Análisis Tales of Eternia Remastered: un viaje entre dos mundos que vuelve más cómodo y en castellano (PS5, PC, PS4, Xbox Series X, Switch, Switch 2)
Pocos juegos han tenido un pasado tan enrevesado como Tales of Eternia. Salió en la primera PlayStation en el año 2000, cruzó el charco con otro nombre y no llegó a Europa hasta su versión de PSP, en 2006. Ahora Tales of Eternia Remastered lo recupera para las consolas actuales dentro del Remastered Project de Bandai Namco, con TOSE, el estudio que ya se ocupó de Tales of Graces f Remastered, al frente de la reedición.
Es un título de rol japonés de acción en 2D, el tercero de la saga Tales of, que se lanzó el 16 de octubre en PS5, PS4, Xbox Series X/S, Switch, Switch 2 y PC. Hemos jugado a la versión de PS5 con una duda en la cabeza: si un juego de hace casi veintiséis años se sostiene por sí solo o depende de la nostalgia. Os adelantamos que se sostiene mejor de lo que esperábamos.
Dos mundos cara a cara y una colisión en el horizonte
La aventura arranca en Rasheans, una aldea remota de Inferia donde el cazador Reid Hershel y su amiga de la infancia, Farah Oersted, se topan con Meredy, una chica misteriosa que ha llegado desde Celestia en una nave extraña y habla una lengua que nadie entiende. Inferia y Celestia son dos mundos que se miran desde el cielo, y averiguar qué los une pasa por descubrir de dónde viene la joven. Lo que empieza como un simple encargo se convierte enseguida en una carrera contra la Gran Caída, una colisión que amenaza con arrasar los dos reinos.Combate 2D con la velocidad de otra época
El corazón del juego sigue siendo el A-LMBS (Aggressive Linear Motion Battle System), un sistema de combate en tiempo real sobre un plano 2D en el que nos movemos en línea recta, enlazamos golpes y lanzamos artes sin turnos de por medio. Controlamos a un personaje mientras el resto del grupo actúa por su cuenta, aunque podemos darle indicaciones, y la gracia está en la coordinación: cada integrante tiene su estilo y encadenar sus artes es lo que separa un combate bien planificado de uno resuelto con improvisación pura y dura.Las comodidades que llevábamos años pidiendo
Si hay un apartado donde este remaster suma puntos sin descanso es el de las comodidades. Los destinos de la historia aparecen marcados con un icono amarillo y la distancia que nos separa de ellos, lo que acaba con esos ratos dando vueltas sin saber adónde ir. Hay marcas parecidas para los objetos valiosos, como mapas y enciclopedias, para los eventos con límite de tiempo y para las escenas donde se aprenden técnicas nuevas, y todas se pueden desactivar desde el menú si preferimos explorar a ciegas, aunque no es algo que os podamos aconsejar, lo decimos muy en serio. El resto de mejoras van en la misma línea: movimiento rápido por el mapa, la posibilidad de desactivar los encuentros aleatorios, una opción de impulso que se enciende y se apaga cuando queramos, curación de todo el grupo con un solo gesto desde el menú, guardado automático, escenas que se pueden pausar y saltar y minijuegos que se pueden reintentar. Ninguna es revolucionaria, pero juntas eliminan casi todo lo que hacía pesado un RPG de principios de los 2000.Un lavado de cara discreto, con la nostalgia a un botón
Visualmente, el remaster no pretende reinventar nada. Conserva el diseño original de los sprites en 2D y mejora lo que los rodea, de modo que el salto respecto al original se nota más en la limpieza de la imagen que en un cambio radical de aspecto. Quien venga esperando algo parecido a lo que vimos en Tales of Graces f Remastered se va a encontrar con un lavado de cara bastante más discreto, porque aquí se parte de un juego en 2D y no de uno en 3D. La baza mejor jugada es el doble modo: desde el menú se puede alternar en cualquier momento entre los fondos remasterizados y los originales, y hacer lo mismo con los efectos de sonido, sin que la interfaz cambie. Es un guiño directo a la nostalgia y, de paso, una comparación inmediata para entender qué ha cambiado y qué no.El viaje entre dos mundos merece una segunda vida, aunque sin amigos en el sofá
Tales of Eternia Remastered es la forma más cómoda de volver a un clásico que durante años fue difícil de jugar. No cambia lo esencial, que sigue siendo un RPG de acción en 2D con un reparto simpático, un combate ágil y muchas cosas por hacer, pero lo envuelve en una capa de comodidades que le quita casi toda la fricción de otra época. Los gráficos son discretos y el cooperativo desaparece, dos peros que pesan más si venimos de la versión original, y no nos parecen suficientes para empañar el resultado. Si os atrae un RPG de acción con sabor a PS1, o queréis ver de dónde viene la saga, es una puerta de entrada muy amable. Si lo que echáis de menos es el cooperativo, tendréis que seguir recurriendo al original.Hemos escrito este análisis gracias a un código digital para PlayStation 5 proporcionado por Bandai Namco.
NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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