Análisis Deer and Boy: Una aventura cargada de emociones para amantes de plataformas cinemáticos como Limbo e Inside (PC, Switch, PS5, Xbox Series X)
Deer & Boy es un plataformas cinemático al que en todo momento se le ven las intenciones de querer emular a otros títulos tan reconocidos como Limbo, Inside o Planet of Lana. Cada uno de ellos tiene una forma de llamar la atención, y la premisa central en el juego de la francesa LifeLine Games está en emocionarnos, en hacernos vivir una entrañable aventura al lado de un chico y un cervatillo.
La acción comienza sin preámbulos. Un chico abandona su casa y emprende un viaje en busca de algo que no descubriremos hasta el final del juego.
Ese misterio es uno de los elementos que te empujan a querer seguir jugando, pero hay otro más… El vínculo que estableces con el ciervo que te sigue a todas partes es importantísimo, y se va fortaleciendo a lo largo de las 4-5 horas que tardarás en ver la pantalla de créditos. Es un trayecto fugaz, pero cargado de sentimientos y con un mensaje poderoso.
Una aventura de amistad
Deer & Boy no tiene diálogos, y todo lo que ocurre se puede comprender a través de imágenes y sonidos. Podemos correr y saltar, así como agarrarnos de salientes y trepar. Tenemos otras acciones al estilo de empujar objetos y retirar tablones, algo que nos sirve para resolver algunos de los puzles de entorno que nos vamos encontrando: crear un camino para seguir avanzando, bloquear una puerta ante el asedio de unos lobos, dirigir un foco hacia una peligrosa materia que puede acabar con nuestra vida…
Es una aventura para un solo jugador, pero que no hacemos en solitario. Un ciervo se une a nosotros al comienzo del periplo para dar un toque muy diferenciador a esta aventura. En determinados momentos, podemos indicarle un objeto con el que interactuar dentro del decorado, y posee un poder especial con el que acabar con la "corrupción" que bloquea nuestro paso. Habrá algún momento en que nuestros caminos se separen, pero la sensación de "juego en equipo" es muy intensa, porque la conexión entre humanidad y naturaleza es una de las claves temáticas indiscutibles de Deer & Boy.
Los puzles son mayormente sencillos y no harán que te bloquees irremediablemente. Mayormente consisten en interruptores que accionar y fijarse un poco en el escenario. No obstante, hay algunos que presentan cierta inventiva y hasta complejidad, aunque no se trata de un juego que quiera ponernos las cosas demasiado complicadas. Más bien, su premisa es emocionarnos a través de la imagen y la música, con trayectos que buscan sorprendernos con paisajes bellos (algo que hemos de reconocer que consigue en no pocas ocasiones).
Dentro del género de plataformas cinemáticos, lo cierto es que nos encontramos ante un buen exponente. Posee un diseño jugable variado y estimulante, aunque también hay que decir que a veces presenta inconsistencias, mayormente producidas por una falta de claridad a la hora de sugerir los elementos con los que interactuar. No son pocas las veces es que no hemos usado una plataforma por creer que podíamos escalarla, o interactuar con un elemento bastante escondido o poco accesible.
Son pequeñas fricciones que sumadas otorgan una sensación agridulce. Pero lo peor sin duda está en sus errores de programación. Nos ha ocurrido recurrentemente que hay elementos jugables que directamente no funcionan o responden como deberían, al estilo de eventos que no se activan, dejándonos completamente bloqueados hasta que reiniciamos partida desde el último punto de carga. Por suerte, el guardado automático funciona fenomenal y siempre hemos podido retomar el juego desde un punto cercano, pero desde luego esto no es lo más ideal.
Lo hemos jugado en Nintendo Switch y tuvimos un crasheo hacia el final de la aventura, y en el resto del periplo hemos experimentado continuos tirones tanto en modo portátil como televisor. Esto sí que nos parece que revierte una mayor gravedad, puesto que resta belleza a un videojuego que audiovisualmente busca precisamente eso. Parece que en LifeLine son conscientes de los problemas, así que esperamos que en actualizaciones futuras puedan solucionarlo.
El estudio francés afirma buscar con este juego una experiencia similar a la de una película animada, y creemos que lo consigue. Narra el crecimiento de un chico y un ciervo a través de una historia de compañerismo. El tratamiento artístico es sobrecogedor, y es capaz de darnos tanto entornos industriales como en plena naturaleza, cabalgando entre ambos mundos para proponernos distintas sensaciones y dar una intensa sensación de viaje.
Hay momentos visualmente brillantes y musicalmente inmersivos, con un estilo artístico de líneas suaves y colores mayormente saturados, dando fuerza a muchas de las escenas que tienen lugar. Por supuesto, hay fantasía (con significado) en este misterioso periplo, y es algo que también se representa muy bien, especialmente hacia el final de la aventura. Por eso, es un apartado bien resuelto, más allá de las evidentes asperezas técnicas.
Conclusión: Un viaje imperfecto
Deer & Boy podría haber llegado más lejos de no ser por sus defectos técnicos y también un diseño de juego algo más intuitivo y tal vez elaborado. No obstante, es un viaje imperfecto que merece la pena ser recorrido, sobre todo si eres amante de este tipo de experiencias: un plataformas cinemático con el aura de Limbo, Inside o Planet of Lana que, no obstante, quiere proporcionar su propia perspectiva y, sobre todo, emotivo mensaje.
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NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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