En Italia, un debate aparentemente trivial sobre pedir agua durante una comida ha llegado a los tribunales más altos del país. La conclusión judicial, en un evento mediático como pocos, ha sido muy rotunda. Ni restaurantes ni hoteles están obligados a servir agua del grifo a sus clientes, incluso si estos están dispuestos a pagar por ella.
Este caso se originó en 2019, cuando una turista se alojó en el hotel Sassongher, un exclusivo establecimiento de cinco estrellas en Corvara, en los Dolomitas. Durante su estancia, solicitó repetidamente agua del grifo durante las comidas, pero el hotel solo le ofreció agua embotellada, lo que resultó en una factura con botellas de agua mineral a siete euros cada una.
Los restaurantes italianos podrán imponer sus normas y negarse a servir agua del grifo incluso por dinero
Convencida de que se había vulnerado un derecho básico, la huésped llevó el caso a los tribunales, reclamando más de 2700 euros en gastos y perjuicios. Argumentó que el acceso al agua es un recurso esencial y un derecho universal, comparable a encontrar una cama preparada, calefacción o productos básicos de higiene en un hotel.
Al parecer, los tribunales italianos no estuvieron de acuerdo. Tras varios años de litigio, el Tribunal Supremo confirmó las sentencias anteriores, respaldando la postura del hotel. La razón es que la legislación italiana no exige a los negocios de hostelería ofrecer agua del grifo a sus clientes, dejando la decisión a criterio de cada restaurante u hotel.
El caso pone de manifiesto una peculiaridad italiana. Mientras que países como España y Francia han impulsado iniciativas para fomentar el consumo de agua no embotellada, la sociedad italiana conserva una fuerte tradición ligada al agua mineral. En miles de restaurantes del país, pedir una botella con gas y otra sin gas sigue siendo un ritual habitual.
Esta costumbre choca cada vez más con las preocupaciones medioambientales de algunos consumidores, que cuestionan el uso masivo de envases de plástico en zonas donde el agua del grifo es perfectamente potable. En los últimos años, algunos locales han intentado adaptarse ofreciendo agua filtrada a precios reducidos, aunque rara vez de forma gratuita.
La sentencia ha reabierto el debate sobre los hábitos de consumo y sobre ciertas prácticas tradicionales de la hostelería italiana. Entre las voces críticas destaca la del abogado y experto en protección del consumidor Paolo Martinello, quien considera contradictorio que muchos establecimientos promocionen productos sostenibles y de proximidad mientras se niegan a servir agua del grifo. Una discusión que, lejos de cerrarse con el fallo judicial, parece haber cobrado más fuerza que nunca.















