Análisis Phantom Blade Zero, un sueño de artes marciales que es de lo mejor de su género (PS5, PC)
Phantom Blade Zero es uno de los mejores juegos de acción que hemos jugado nunca y todo un imprescindible para cualquier fan del género y de las artes marciales. Sí, sabemos que empezar un análisis de un modo tan contundente no es lo más habitual, pero queríamos dejar muy claro desde ya lo muchísimo que hemos disfrutado lo nuevo de S-GAME, un título que no solo se conforma con ofrecernos algunos de los combates más espectaculares y mejor coreografiados que hemos experimentado con un mando en la mano, sino que también se atreve a ir más allá para deleitarnos con una aventura mayúscula y repleta de secretos que logra divertir de principio a fin sin decaer en ningún momento. ¿Los motivos? Solo tenéis que seguir leyendo para descubrirlos.
Una historia de venganza y Kungfupunk
Así pues, lo primero que debéis saber es que nos encontramos ante una aventura de acción con algunos elementos roleros que nos lleva a un oscuro mundo de fantasía Wuxia que combina las artes marciales y la cultura china tradicional con algún que otro aspecto tecnológico, una interesante mezcla que el propio estudio ha definido como Kungfupunk.
Su historia nos presenta a Soul, un guerrero que es acusado de haber asesinado a su maestro y que está siendo perseguido por la orden a la que pertenece. Por desgracia, nuestro protagonista es herido de muerte y acaba aceptando un trato con una misteriosa figura: recibir un nuevo corazón con el que podrá vivir un poco más para completar su venganza, pero que tras 66 días dejará de latir y supondrá su muerte definitiva.
A pesar de esta premisa, Phantom Blade Zero no cuenta con un sistema de tiempo que nos haga jugar a contrarreloj, por lo que los días solo transcurren en determinados momentos de la historia o cuando interactuamos con una serie de puntos de control que nos revelan nuevos detalles argumentales, así que no es algo que os tenga que preocupar… al menos durante vuestra primera partida. Si decimos esto es porque tras finalizar el juego por primera vez desbloqueamos un modo de dificultad adicional (y totalmente opcional) llamado 66 días en el que cada una de nuestras muertes hace que perdamos un día y donde sí que tenemos intentos limitados para llegar hasta el final, un reto de lo más exigente para quienes quieran aceptarlo.
Volviendo a lo que es la historia, tenemos que decir que la obra cuenta con una narrativa tradicional que os va a permitir enteraros de prácticamente todo lo esencial a través de sus diferentes y cuidadas secuencias de vídeo, aunque si queréis profundizar en todo su trasfondo y entender bien el funcionamiento de este mundo y las motivaciones de los diferentes personajes, os tocará leer un buen puñado de documentos, descripciones de objetos, consultar el bestiario y, sobre todo, hacer muchísimo contenido secundario.
Eso sí, lo básico y fundamental de la trama se entiende perfectamente con tan solo avanzar por la ruta obligatoria, lo que no quita que la narrativa como tal no nos haya terminado de enamorar, especialmente durante las primeras horas, cuando nos suelta infinidad de conceptos distintos confiando en que los entendemos y nos hablan de cosas que a priori no parecen especialmente interesantes.
La buena noticia es que, poco a poco, el guion va tomando forma y asentándose para ofrecernos una historia que sin ser ninguna maravilla ni un derroche de originalidad, acaba entreteniendo e incluso dejando algún que otro momento destacable. No es que llegue a convertirse en uno de esos juegos en los que quieres avanzar por ver lo que ocurrirá a continuación o cuyos personajes sean mínimamente memorables, pero al menos logra que acabemos conectando con su mundo y sumergiéndonos en la fantasía que propone.
Un mundo repleto de secretos y que merece la pena explorar
Centrándonos ya en lo que es la jugabilidad, uno de los aspectos que más nos ha gustado es su diseño de niveles. En vez de apostar por unos mapas más lineales y encorsetados, S-GAME se ha sacado de la manga una serie de fases totalmente interconectadas, con montones de desvíos, rutas alternativas, misiones secundarias y secretos por encontrar.
