Análisis de Orbitals: un cooperativo imprescindible para Switch 2 que mezcla puzles y puro anime clásico. (Switch 2)
El panorama de los videojuegos nos ha enseñado que las grandes obras nacen a menudo de pasiones muy concretas. Ese es precisamente el motor que impulsa a Shapefarm, un estudio que ha volcado toda su devoción por el anime clásico de los años ochenta y noventa en su nuevo proyecto. Con el respaldo de Kepler Interactive en la edición, el equipo no se ha conformado con un simple homenaje visual, sino que ha buscado forjar una auténtica experiencia de 'anime jugable'. El resultado es Orbitals, un título que aterriza en exclusiva en Nintendo Switch 2 y aspira a reclamar su propio espacio en el cada vez más competitivo mundo de las aventuras cooperativas.
La premisa nos lanza de lleno a una odisea intergaláctica protagonizada por Maki y Omura, dos exploradores inseparables que armados con más determinación que experiencia se ven inmersos en una situación límite: su estación base ha quedado atrapada en las fauces de una tormenta cósmica sobrenatural y amenaza con desmoronarse por completo. A partir de este desastre inicial, el dúo debe adentrarse hacia lo desconocido, cruzando el traicionero Muro de tormenta en un intento desesperado por salvar su hogar. Es aquí donde la obra despliega sus verdaderas intenciones: requerirá inteligencia, valentía y, sobre todo, un trabajo en equipo perfectamente sincronizado para lograrlo.
Ecos de Hazelight y puro trabajo en equipo
La influencia de obras magnas del cooperativo asimétrico, como It Takes Two o Split Fiction, gravita constantemente alrededor el diseño de Orbitals. No es casualidad: Jakob Lundgren, director del juego, formó parte de las filas de Hazelight. El título exige que ambos jugadores utilicen las herramientas de sus personajes para resolver puzles, sortear peligros y explorar estaciones espaciales misteriosas en situaciones que nos han parecido creativas, pero en las que esperábamos un poco más de originalidad; entendemos que aquí la idea no era reinventar la rueda, sino apropiarse de su herencia jugable para integrarla de forma magistral en un universo de ciencia ficción nipona.
Una gran diferencia entre Orbitals y los juegos de Hazelight es que aquí las herramientas no son exclusivas para cada personaje: cualquiera de los dos protagonistas puede llevar cualquier herramienta, incluso cambiarla dependiendo de lo que a cada persona que juega se le dé mejor. También ocurre eso en la nave espacial que manejamos en las secciones de vuelo, permitiéndonos escoger si queremos pilotarla o colocarnos en el asiento del artillero para disparar; podemos salirnos de esos roles en cualquier momento, dar vueltas por la nave y cambiar de posición sin problema.
Eso sí, hay que dejar claro que no por eso el juego está exento de reto. Aunque su simpático aspecto visual invite a pensar en una experiencia relajada, Orbitals exige una coordinación rigurosa y un nivel de habilidad a los mandos que puede levantar un muro importante para quienes no suelen jugar habitualmente. Superar las zonas inexploradas más allá del Muro de tormenta requiere comunicación constante y destreza técnica, lo que nos ha dado la sensación de que puede alejar al juego de ser esa propuesta ideal para introducir a neófitos en el medio.
A cambio, Orbitals despliega toda una serie de adorables decisiones que lo convierten en un lugar comodísimo para echar el rato. En la nave, por ejemplo, Maki y Omura tienen un montón de interacciones que pueden realizar cuando no están pilotando o resolviendo puzles fuera de ella: hay animalillos a los que acariciar, butacas donde sentarse y habitaciones a explorar. También hay diferentes minijuegos que podemos ir desbloqueando y que nos animan a competir con nuestro acompañante, ofreciendo un simpático descanso de toda la cooperación que se requiere en el grueso del juego.
Nostalgia a 24 fotogramas por segundo y el peaje del ritmo
Donde el juego resulta incontestable es en su envoltura audiovisual. La colaboración con Studio Massket eleva el acabado a la categoría de puro arte, emulando deliberadamente la textura de las cintas VHS mediante animaciones de entornos y personajes fijadas a 24 y 12 fotogramas por segundo respectivamente, algo que puede chocar al principio pero queda fenomenal y transmite a la perfección la idea de un 'anime jugable'. Cada rincón del entorno invita a ser escudriñado, la tecnología retrofuturista está exhaustivamente detallada y contrasta con los hermoso paisajes naturales del cosmos, que traen brillo y reflejos a un mundo eminentemente plano.
El reverso de esta enorme ambición narrativa es un problema de ritmo evidente que afecta a la duración y al pulso de la aventura. Orbitals apuesta valientemente por intercalar secuencias cinemáticas elaboradas a mano que, si bien son preciosas y narrativamente ricas, resultan excesivamente largas. En un juego fundamentado en el dinamismo de compartir sofá o micrófono con otra persona, estas interrupciones constantes terminan cortando en seco la inmersión y lastrando la fluidez jugable. Orbitals tiene una duración de alrededor de unas 12 horas y, aunque desconocemos cuántas de ellas son cinemáticas, esta estructura de capítulos de anime intercalados en la jugabilidad acaba haciéndose algo pesada.
El sonido de una época y el acierto del pase de amigo
El mimo depositado en lo visual encuentra su réplica exacta en el apartado sonoro. La banda sonora, que cuenta con la participación de Mami Ayukawa, captura a la perfección la energía y la ilusión de la época. A esto se le suma un doblaje al español de España soberbio y rebosante de carisma, que logra retrotraer al jugador a aquellas añoradas mañanas de fin de semana devorando series en un televisor de tubo. Además, Shapefarm ha tomado una decisión ejemplar de cara a la accesibilidad que ya casi se ha establecido como estándar en este tipo de juegos: la inclusión del pase de amigo global. Esta iniciativa permite que dos personas disfruten de la experiencia en línea sin coste adicional para el invitado, requiriendo únicamente que uno de los dos posea el juego base, cuyo precio recomendado es de 39,99 euros en España (10 euros más si vamos a por su edición deluxe).
Conclusiones
Resultaría un grave error prejuzgar Orbitals por su colorida apariencia exterior. En sus entrañas esconde un nivel de ambición abrumador, fusionando con un gusto exquisito el cooperativo más exigente con una auténtica declaración de amor a la animación tradicional. A pesar de sus problemas de ritmo en la narrativa y una barrera de entrada mecánica considerable, su soberbia dirección artística y la inteligencia de sus puzles, los cuales quizás presentan cierta falta de originalidad, lo convierten en una experiencia fascinante. Estamos ante uno de los títulos cooperativos más singulares, absorbentes y visualmente arrolladores que han llegado al catálogo de Nintendo Switch 2.
Hemos realizado este análisis gracias a un código del juego para Nintendo Switch 2 proporcionado por Kepler Interactive.

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