El mundo vive una crisis energética sin precedentes. Las economías de medio planeta intentan salir de ese cuello de botella que es Ormuz, buscando alternativas nuevos combustibles y productos. Ahora, tras más de medio siglo influyendo en el mercado petrolero mundial, Emiratos Árabes Unidos ha tomado la inesperada decisión de abandonar la OPEP en este momento crítico. Todo esto puede agravar aún más la situación.
Con Oriente Medio sumido en el conflicto y el suministro global al borde del colapso, la escalada entre Irán, Israel y Estados Unidos ha convertido cada barril en un activo estratégico. La estabilidad que antes brindaba el cartel, uno de los más poderosos e influyentes del planeta, se desmorona justo cuando más se necesita. Pese a todo, líderes mundiales como Donald Trump han celebrado el golpe a una organización a la que siempre han acusado de manipular precios, pero la situación es mucho más compleja.
Emiratos Árabes Unidos rompe con la tradición y abandona la OPEP, lo que desencadena una nueva crisis de precios en el petróleo y sus derivados
El país también abandona la OPEP+, la alianza ampliada que durante años ha intentado controlar el mercado mediante recortes coordinados de producción. La lógica del grupo, que no es otra que la de restringir la oferta para mantener los precios, choca frontalmente con la nueva estrategia de Abu Dabi, que es la de producir más, vender más y hacerlo sin restricciones.
La ruptura lleva años gestándose. Emiratos lleva años invirtiendo miles de millones para aumentar su capacidad extractiva y no estaba dispuesto a seguir limitado por cuotas que consideraba un obstáculo. La salida de Emiratos Árabes Unidos (EAU) de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) supone un duro golpe para el cartel y sus números totales, eliminando cerca del 15% de su capacidad.
Aunque pueden parecer intocables desde fuera, esta salida deja a la organización en unas circunstancias críticas, vulnerable, en un momento crítico de crisis energética global. El Banco Mundial ya ha advertido de una posible pérdida de suministro sin precedentes recientes, y el mercado anticipa un efecto dominó que podría provocar subidas de hasta el 25% en el precio de la energía en los próximos meses. En un sistema tan interconectado, esto se traduce en gasolina más cara, venta de la electricidad en un contexto aún más volátil y una presión adicional sobre economías que aún no han logrado recuperarse por completo.
Emiratos Árabes afirma que busca negociar sus propios contratos, fortalecer las relaciones bilaterales con numerosas economías y países y aprovechar su capacidad real de producción, que supera las cuotas impuestas, para ganar cuota de mercado. Antes de la crisis energética, EAU producía alrededor de 3,4 millones de barriles diarios, muy por debajo de su potencial. Al abandonar la OPEP, EAU puede, en la práctica, controlar su producción y abrir el grifo cuando le convenga.