Las regiones están separadas por pantallas de carga, pero tienen unos mapeados bastante grandes y extensos por los que da gusto perderse, ya que siempre están recompensando nuestra curiosidad de un modo u otro. Pararse a explorar suele traducirse en encontrar nuevos y poderosos jefes completamente únicos, interesantes retos de combate, nuevas armas, recursos para mejorar nuestro arsenal, accesorios y mucho contenido narrativo que expande y enriquece la historia. Es más, hay regiones que son totalmente opcionales y que tienen prácticamente el mismo tamaño y densidad que las zonas obligatorias.
Además, el diseño de niveles es realmente bueno y juega de un modo magnífico con la verticalidad, el posicionamiento de los enemigos y los atajos para hacer que nuestros avances por ellos resulten estimulantes mientras intentamos averiguar cómo llegar a ese cofre que vemos en un lugar aparentemente inaccesible o dónde puede estar la llave que necesitamos para abrir ese camino que queremos investigar.
Es un juego con un backtracking muy satisfactorio que encima se permite el lujo de añadir leves toques de metroidvania, ya que algunas de las armas que conseguimos nos permiten abrir nuevas rutas que inicialmente están bloqueadas. Y ojo, ya que hay un momento en cierto mapa en el que la estructura cambia para ofrecernos una exploración que nos ha recordado mucho a la que propuso God of War (2018), por lo que también sabe cómo ofrecer escenarios variados y con sus propias peculiaridades.
En total, estamos hablando de un título en el que hay tanto por hacer, ver y descubrir que si solo os quedáis con la ruta principal os vais a perder casi la mitad de sus contenidos, entre los que se incluyen batallas, mapas y momentazos que son todo un espectáculo y que aportan muchísimo a la experiencia general. Es más, es posible que os perdáis hasta posibles fases adicionales o alternativas de ciertos jefes y, por supuesto, no conseguiréis desbloquear el auténtico final de la historia, algo que requiere de múltiples pasos adicionales, de pensar un poco, de leer documentos y de explorar bien a fondo.
Más allá de las grandes misiones secundarias, también cuenta con algunas un poco más livianas y simples con objetivos más sencillos, como encontrar a varias personas heridas o ir a un lugar determinado para interactuar con un objeto. Estas no sorprenden tanto con su diseño o sus relatos, pero merece la pena hacerlas tanto por las recompensas que podemos obtener con ellas como por el hecho de que algunas fracasan automáticamente al avanzar demasiado en la trama central, algo de lo que no nos avisan en ningún momento, pero que tiene sentido a nivel narrativo.
El kung-fu más auténtico
Como veis, el estudio ha hecho un trabajo excepcional a la hora de crear un mundo que resulta interesante de recorrer y explorar para que la diversión y la sensación de aventura nunca decaigan. No es que haga nada que no hayamos visto nunca antes y, en líneas generales, se nota una fuerte inspiración en títulos como Dark Souls o Black Myth: Wukong a la hora de confeccionar sus niveles, pero eso no quita que el resultado final tenga una calidad incuestionable que deja entrever el cariño, mimo y dedicación que se ha invertido en este aspecto.
Pero si hay algo donde Phantom Blade Zero sobresale y da el do de pecho para dejarnos con la boca completamente abierta, eso son sus combates. A la hora de pelear, estamos ante un juego de acción puro y duro en el que las peleas se desarrollan a un ritmo absolutamente frenético mientras ejecutamos toda clase de combos con dos botones, esquivamos, defendemos, hacemos parries y nos aprendemos los patrones de los enemigos para saber cómo reaccionar a todo lo que hacen.
A nivel de controles no es especialmente complejo ni requiere memorizar complicadas secuencias de botones, lo que nos permite ejecutar con suma facilidad toda clase de vistosos y espectaculares combos que ponen en pantalla unas coreografías tan increíbles que nos hacen sentir como auténticos maestros de artes marciales.
