La nueva película de Resident Evil todavía no ha llegado a los cines, pero ya ha conseguido algo que la saga llevaba años buscando sin demasiado éxito: entusiasmo real en sus primeros pases. Varias informaciones publicadas estos días apuntan a que la nueva versión dirigida por Zach Cregger ha funcionado muy bien en una proyección de prueba, hasta el punto de ser descrita como una cinta de terror “sin frenos” y comparada incluso con un “Mad Max: Fury Road del horror”.
La reacción resulta llamativa si se tiene en cuenta el historial de la franquicia en imagen real. Después de la larga etapa de Milla Jovovich y de la recepción bastante tibia de Welcome to Raccoon City, Sony optó por confiar el reinicio a Cregger, que llega reforzado tras el prestigio acumulado con Barbarian y la expectación de Weapons. El nuevo filme tiene, por ahora, su estreno previsto para el 18 de septiembre de 2026.
Un pase de prueba que cambia el tono alrededor de la saga
Lo que se está contando de ese pase previo encaja además con el tipo de cine que suele hacer el director. World of Reel, uno de los primeros medios en hacerse eco de esas impresiones, habla de una película de unos 90 minutos, muy centrada en la tensión, con una estructura directa y una puesta en escena que apenas deja respirar. Más que una adaptación empeñada en explicar cada pieza del universo, las primeras descripciones apuntan a una experiencia agresiva, compacta y muy física, construida casi por completo alrededor de la supervivencia.
Ese planteamiento conecta bastante bien con lo que el propio Cregger ha ido explicando en sus entrevistas. El cineasta ha dejado claro en varias ocasiones que no pretende trasladar de manera literal una entrega concreta de los videojuegos de Capcom. Su objetivo, más bien, pasa por capturar la sensación de jugar a Resident Evil: esa idea de estar atrapado en un mundo hostil, empeñado en destruirte, y convertirla en una experiencia cinematográfica intensa, angustiosa y muy directa.
El gran riesgo: sacudir la franquicia sin romper del todo con ella
Ahí es donde entra también uno de los puntos que más debate puede generar entre los fans. Cregger ha reconocido que espera recibir una reacción fuerte si su película se aparta del lore tradicional de la saga, hasta el punto de asumir que parte del público podría “crucificarle” si percibe demasiadas desviaciones respecto al material original. No es una preocupación menor: hasta hoy, ninguna película de Resident Evil ha logrado un respaldo plenamente unánime por parte de quienes más conocen y siguen la franquicia.
También parece consolidarse la premisa que había trascendido en los últimos meses. El protagonista será Bryan, un mensajero interpretado por Austin Abrams, que entra en Raccoon City para entregar un paquete en un hospital remoto y acaba atrapado en pleno estallido biológico. A su lado estarán nombres como Paul Walter Hauser y Zach Cherry, en una cinta que Cregger dirige a partir de un guion coescrito con Shay Hatten, conocido por su trabajo en John Wick: Chapter 3 y Chapter 4.
Ese enfoque puede ser precisamente lo que más está convenciendo a quienes ya han visto material preliminar o ese primer pase. Las reacciones que han circulado hablan de pocos personajes, espacios cerrados, abundancia de criaturas y una presencia importante de efectos prácticos y terror más puro. Todo eso dibuja una película más cercana al horror directo que a la adaptación reverencial del canon, una decisión que puede gustar mucho a quienes pedían una sacudida nueva, pero también incomodar a quienes siguen esperando una traslación más fiel del universo de los juegos.















