El paso de El Xokas por El hormiguero dejó una de esas frases que condensan un malestar muy reconocible entre muchos autónomos: “¿Si generas 1.200 euros, cómo te voy a quitar 300?”. En su alegato, el streamer puso el foco en los tramos más bajos y en la idea de que quienes menos ingresan acaban soportando una carga que “ahoga”, una queja que, además, lanzó en horario de máxima audiencia y sin suavizar el tono.
El debate no llega en el vacío: desde 2023 España está desplegando el sistema de cotización por ingresos reales en el RETA, con tramos ligados a rendimientos netos y con un calendario de transición antes de un modelo “definitivo”. La filosofía oficial es sencilla de explicar y difícil de ajustar: que la cuota se parezca más a lo que realmente se gana, y menos a una cifra fija igual para quien empieza y para quien factura mucho. Ese rediseño está recogido en la reforma aprobada por ley, que fija tramos y bases para el arranque del sistema y prevé ajustes posteriores.
Lo que significa “1.200” en la práctica
Si aterrizamos en el ejemplo numérico que usó El Xokas, la comparación cambia según cómo se defina ese “1.200”: no es lo mismo ingreso bruto que rendimiento neto, ni es igual empezar con tarifa reducida que llevar años cotizando. En la tabla del sistema por tramos, el rango mensual de rendimientos netos alrededor de 1.166,70–1.300 euros tiene bases mínima y máxima acotadas (y distintas por año en el periodo 2023–2025), sobre las que luego se aplica el tipo de cotización para calcular la cuota final. Dicho de otra forma: el “300” puede ser una aproximación redonda que recuerda al viejo suelo de cotización, pero el cálculo real depende del tramo, la base elegida dentro del tramo y la situación del autónomo.
También conviene separar dos discusiones que suelen mezclarse: la justicia del diseño y el “para qué” de la cuota. La cotización no es solo recaudación; compra cobertura (contingencias comunes, cese de actividad, formación, etc.) y, a largo plazo, determina pensiones y prestaciones. Por eso, incluso cuando el debate se formula como “me quitan”, la arquitectura del sistema se defiende como una forma de mutualizar riesgos y evitar que el trabajo por cuenta propia quede sin red —un problema que, a escala global, golpea especialmente a la población autoempleada en protección social.
El coste de empezar cuando vas justo
Ahora bien, que una contribución financie protección no la vuelve automáticamente eficaz para incentivar emprendimiento: la evidencia comparada lleva años avisando de que los costes fijos y la complejidad regulatoria pueden desanimar a quienes arrancan con márgenes estrechos (y empujar a parte de la actividad hacia la informalidad o la economía sumergida). En sus informes sobre barreras al autoempleo, la OCDE suele situar esos “costes de entrada” —incluidas cargas administrativas y financieras— como frenos relevantes, sobre todo para perfiles con menos colchón. El discurso de El Xokas conecta con esa intuición: el umbral psicológico de una cuota alta pesa más cuando cada euro cuenta.
🗣️ El Xokas: «La cuota de autónomos es injusta»
«Si generas 1.200 €, ¿cómo te voy a quitar 300 €? ¿Que te quiten un 30 % te parece normal?»
📹 El Hormiguero pic.twitter.com/gZGwMiioUi
— El Debate (@eldebate_com) January 22, 2026
El choque, al final, es el de siempre: cómo equilibrar sostenibilidad del sistema, protección y estímulo a la iniciativa en un país donde el autónomo es a la vez motor y punto vulnerable.