Un detalle interesantísimo es que aquí se difumina la línea que separa el ataque y la defensa en otras producciones y que acaba desembocando en que haya una alternancia entre las ofensivas de los rivales y las nuestras propias, por lo que es posible, tanto para nosotros como para nuestros adversarios, golpear al mismo tiempo que nos protegemos.
Evidentemente, esto no es algo que se pueda hacer siempre, ya que depende del arma que empuñemos, de cómo nos ataque el enemigo y del momento del combo en el que estemos, pero está diseñado de tal modo que podemos estar presionando al contrario mientras nuestro personaje ejecuta vistosos parries que no siempre rompen la cadena de tajos que estamos realizando, algo que queda perfectamente representado a nivel visual con unas animaciones y coreografías como nunca antes habíamos visto en un videojuego.
Esto es algo que resulta especialmente notable cuando nos enfrentamos a varios rivales a la vez o cuando estos usan combos muy rápidos. Por ejemplo, si usáis armas duales suele ser fácil ver a Soul atacando con una espada y haciendo paradas con la otra a los golpes que le vienen por la espalda e incluso realizando maniobras especiales que sirven al mismo tiempo como ofensa y defensa.
Puede no parecerlo, pero este detalle cambia por completo las sensaciones que transmiten las peleas a los mandos respecto a otros títulos, dándoles un carácter muy único que nos ha encantado, tanto por lo gratificante y divertido que resulta como por el espectáculo que pone en pantalla, equivalente al de ver una gran película de kung-fu en la que nosotros mismos somos los protagonistas.
Como decimos, la acción se desarrolla a un ritmo absolutamente frenético que no da ni medio segundo de respiro y cuya velocidad solo nos atreveríamos a comparar con la saga Ninja Gaiden. Hasta las armas más grandes, lentas y pesadas se manejan con una gracilidad que nos facilita el estar atacando sin tregua con ellas, aunque en ningún momento nos ha dado la impresión de que se trate de un juego caótico o en el que cueste enterarse de lo que está sucediendo.
Al contrario, el título hace un trabajo fantástico a la hora de transmitirnos al momento y de manera intuitiva toda la información que necesitamos durante los combates para que siempre sepamos cuándo hemos fallado una parada o esquiva y por qué, mientras que la puesta en escena de los enemigos es tan llamativa que resulta fácil identificar qué es lo que están haciendo en cada momento, dándonos el suficiente tiempo para que podamos prepararnos y reaccionar adecuadamente. Y sí, hay golpes que solo se pueden esquivar y otros que solo se pueden bloquear con un parry perfecto, algo que se nos indica respectivamente con unos destellos rojos y azules muy reconocibles.
Un arsenal tan extenso como único
Algo que engrandece estos combates y que se convierte en uno de sus principales pilares lo tenemos en las diferentes armas que podemos conseguir y manejar. En total, hay 30 principales y 25 secundarias, bautizadas estas últimas como filos espectrales, y todas ellas tienen un set de movimientos completamente único y diferenciado de las demás, incluso si son del mismo tipo. De hecho, todas tienen características, mecánicas y detalles que cambian por completo nuestro estilo de lucha, por lo que experimentar con ellas para encontrar nuestras favoritas se convierte en uno de los grandes placeres de la aventura, logrando que la obtención de cada nueva arma se convierta en un acontecimiento en sí mismo. Y claro, no hay ni una sola cuyas coreografías no sean una completa maravilla.
Para que os hagáis una idea del trabajo que hay detrás, el estudio ha invertido más de 3 años en las sesiones de captura de movimientos, donde han participado más de 20 artistas marciales, incluyendo al mismísimo Donnie Yen (Ip Man, John Wick: Chapter 4), quien ha estado completamente implicado en su producción. Según S-GAME, hay armas a las que han tenido que dedicar un mes entero en exclusiva para diseñar sus coreografías y capturar las animaciones necesarias para todas las situaciones que se pueden dar durante los distintos duelos, un esfuerzo titánico que ha tenido su merecida recompensa en el producto final.
