El chacal común o chacal dorado (Canis aureus) siempre ha jugado en otra liga dentro del mapa europeo de grandes carnívoros. Mientras el lobo marcaba territorio en buena parte del continente, esta especie quedaba relegada a los Balcanes y al sureste de Europa, sin presencia histórica en la Península Ibérica. Pero ese equilibrio, que parecía inamovible, está empezando a romperse.
En los últimos años han comenzado a aparecer señales claras de su avance hacia el oeste. En España ya se han documentado avistamientos puntuales, como el ejemplar hallado en 2023 en Salvatierra (Álava), tras ser atropellado. Un caso aislado, sí, pero suficiente para encender las alarmas científicas sobre una posible expansión más amplia.
El chacal dorado, un depredador que desafía las normas, está desplazando al lobo en Europa, alterando el equilibrio ecológico
Ahora, un estudio internacional publicado en Nature Ecology & Evolution va un paso más allá: el chacal dorado podría llegar a colonizar hasta el 75% del territorio europeo, lo que supone multiplicar por seis su área de distribución actual. En ese escenario, más de 2,4 millones de kilómetros cuadrados de hábitats potencialmente adecuados se extenderían por el continente, con especial protagonismo de países como España y Portugal.
Graban en #España a un chacal dorado, el “fantasma de los bosques”, por primera vez 📽 🦊 #chacaldorado #fauna @WWFespana @greenpeace_esp https://t.co/av5BGBl7on pic.twitter.com/Tg8fv944Pg
— PANGEA Ciencia y Naturaleza (@AstronomayNatu1) June 22, 2023
El trabajo apunta a una combinación de factores que explican este posible salto geográfico. No se trata solo de condiciones climáticas o paisajísticas favorables, sino de una interacción más compleja entre elementos ambientales y la propia actividad humana. En ese equilibrio alterado, el ser humano aparece como un actor inesperado.
Según los investigadores, la presencia humana estaría actuando como una especie de “zona de amortiguación” frente al lobo. Donde el gran depredador encuentra dificultades para asentarse, el chacal aprovecha el espacio libre. En otras palabras, la presión sobre el lEl estudio, basado en miles de estaciones de escucha distribuidas por 13 países entre 2001 y 2017, analizó las vocalizaciones de distintas poblaciones territoriales para modelizar su distribución potencial.
El resultado es claro: la presencia del lobo gris, un competidor directo capaz incluso de cazarlo, es el factor más limitante para la expansión del chacal. Lógicamente, la actividad humana introduce un cambio en esta dinámica. Las zonas con mayor presencia de personas parecen reducir la eficacia de la presión ejercida por el lobo, creando refugios indirectos para el chacal en entornos periurbanos o altamente modificados.
Captura con una cámara de fototrampeo del primer ejemplar de chacal dorado detectado en España, cerca de Zaragoza (Secem, 2024) pic.twitter.com/viklXz2l1l
— El Jardín de Charles (@CRCiencia) March 6, 2024
El estudio también destaca un giro histórico interesante. En el siglo XIX, la persecución intensiva del lobo en gran parte de Europa habría facilitado la expansión del chacal desde sus áreas originales. Ahora, este patrón podría estar repitiéndose de otra manera: la recuperación parcial del lobo en algunas regiones podría frenar su avance, pero no lo suficiente como para detenerlo por completo.
Además, los autores mencionan otros condicionantes ambientales relevantes, como la duración de la cubierta de nieve, que limitaría su expansión en zonas con inviernos especialmente largos y duros. A pesar de estos factores, los modelos predicen una expansión sostenida del chacal en las próximas décadas si se mantienen las condiciones actuales.
Ecologicamente, el chacal es un superviviente excepcional. Se adapta a diversos hábitats, como zonas de vegetación densa, humedales y cañaverales, y su dieta es igualmente flexible, incluyendo pequeños mamíferos, aves, restos de carroña, frutos, insectos e incluso presas menores. Su papel como limpiador natural del ecosistema es crucial para la reutilización de materia orgánica.
Francisco Álvares, investigador del Centro de Investigación en Biodiversidad y Recursos Genéticos de la Universidad de Oporto, resume esta paradoja: en ciertos contextos, la presencia humana actúa como un escudo contra los depredadores superiores, alterando la jerarquía natural entre especies.
A pesar de ello, los expertos recomiendan cautela. La llegada del chacal a la Península Ibérica no implica una colonización inmediata ni masiva. Es más probable que aparezcan individuos dispersos que crucen grandes distancias, en lugar de una expansión organizada. A pesar de ello, el mapa ecológico se está transformando gradualmente, alterando el equilibrio entre lobo, chacal y ser humano en la Europa del siglo XXI.















