinar una hamburguesa.
Un multijugador fresquito para el verano, ¿y más allá?
Así, la cantidad de fases y de ideas, el número de chistes en definitiva, será la prueba del algodón de Heave Ho 2 cuando llegue este verano a PC, Switch 2 y Switch. Si son las suficientes para que el juego mantenga el tipo en sesiones largas con colegas en línea y en partidas sueltas recurrentes en quedadas con amigos y familiares, el juego de Le Cartel será de esos que apetece tenerlos siempre a mano durante mucho tiempo.
Hemos realizado estas impresiones tras jugar a una versión preliminar para PC en un evento invitados por Devolver Digital - Cosmocover.



