Por su parte, los filos espectrales actúan simplemente como ataques especiales que solo podemos utilizar si disponemos de su correspondiente recurso que por lo general se recarga al descansar en un punto de control, por lo que tienen una utilidad más limitada y circunstancial. Estos son de todo tipo y aquí encontramos cosas como unos puños con los que dar unos potentes golpes capaces de romper los escudos de los enemigos con facilidad, arcos con los que disparar a distancia, invocaciones de NPC para que nos ayuden temporalmente y otras mucho más locas y originales que preferimos que descubráis por vosotros mismos para no arruinaros la sorpresa.
En total, podemos ir a la batalla equipados con dos armas principales y dos filos espectrales que podemos alternar en cualquier momento, incluso durante un combo, aunque una vez lo hacemos nos toca esperar unos breves instantes para volver a cambiar. Esto es fundamental y se convierte en una mecánica que hemos usado constantemente, ya que alternar nuestra arma principal hace que recuperemos toda nuestra barra de postura, por lo que resulta importante cambiarla cuando vemos que la tenemos bajo mínimos para evitar que nos rompan la defensa y poder continuar con nuestra ofensiva.
Una galería de jefes a la altura
Por supuesto, tantísimo trabajo invertido en los combates, las coreografías y sus animaciones requiere también de unos enemigos capaces de plantar batalla para que así podamos sacarle el máximo partido a sus mecánicas. Por lo general, los combates contra los rivales normales están bien, son entretenidos y hay una buena variedad de ellos que requieren que prioricemos unos blancos sobre otros y desarrollemos estrategias concretas, aunque mentiríamos si os dijésemos que no nos han acabado pareciendo algo facilones y rutinarios.
Por suerte, hay decenas de jefes a los que hacer frente y os podemos asegurar que nos ha resultado imposible llevar la cuenta de todos los que hemos tenido que derrotar, ya que rara vez pasan más de 10 minutos sin que nos encontremos con alguno interponiéndose en nuestro camino. Lo mejor es que no son solo muy numerosos, sino que todos ellos son completamente distintos, proponiéndonos unas batallas que son siempre un espectáculo y que debemos encarar de distintas maneras.
Es cierto que hay alguno que otro que por motivos argumentales tiene algunos patrones similares, pero estos son tan solo unos pocos casos muy, muy concretos y la inmensa mayoría no tienen nada que ver con el resto, sorprendiéndonos con algunos duelos que nos han sorprendido muchísimo con sus ataques y la puesta en escena tan abrumadora y original de la que hacen gala. Especialmente, aquellos que tienen más de una fase nos han dejado sin habla y completamente fascinados.
Algo que tenemos que aclarar aquí es que Phantom Blade Zero tiene tres niveles de dificultad, por lo que su objetivo no es apretarnos para llevarnos al límite con las peleas, sino que cada jugador pueda encontrar un reto hecho a su medida y con el que se lo pase bien. En todos ellos vais a tener que aprender las mecánicas y a jugar prestando atención a lo que hacéis, pero si solo queréis divertiros librando combates intensos y espectaculares sin que os hagan sufrir demasiado, es una opción que vais a tener disponible y que, de hecho, no os va a bloquear ningún contenido, pues ni siquiera hay logros o trofeos vinculados a niveles de dificultad concretos.
Nosotros hemos jugado la mayor parte de la aventura en Normal, y lo cierto es que nos parece un nivel muy bien equilibrado. No llega a ser demasiado difícil, pero los errores se castigan y podemos morir relativamente fácil si no tenemos cuidado, obligándonos a jugar con todos nuestros sentidos puestos en la batalla. Aquí nos ha pasado que nos costaron más las primeras horas que el resto por intentar jugar de la misma forma en la que lo hacemos en otros juegos, pero una vez asumimos y asimilamos las peculiaridades del sistema de combate y mejoramos un poco a nuestro personaje, los jefes empezaron a caer a la primera con mucha asiduidad, aunque no por ello los definiríamos como fáciles.
