Aunque hoy resulta imposible imaginar E.T. El extraterrestre con una secuela, hubo un tiempo en el que esa posibilidad estuvo muy cerca de hacerse realidad. Tras el éxito arrollador de la película en 1982, Universal quería seguir explotando una de las películas más rentables de su historia. Steven Spielberg, sin embargo, tenía claro que el viaje de Elliott y el entrañable alienígena debía terminar ahí, aunque convencer al estudio no fue precisamente sencillo.
Steven Spielberg evitó por los pelos que Universal hiciera una secuela de 'E.T.': "Fue una victoria muy reñida"
Durante su intervención en el TCM Classic Film Festival de 2025, el cineasta recordó que en aquella época ni siquiera tenía el control sobre la propiedad intelectual de la película, por lo que su capacidad para frenar una continuación era muy limitada. "Fue una victoria muy reñida porque no tenía los derechos", recuerda.
Spielberg explicó que entonces no disponía de lo que en Hollywood se conoce como el block, es decir, la capacidad contractual para impedir que un estudio saque adelante secuelas, remakes o nuevas versiones de una obra sin el visto bueno de su creador. "Lo conseguí después de 'E.T.' gracias a su éxito", añade.
El director reconoció que durante un breve periodo sí contempló la posibilidad de continuar la historia, pero nunca encontró una propuesta que justificara el regreso del personaje.
"No quería hacer una secuela. Coqueteé con la idea un poco, solo un poco, para ver si se me ocurría alguna historia. Lo único en lo que pude pensar fue en un libro escrito por alguien que se titula El planeta verde que tendría lugar en casa de E.T. Íbamos a poder ver su hogar para ver cómo vivía, pero creo que funcionaba mejor como novela que como película", concluye.
El proyecto planteaba mostrar el mundo natal del extraterrestre, pero jamás pasó de la fase de desarrollo y terminó siendo descartado. También se buscó una idea en la que un grupo de extraterrestres malvados, y de la misma raza que el protagonista, buscaban a Elliot para secuestrarlo y saber dónde había estado oculto E.T, que resultaba ser un fugitivo.
Las conversaciones sobre una segunda parte se produjeron a comienzos de los años ochenta, impulsadas por el enorme rendimiento comercial de la película. Sin embargo, nunca llegaron a materializarse. Años después, Henry Thomas, el actor que dio vida a Elliott, recordó que el interés por parte del estudio existió desde el principio, aunque veía muy difícil sacar adelante una continuación.
"Hablaron de ello a principios de los ochenta porque fue un éxito. Creo que Universal quería una secuela, pero es difícil pensar en una segunda parte sin la guionista Melissa Mathison, que murió recientemente", puntualizaba.
Al final, Spielberg logró mantener intacto uno de los clásicos más queridos de la historia del cine. Una decisión que, con el paso del tiempo y en una industria dominada por secuelas, remakes y reboots, muchos consideran uno de los mayores aciertos de su carrera.















