Análisis Tom the Postgirl: reparte paquetes y espía a turbios vecinos en tu primer día de trabajo (Switch, PC)
¿Alguna vez os habéis preguntado qué esconden vuestros vecinos? ¿Quiénes son en realidad cuando llegan a casa? En la piel de la adorable protagonista de la aventura point and click Tom the Postgirl, cumpliremos la morbosa curiosidad de espiar a los sórdidos residentes de un pueblo. Todos esconden intimidades y vergüenzas que Tom, la nueva repartidora, descubrirá en su ruta de entrega de paquetes. Cada ventana, cada puerta y cada rendija son oportunidades para ella de ver con sus propios ojos muchos secretos, y unos cuantos trapos sucios. Lo único que nos tendremos que plantear al jugar es hasta dónde llegará el descaro de Tom. ¿Abriremos sus paquetes antes de entregarlos? Puede que no estemos preparados para lo que descubramos. Un voyerismo lúdico firmado por el equipo de Oopsie Daisies, coproducido y publicado por ARTE France.
El primer día de trabajo de Tom
Después de ponernos el uniforme, es hora de salir del vestuario para empezar la jornada. La primera pantalla es una introducción del funcionamiento y las acciones disponibles en el juego, que serán caminar, correr e interactuar con elementos cercanos del entorno. Cuando aparezca el icono de un ojo, querrá decir que la cartera acechará. Entonces, la perspectiva cambiará de la tercera a la primera persona. Notaremos un sutil cabeceo y veremos los parpadeos de Tom. No os quedéis solo con la primera impresión, porque hay muchos detalles en cada una de ellas. Fijarnos bien en la escena nos llevará unos cuantos parpadeos incómodos. La protagonista tampoco nos quitará el ojo a nosotros, los jugadores, mientras la desplazamos por los escenarios, dejando una estela de rayas tras de sí. Inquietante. La animación, hecha fotograma a fotograma, le da un aire artesanal y retro a una obra que, claramente, se ha inspirado en el estilo de dibujo animado para adultos.
El juego no tiene diálogos ni voces, solo una presencia imponente de sonidos y ruidos; pasos, golpes, crujidos, tarareos, chapoteo, croares y zumbidos. No le hace falta nada más, porque todo lo expresa con la gesticulación corporal exagerada de los personajes, como pasaba en los dibujos animados mudos. Análogamente, Tom the Postgirl usa un esquema acromático (blanco, negro y grises), contrastado por un rojo sangre que colorea puntos de atención, como el uniforme de Tom o las acciones que no tienen vuelta atrás. Que la aventura nos avise de que, si accionamos algo, no podremos regresar, es para evitar avanzar dejándonos tareas pendientes. Cada capítulo del título nos traslada a una parte del pueblo, y solo podremos ir a la siguiente zona cuando hayamos cumplido la misión principal, que es entregar todos los paquetes. En las áreas también hay una misión secundaria, —como encontrar a todas las gallinas del granjero, ponerles un sello y enviarlas de una patada con su dueño— y unos cuantos logros a desbloquear. Más que logros, diríamos que son la manifestación de nuestras elecciones a lo largo de la ruta. Tendrán peso de cara al final del juego.
Naturaleza humana
Por supuesto, con tanto por espiar y por experimentar, en la primera ronda seguro que nos perderemos cotilleos. Tampoco lograremos abordar todos los enfoques que propone el juego, porque se anulan entre sí: si no abrimos los paquetes antes de entregarlos, no veremos la reacción de los vecinos al darse cuenta de que lo hemos hecho. Por tanto, Tom the Postgirl es rejugable si abrazamos su propuesta, que definiríamos como rocambolesca, grotesca, turbia y absurda. El humor negro abunda, casi en la misma medida que las extravagancias de los habitantes. Oopsie Daisies no se corta un pelo a la hora de criticar la naturaleza humana, desnudándola y exagerándola (o no): un orfanato que trata a los niños como perros, una granjera que tiene citas clandestinas con una gallina o pseudohippies talando el bosque. Conoceremos a bastantes personajes en los 5 actos del título. La mayoría ocultarán secretos sórdidos o serán unos sociópatas. Pero algunos solo quieren un poco de intimidad en la seguridad de sus casas. Serán los que menos, pero haberlos, haylos. Nos gusta esa variedad.
Para saber si Tom ha cumplido la misión de cotillear entero un escenario, tendremos una especie de aparato extraterrestre. La protagonista lo encontrará al principio del juego, en medio del camino. La antena emitirá un parpadeo y añadirá una raya al patrón de la pantalla cuando hayamos espiado algo nuevo. Dando un par de vueltas, localizaremos fácilmente los elementos relevantes, que son los que Tom (no nosotros, claro) está deseosa de curiosear. La mayoría serán más vistosos, lo que no quita que algunos tengamos que rastrearlos. Ahora bien, como hemos comprobado, nuestra cartera favorita no tiene demasiados reparos cuando se trata de lidiar con las normas cívicas. O, lo que es lo mismo, hemos podido hacer en el pueblo lo que nos ha dado la gana: pisar flores y bichos, podar setos ajenos, robar herramientas y hasta colarnos en una fiesta. Todo vale en Tom the Postgirl. El juego luce su faceta más siniestra en el último tercio, cuando cae la noche y es el momento de las revelaciones. En este punto, la cartera usará nuevas habilidades para lograr sus fines, como estirarse y quemar cosas, mientras el pueblo duerme.
Placer culpable
Nunca nos hubiésemos imaginado que espiar los trapos sucios de un pueblo en Tom the Postgirl fuese tan ameno. Y es que controlar a la impasible Tom, con su media sonrisa y su mirada penetrante, en medio de un pueblo repleto de escándalos, tiene el encanto de lo prohibido. La aventura de Oopsie Daisies es un parque recreativo del voyerismo, en el que no falta material para regodearnos en la enajenación de los vecinos. Que sea un juego corto e intenso de fisgonear, con personajes traumáticamente memorables, un humor cuestionable y la libertad de ser un peligro andante, lo hace prácticamente perfecto para jugadores que quieran pasárselo bien horrorizándose. La primera partida nos llevó más o menos 3 horas; más de 4 horas en el caso de completarla al 100%. No es necesario repetir toda la aventura en una segunda vuelta, ya que, una vez acabemos una partida, el título nos permitirá seleccionar actos. Tenemos tres ranuras de guardado. Si nada de lo que hemos dicho os ha asustado, Tom os espera para acechar a cualquier bicho viviente del pueblo.
Hemos realizado este análisis mediante un código de descarga para Switch que nos ha proporcionado Oopsie Daisies.

NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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