Gracias a la posibilidad de realizar guardados manuales y de cambiar el nivel de dificultad en cualquier momento, también hemos podido experimentar muchas de estas batallas en Difícil, donde nos ha alegrado comprobar que las peleas no son solo más desafiantes por el daño que nos hacen, sino también por la agresividad de los rivales e incluso por cómo cambian algunos de sus patrones para hacerlos más complicados. A pesar de ello, siguen siendo asequibles y no nos han dado grandes problemas a excepción de algún que otro caso concreto, así que si sois habituales en el género y queréis poneros a prueba, os recomendamos que empecéis jugando directamente en Difícil.
Un sistema de progresión muy ligado a la exploración
Ya que hemos mencionado las mejoras de Soul, debemos comentar que la progresión de Phantom Blade Zero no va ligada a subir de nivel a nuestro personaje principal, sino a nuestras armas. A medida que obtengamos los recursos necesarios, las podemos mejorar en los puntos de control para así aumentar su daño y desbloquear nuevas características y propiedades. En cambio, para mejorar nuestra salud, nuestro ataque general y nuestra barra de postura, debemos dar con una serie de coleccionables distintos, lo que refuerza incluso más la importancia de explorar. Cuanto más rebusquemos por los escenarios, más objetos de mejora obtendremos y, por tanto, más fuertes y resistentes seremos, algo que nos ha gustado mucho, pues está todo muy bien repartido entre el camino principal y el opcional.
Además, explorar también supone dar con nuevas armas, accesorios y medicinas que nos permiten configurar a nuestro personaje para adaptarlo a nuestro gusto. Es más, hasta el árbol de talentos que hay está muy ligado a la exploración, pues muchas de las mejoras que podemos desbloquear tienen requisitos previos que nos obligan a dar con distintos conjuntos de coleccionables.
Un juego que apuesta por la diversión ante todo
Teniendo en cuenta este sistema de progresión, probablemente estéis siendo muy conscientes de que este juego no quiere que perdamos nuestro tiempo en tareas repetitivas y que no nos aporten diversión inmediata, como el clásico "farmeo", ya que si queremos mejorar, no nos va a quedar otra que explorar y hay tantos caminos, rutas y secretos que si una zona se nos hace demasiado difícil, siempre podemos ir a otro sitio y volver cuando estemos más preparados. O simplemente probar a cambiar nuestra configuración de armas y accesorios para dar con algo que sea más efectivo (por ejemplo, llevar armamento de sangrado contra marionetas no es lo más efectivo).
Esta filosofía es algo que se extiende también a otros aspectos, como el hecho de que la muerte no suponga prácticamente penalización alguna, que haya montones de puntos de control cada pocos pasos, que los enemigos eliminados no reaparezcan al morir o descansar o que al hacer frente a un jefe con varias fases no tengamos que volver a combatir contra aquellas que ya hayamos vencido si nos mata en alguna posterior a la primera.
Son pequeños detalles que a día de hoy pueden sonar un tanto extraños, pero que tienen el objetivo claro de hacer que cada minuto sea divertido y no frustrante, y que estamos seguros de que muchos jugadores que no han terminado de comulgar con las tendencias de los soulslike van a agradecer bastante. No vamos a negar que al principio fue algo que nos chocó y que nos preocupó que pudiese tener un impacto negativo en la experiencia general al tener tantas facilidades para avanzar, pero lo cierto es que hay un buen equilibrio y permite que el título siempre fluya, tenga un ritmo estupendo y nunca dejemos de avanzar y hacer nuevos descubrimientos, algo que nos ha resultado especialmente agradecido en los momentos en los que nos ha tocado hacer backtracking.
