La ensaladilla rusa lleva décadas siendo una de las grandes protagonistas del verano en España. En cuanto aprieta el calor, vuelve a ocupar un lugar privilegiado en bares, terrazas y mesas familiares, resistiendo el paso del tiempo y también la llegada de modas gastronómicas como el poke, el ceviche o los tiraditos. Hay recetas que nunca pasan de moda, y esta es una de ellas.
Parte de su éxito reside en su sencillez. Se sirve fría, puede prepararse con antelación y resulta económica, pero hay otro motivo que explica por qué sigue conquistando paladares: admite prácticamente cualquier versión. Aunque la receta clásica combina patata, zanahoria, guisantes, huevo duro y atún, cada cocinero tiene su propia interpretación. Hay quienes incorporan marisco, encurtidos, pulpo o escabeches, mientras que otros prefieren romper por completo con la tradición.
Loli, una cocinera experimentada, afirma que la ensaladilla rusa más deliciosa no lleva atún ni bonito, sino dos puñados de gambas y un huevo frito
Ese es precisamente el camino que ha seguido Loli Domínguez, creadora del popular canal de YouTube La Cocina de Loli Domínguez, que reúne cerca de tres millones de suscriptores. Su propuesta elimina algunos de los ingredientes más habituales de la ensaladilla. No hay atún, bonito, zanahoria, guisantes ni aceitunas. En su lugar, la receta se apoya en tres protagonistas: patatas, gambas y una mayonesa casera con un toque muy particular que eleva el resultado.
El secreto está en preparar unas gambas al ajillo y aprovechar el aceite aromatizado que dejan durante la cocción. Ese aceite, cargado del sabor del ajo y del marisco, se convierte en la base de una mayonesa diferente, elaborada además con un huevo frito en lugar de uno crudo. El cambio no solo aporta un sabor mucho más intenso y una textura muy cremosa, sino que también reduce considerablemente el riesgo de salmonelosis, un aspecto especialmente importante durante los meses de verano.
La elaboración comienza cociendo 1,2 kilos de patatas con piel hasta que queden tiernas. Mientras tanto, se doran seis dientes de ajo laminados en aceite de oliva y, en ese mismo aceite, se saltean 350 gramos de gambas peladas. Después se fríe un huevo, que se tritura junto al aceite templado, media cucharada de vinagre y sal para obtener una mayonesa con un sabor muy diferente al habitual.
Las patatas se aplastan ligeramente con un tenedor, sin llegar a convertirlas en puré, y se mezclan con las gambas, el ajo y la mayonesa. Tras ajustar el punto de sal y pimienta, solo queda decorar con las gambas reservadas, espolvorear un poco de pimentón y dejar reposar la ensaladilla en la nevera durante al menos una hora antes de servir.
La pasión por este plato llega hasta el punto de contar con un campeonato nacional. El Campeonato Nacional de Ensaladilla Rusa, celebrado cada año en San Sebastián Gastronomika, reúne a algunos de los mejores cocineros del país. En 2025, el primer premio fue para Elkano Txiki, en Getaria, gracias a una receta fiel a la tradición con ventresca de bonito, piparra y una mayonesa de ligero toque cítrico. Una prueba de que, tanto en su versión más clásica como en las propuestas más innovadoras, la ensaladilla rusa sigue siendo uno de los grandes iconos de la cocina española.















