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Una nueva amenaza silenciosa avanza por el océano y podría llegar al Mediterráneo: 'No ha quedado nada'

Esta catástrofe ha dejado clara una realidad ineludible: la crisis climática ya no es un escenario futuro, sino una amenaza viva que se está materializando ahora mismo, frente a nuestros ojos, bajo nuestras aguas.
Una nueva amenaza silenciosa avanza por el océano y podría llegar al Mediterráneo: 'No ha quedado nada'
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Actualizado: 11:00 2/8/2025

Lo que comenzó con una misteriosa espuma amarilla flotando entre las olas se ha convertido en uno de los peores desastres ecológicos en la historia marina reciente de Australia. La culpable es Karenia mikimotoi, una microalga tóxica que, bajo ciertas condiciones, se multiplica sin control, asfixiando todo a su paso. Más de 15.000 animales marinos de unas 450 especies han muerto desde marzo, y más de 4.500 kilómetros cuadrados de costa han quedado reducidos a zonas sin vida. El impacto ha sido tan devastador que el ecólogo Scott Bennett, tras visitar el Great Southern Reef, ha hablado directamente de “desiertos submarinos”.

Un desastre silencioso, pero letal

La Karenia mikimotoi no es nueva en los océanos, pero su proliferación masiva en el sur de Australia sí lo es. El alga produce toxinas que dañan las branquias de peces y moluscos, impiden el paso de la luz solar y consumen el oxígeno del agua, provocando hipoxia.

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El resultado es una asfixia masiva de la biodiversidad marina. Las primeras señales llegaron cuando surfistas empezaron a reportar picor de garganta, tos y visión borrosa. Poco después, las playas comenzaron a recibir cadáveres de peces, moluscos y hasta delfines.

Según Bennett, “el 100 % de las navajas marinas estaban muertas y pudriéndose en el fondo”. Este fenómeno es especialmente alarmante en el Great Southern Reef, hogar de una fauna endémica que no se encuentra en ningún otro lugar del planeta. Si desaparecen aquí, se pierden para siempre.

Las causas: un cóctel de clima extremo

El florecimiento de esta alga no es casual. Investigadores explican que tres factores se combinaron para propiciar este brote: primero, las grandes inundaciones de 2022 arrastraron enormes cantidades de nutrientes al océano; después, una surgencia de aguas frías cargadas de más nutrientes; y, por último, una ola de calor marina en septiembre de 2024, que elevó las temperaturas del mar en 2,5 °C por encima del promedio. Esta combinación creó el caldo de cultivo perfecto para que Karenia mikimotoi se disparara sin control.

Impacto humano y económico

Las consecuencias no han sido solo ecológicas. Nathan Eatts, pescador local, cuenta que no ha capturado un solo calamar desde abril. “Nuestro negocio se ha reducido prácticamente a cero”, lamenta. El sector pesquero está en estado crítico: se estima que un tercio de las aguas costeras del sur australiano están completamente vacías de vida. La industria marisquera, valorada en 480 millones de dólares australianos, también ha quedado gravemente afectada, arrastrando a procesadores, distribuidores y restaurantes.

El Gobierno, superado

Pese a la magnitud de la crisis, el desastre no ha sido declarado oficialmente como “natural”, lo que limita los recursos disponibles. El gobierno federal y estatal han destinado 28 millones de dólares australianos a ayudas y limpieza, pero los expertos critican que no es suficiente. “No puedes parar una marea de algas como si fuera un incendio o una riada”, declaró Peter Malinauskas, primer ministro de Australia Meridional.

Un síntoma del cambio climático

El evento, aunque extremo, no es aislado. “Esto es una señal del cambio climático que ya está aquí”, advierte Bennett. Los científicos subrayan que los ecosistemas marinos pueden recuperarse si se actúa a tiempo, pero es urgente proteger hábitats que amortiguan estos fenómenos: bosques de algas, praderas submarinas y arrecifes de ostras que absorben nutrientes y estabilizan el sistema marino.

La Karenia mikimotoi ha dejado una cicatriz profunda no solo en el paisaje, sino en la conciencia colectiva. En palabras de Eatts, tras ver a un delfín muerto en su playa: “Das por sentado la belleza de tu entorno... hasta que llega un evento como este y lo arrasa todo”.

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