Un juego que dura lo que tiene que durar
En lo que respecta a la duración, una primera partida os llevará aproximadamente entre 25 y 30 horas si jugáis en Normal, no os atascáis demasiado y os centráis únicamente en la ruta principal, una cifra que se puede elevar fácilmente hasta las 40 o más si pretendéis hacerlo todo y desbloquear el final verdadero. Evidentemente, todo depende de la dificultad en la que juguéis y de lo duchos que seáis con el mando, pero como veis, se trata de un título muy generoso en contenidos que no se excede y que se preocupa de que todas esas horas sean de calidad, huyendo del temido relleno que últimamente plaga a tantas superproducciones que llegan al mercado. Y si queréis más, siempre podéis rejugarlo en Nueva Partida + o en el modo 66 días.
Un verdadero espectáculo de artes marciales
Por último, no nos queda otra que aplaudir el imponente apartado audiovisual del que hace gala. Como hemos dicho antes, el premio gordo aquí es para las animaciones, ya que verlo en movimiento es toda una experiencia para los sentidos, pero lo cierto es que el resto tampoco desmerece: los modelados son buenísimos y están muy detallados, los escenarios son una pasada, la distancia de dibujado es bastante alta, las texturas son de calidad, la dirección de arte nos ha encantado y en PS5 Pro hemos podido jugar en modo Rendimiento a 60 fps y con trazado de rayos activado (esto último es exclusivo de PS5 Pro en la versión de consola), logrando un aspecto increíble. Los modos Equilibrado y Calidad potencian esto incluso más, aunque en un juego como este los 60 fps nos han parecido innegociables y solo los hemos visto caer en un par de zonas muy, muy específicas.
Lo único negativo que tenemos que señalar aquí son algunos errores de programación con los que nos hemos topado. Uno que nos ha resultado más frecuente de la cuenta y que nos ha parecido un tanto molesto son los numerosos problemas que hay con las geometrías de los escenarios a la hora de movernos por ellos, lo que acaba provocando que acabemos metiéndonos en sitios de los que luego no podemos salir o que nuestro personaje o los enemigos se atasquen en algún lugar por un desnivel o cualquier otro elemento y tengamos que reposicionarnos con una esquiva para poder seguir andando o combatiendo. Eso sí, la peor parte se la han llevado nuestros compañeros de guías, quienes se han dado de bruces con un bug de progreso que les ha impedido avanzar en una de las misiones secundarias necesarias para obtener el final verdadero, algo que esperamos se solucione antes del lanzamiento oficial y que, por suerte, quien suscribe estas líneas no ha padecido.
El sonido, por su parte, nos regala una banda sonora extensísima y de calidad, que combina música tradicional china con toda clase de géneros e instrumentos, en ocasiones de formas sorprendentes, y que también incluye algún que otro tema vocal. Además, se adapta según la situación y cada jefe tiene su propio tema musical exclusivo. En líneas generales no nos ha maravillado y ahora mismo nos cuesta recordar alguna melodía concreta, pero no se puede negar que es bastante buena y que ambienta perfectamente todo lo que vemos en pantalla. Los efectos son de calidad y el doblaje nos llega tanto en chino como en inglés con textos en español.
Conclusiones
Lo dijimos al principio y lo volvemos a repetir: Phantom Blade Zero es un señor juegazo y una de las mejores aventuras de acción que hemos tenido el placer de jugar jamás. Una auténtica maravilla que logra plasmar el mundo de las artes marciales chinas con una ambición desmedida para deleitarnos con unos combates dignos de las mejores películas del género. Un juego que valora cada minuto que inviertes en él para agradecértelo ofreciéndote diversión pura y dura, sin aditivos ni nada que pueda entorpecer tu disfrute mientras exploras, combates, haces nuevos descubrimientos y avanzas por su mundo. Si os gusta lo que propone y tenéis una PS5 o un buen PC, ni os lo penséis y dadle una oportunidad, ya que os podemos asegurar que no os va a decepcionar. Sin duda, la última gran sorpresa del año y un contendiente muy sólido a GOTY 2026 que no podéis dejar escapar.
Hemos escrito este análisis gracias a un código de descarga para PS5 que nos ha facilitado S-GAME.

NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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